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Fin de semana de enfrentamientos en Quito con toque de queda incluido

El gobierno y los manifestantes iniciaron el diálogo luego del choque que se generó por la liberalización del precio de los combustibles

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14 de octubre de 2019 a las 05:04

Tanquetas patrullaban este domingo las calles de Quito, después de que la policía y los manifestantes chocaran y muchos desafiaran un toque de queda impuesto por el presidente Lenín Moreno en un intento por calmar los disturbios causados por unos recortes a subsidios de combustibles. 

Los ecuatorianos publicaban en las redes sociales algunos videos mostrando bloqueos de calles con quema de objetos y enfrentamientos entre multitudes y fuerzas de seguridad en el centro de Quito antes de la primera ronda de conversaciones destinada a terminar con 11 días de disturbios.

El Ministerio del Interior dijo que un grupo de “vándalos” había incendiado nuevamente las oficinas de la contraloría y que unas 500 personas habían desafiado barreras policiales en la ciudad.

Los incidentes fueron los peores en el país sudamericano en más de una década y el más reciente momento álgido de la oposición al Fondo Monetario Internacional en Latinoamérica (FMI).

Moreno ha presentado la disputa como una batalla entre Venezuela y otras fuerzas de izquierda, por un lado, y las ideologías más orientadas a los mercados, por otro.

Casi 60 caminos en la ciudad estaban cerrados, dijo el gobierno municipal, sin dar más detalles.

“Bloquear vías está penado por la ley y más aún en toque de queda”, dijo Bernardo Abad, concejal del Distrito Metropolitano de Quito.

Manifestantes indígenas prometieron continuar con las protestas a lo largo del país hasta que Moreno reinstaure los subsidios a los combustibles, una señal de que un posible avance en la disputa anunciado el sábado podría disiparse bajo las medidas de seguridad del gobierno.

El presidente Moreno y el movimiento indígena iniciaron este domingo conversaciones para buscar una salida a la severa crisis que desataron reformas económicas acordadas con el FMI.

La reunión cara cara entre el mandatario y líderes de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) se realizó en un centro salesiano de Quito.

En su primera intervención, el mandatario se mostró abierto a revisar el decreto que eliminó los subsidios de los combustibles. Agregó que las conclusiones de la negociación pueden ser incluidas en "un nuevo decreto que sustituya el anterior". "Jamás ha sido mi intención afectar a los sectores más desposeídos", agregó Moreno.

El líder de la Conaie, Jaime Vargas, insistió en la derogación  de la medida, que según dijo "ha provocado convulsión social".

El mandatario  ha defendido su decisión la semana pasada de recortar los subsidios a los combustibles como una parte clave de su plan para sanear las cuentas del país, y niega que fuera una exigencia del FMI.

Zona de guerra

Antes de la imposición del toque de queda, el centro de Quito parecía el sábado una zona de guerra, con sus calles envueltas en humo y repletas de ladrillos tirados. Pequeños fuegos ardían y grupos de personas se escondían detrás de muros y barricadas caseras en busca de protección.

La televisión ecuatoriana mostró imágenes de la oficina del contralor envuelta en humo. La policía dijo que fueron detenidas 30 personas en el edificio, de varias plantas.
Los manifestantes cerraron pozos petroleros en varias partes del país, con una pérdida de más de 1 millón de barriles de crudo hasta la fecha, dijo el Ministerio de Energía. Una mina de cobre de propiedad china anunció la limitación temporal de sus operaciones como medida de precaución.

“Es un día triste para el Ecuador, para Quito, para la historia de nuestro país”, lamentó Moreno en un mensaje a la nación.
Este domingo podían verse grandes destrozos en puntos de la ciudad. Sobre una vía aún estaba el esqueleto de un vehículo policial devorado por las llamas.

El papa Francisco dijo que “sigue con preocupación” la situación en Ecuador y alentó a “buscar la paz social”, antes del rezo del Ángelus.
Desde que estallaron las manifestaciones se han registrado siete muertos, 1.340 heridos y 1.152 detenidos, según el balance más reciente de la Defensoría del Pueblo. 

La protesta que comenzó el 2 de octubre también mantiene interrumpido el transporte de petróleo –la mayor fuente de divisas– por el principal ducto del país, debido a la ocupación de pozos en la Amazonía.

En el poder desde 2017, el mandatario enfrenta su mayor crisis por las reformas que acordó con el FMI para aliviar el pesado déficit fiscal que achaca al derroche, endeudamiento y corrupción del gobierno de Correa.

Además del fin de subsidios, las medidas prevén recortar derechos a empleados públicos.
Los indígenas, que representan el 25% de los 17,3 millones de ecuatorianos, son el sector más castigado por la pobreza y principalmente trabajan en el campo. 
Con la liberación de los precios de los combustibles, deben pagar más para transportar sus productos al tiempo que temen una inflación generalizada.

Críticas a la seguridad 

Ante un desafío generalizado al estado de excepción por parte de ciudadanos comunes, el ejército dijo que había levantado parcialmente las medidas de emergencia en la ciudad, pero resaltó que seguirían vigentes en las partes del norte de Quito, cerca de los puntos de conflicto.

La militarización de la ciudad alimentó las críticas de que el manejo que hizo el gobierno de las protestas había sido demasiado duro. Los grupos de derechos instaron a las fuerzas de seguridad a limitarse.

Casi todos los vuelos de salida de la ciudad fueron cancelados el sábado y el domingo. El aeropuerto dijo que estaba dando refrigerios a los pasajeros mientras se restringían las zonas aledañas.

“Hicimos nuestras reservas y dos días después de tener todo listo, estalló este problema”, dijo Rodrigo Gómez, un turista chileno que se animó a salir de su hotel para comprar comida pese al estado de emergencia.

Mercosur lamentó los hechos de violencia y reiteró apoyo a Moreno

El Mercosur emitió este domingo un comunicado conjunto –entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay– en el que se refirió a la situación de violencia que vive Ecuador en las últimas horas. 
Los cuatro países del bloque regional lamentaron los “actos de violencia registrados en las últimas horas en la república hermana de Ecuador”. 

Pese a eso saludaron la “voluntad del gobierno ecuatoriano y de los sectores representativos de la sociedad ecuatoriana para entablar diálogo con miras a normalizar el orden en el país”. 

Por último, los cuatro gobiernos reiteraron su “apoyo” al “gobierno democráticamente constituido de Ecuador”, así como al presidente Lenín Moreno. El bloque anhela la “pronta restauración de la paz en el país”. 

Un día antes Moreno había acusado a su antecesor Rafael Correa y al mandatario venezolano, Nicolás Maduro, de estar tras la violencia.

“Fuerzas oscuras, vinculadas a la delincuencia política organizada y dirigida por Correa y Maduro –en complicidad con el narcoterrorismo, con pandillas, con ciudadanos extranjeros violentos– causaron zozobra, violencia nunca antes vista”, expresó. 

Con información de Reuters y AFP

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