Después del nacimiento de su hija Agustina, Lourdes Álvarez (46) decidió cambiar su trabajo en la empresa Lestido por algo que le brindara más independencia y libertad. Con su experiencia y conocimientos en marketing, junto a su marido, Gustavo Dornhoffer (46), comenzaron a buscar nuevas oportunidades laborales. Así encontraron un llamado que se realizó a través de la Embajada de España para representar a Pórtico, la empresa de artículos de decoración y de hogar, en Uruguay. Trece años después, Pórtico está en Montevideo y Maldonado. Además, hace dos años ambos tomaron las riendas de otra relevante franquicia: Hering.
¿Por qué eligió las franquicias?
Lo que buscaba en ese momento era ser una empresaria independiente, no manejar una franquicia. Surgió buscando algo para hacer. Nos presentamos al llamado junto con 30 aspirantes más, tuvimos una entrevista y después quedamos. No los elegimos, ellos nos eligieron.
¿En qué sentido le da libertad?
Resultó ser un concepto de libertad equivocada porque es muy relativo. Cuando tienes que manejar una empresa tienes muchas más responsabilidades. Los horarios, si bien son más libres, son más pesados porque cuando se acaban las horas en la oficina igual tenés que seguir trabajando. No es bajar la cortina y se terminó.
¿Qué le gusta de las franquicias que maneja?
Pórtico y Hering nos permiten trabajar de una manera bastante libre. Hay una línea por la que tenemos que manejarnos, pero permiten gestionar la franquicia como nosotros queremos.
No me gustan las franquicias que tienen un manual muy rígido porque no permiten dar opiniones y muchas veces las cosas que piden no son aplicables. El mercado local tiene sus propias características, pero tratamos de integrar cosas del otro país a para ver cómo funcionan.
¿Le gustaría tener un emprendimiento “propio” en el futuro?
Siento a estos emprendimientos como si fueran míos. El hecho de que sean franquicias no le saca un ápice del esfuerzo y de las ganas. Son partes muy importantes de mi vida. Eso no quita que en el futuro pueda empezar con un emprendimiento propio.
¿Cómo adapta los productos de las franquicias al mercado en Uruguay?
A través de la observación y de nuestra experiencia como consumidores sabemos qué es lo que funciona con el público uruguayo, además tratamos de agregar elementos de la oferta que tienen en Brasil y España en la nuestra. Por ejemplo: tratando de incorporar ropa de colores un poco más estridentes en las colecciones de Hering.
¿En que se diferencian los mercados?
En la vestimenta el uruguayo es mucho más clásico. Observando nos dimos cuenta de que la gente en Uruguay usa la ropa deportiva para casi todo, no solo para hacer ejercicio; esa es una cosa que no sucede en Brasil. Otra cosa que nos llamó la atención es que en España las personas cambian de vajilla muy seguido, tienen una colección para la primavera, otra para la navidad, etc, mientras que acá estamos acostumbrados a que las vajillas duren 20 años. Esas son cosas en las que nosotros tenemos que involucrarnos para que las tiendas funcionen mejor. Traer productos que sabemos que la gente usa, porque los mercados de acá y allá difieren muchísimo.
¿Qué margen de libertad tiene a la hora de elegir los productos?
Viajo una vez por año a España y con la gente de Hering tenemos seis encuentros anuales, a veces en Brasil o en Argentina. Las dos marcas me dejan elegir lo que me parece más adecuado para vender acá.
En Hering nos realizan un desfile con las últimas colecciones y ahí elegimos lo que queremos, incluso podemos modificarlas. En la administración somos un equipo de personas que participamos en la compra de la mercadería, no la elijo solo yo. Buscamos las tendencias. Antes Hering estaba más relacionada con los básico y ahora tenemos una oferta de moda mucho más amplia y el público está respondiendo muy bien.
¿Cómo se siente trabajar en dos rubros tan diferentes?
Eso es algo que me gusta mucho de Pórtico y Hering. Las dos marcas están dirigidas a públicos completamente diferentes y por eso estoy constantemente pensando para ver qué le puede interesar más a cada público. Es un ejercicio constante.
¿Le interesaría abrir otra franquicia en el futuro?
En el mundo hay muchísimas franquicias funcionando porque es un negocio muy bueno. Me gustaría seguir con otra. Creo que van surgiendo negocios a medida que va evolucionando el mercado. No hay un rubro al que me negaría rotundamente, porque el día de mañana el mercado puede cambiar. Las costumbres y las modas van cambiando y las franquicias extranjeras que antes no funcionaban hoy puede que sí.
Ser empresaria y tener franquicias es una experiencia muy enriquecedora porque ellos te brindan todo su conocimiento y las herramientas. Además como surgen de negocios exitosos, tienes el beneficio de estar detrás de una marca que, por lo general, está asentada en el mercado internacional. Solo hay que saber manejarlas y adaptarlas al mercado local.