Gustavo Trelles emprendió en la vida laboral desde muy joven. En su deseo de emancipación se cruzó con su primer trabajo informal: un carro de quesos y dulces en la feria. Varias ferias por semana lo ayudaban a tener su propio dinero, hasta que logró su primer trabajo formal en la empresa donde forjaría su carrera y a la que hoy lidera en Uruguay: Santander.
Además, Trelles cuenta con la particularidad de ser el único gerente general uruguayo de los cuatro bancos privados más importantes del país.
El 2022 no fue un año más para el CEO ni para Santander: El banco celebró sus 40 años en Uruguay. En este marco, el country head se refirió con optimismo a las perspectivas del país para 2023 y aseveró que las cuatro décadas encuentran al grupo en pleno crecimiento. A continuación, un resumen del intercambio que Trelles mantuvo con Café & Negocios.
¿Cómo encuentra a Santander su 40° aniversario en Uruguay?
Estamos felices del estatus del grupo Santander en Uruguay, hoy el grupo está diversificado, se encuentra como el principal banco privado del Uruguay, tenemos financieras, fintech, empresas que están arrancando con la multiadquirencia; es la presencia más importante del grupo durante los últimos 40 años en términos de empresa, de funcionarios, de perspectivas positivas; es el mejor cumpleaños que podíamos tener.
Es el corolario de 40 años en los que el grupo constantemente ha confiado en Uruguay, me gusta repetirlo porque se ha invertido en todo lo que la regulación y la norma ha permitido: empresas aseguradoras, administradoras de fondos, financieras, compra de bancos, AFAP´s, en todo el grupo cada vez que hubo una oportunidad, se aprovechó.
La manifestación más objetiva de confianza en un país es cuando un grupo internacional está dispuesto a invertir y a seguir arraigándose en Uruguay que es lo que ha pasado en estos últimos 40 años.
¿Esta confianza está alineada a la solvencia del país? ¿Qué visión tiene al respecto de la realidad del país?
Uruguay está en una posición institucional y de solidez social muy importante que no es de ahora, ha sido respetuoso de las normas durante los últimos 30 o 40 años, más allá de cualquier gobierno. En este momento, en el marco de lo que está pasando en América Latina, claramente es un jugador destacado, que ha sobresalido por esta solvencia institucional, política y social que para una empresa internacional es fundamental.
En ese sentido, Santander ha demostrado que para invertir lo primero que busca es un país confiable y en eso Uruguay ha demostrado que tiene una enorme fortaleza.
Económicamente es un país que ha hecho bien las cosas, va a tener un año con un crecimiento de más del 5%, que habla por sí solo y que mantiene una línea de razonabilidad. Eso mismo quisimos reflejar en nuestro encuentro por los 40 años, donde llevamos a cuatro ex ministros de Economía de diferentes partidos políticos, que demostraron tener una visión de mediano plazo y respetuosa de la imagen del Uruguay. Eso no es tan natural ni recurrente en el mundo y por eso se valora tanto.
El gobierno está haciendo una fuerte apuesta a Uruguay como hub de innovación y eso viene de la mano con la llegada de nuevas inversiones. ¿Cómo puede incidir esto en la banca?
Positivamente. Cuantos más equipos de desarrolladores tenemos en Uruguay, más posibilidades hay de acceder a tecnología de última generación.
A partir de la pandemia, si hay algo que ha quedado más que demostrado es que este tipo de trabajos tecnológicos de desarrolladores e ingenieros pueden realizarse desde un lugar para cualquier parte del mundo y eso es lo que creo que Uruguay está queriendo, que desde acá se arme un hub tecnológico para el mundo entero.
En definitiva siempre es bueno estar en un país que se destaque técnicamente y con los mejores recursos y talentos para todo el mundo.
¿Cómo está trabajando Santander en materia de innovación y, en particular, en el desarrollo de las fintech?
La banca y los servicios financieros en el mundo se han tenido que adaptar y acelerar sus procesos de transformación porque el mundo ha cambiado. Esto que suena tan filosófico se aterriza, por ejemplo, en que hace 10 años con la tarjeta de débito solo sacabas plata y te ibas, mientras que hoy hacemos la mayoría de las transacciones.
Como ese comportamiento, otros tantos que hacemos de manera natural. Hay una serie enorme de cambios de comportamiento, que es lo que vivimos todos los días.
La innovación es un tema clave que hay que seguir acelerando. La fintech tiene menos rigidez y más agilidad, entonces muchas veces hay que ir a buscar ahí lo que costaría hacer en el banco, y la fintech que sí pone foco es un gran socio, un gran aliado y el mundo ha demostrado que es mejor antes de pelearse con las fintech tenerlas de aliadas, tratar de asociarse, hacer cosas con ellas que son especialistas, son ágiles y muchas tienen ideas superinnovadoras y transformadoras.
En el caso de Santander adquirimos Paganza en el 2019 que era una fintech de pagos digitales de las más reconocidas en Uruguay, adquirimos Ecolicuá, que es una fintech de jóvenes que trabaja sobre seguros para que las personas puedan elegir el seguro que más le convenga de acuerdo a sus intereses. Es un camino que vino para quedarse, yo lo veo como un ganar-ganar, no como una competencia.
Santander es un banco universal, pero ¿hay algún segmento en el que quieran hacer foco?
No. Nosotros creemos que en un país de un poco más de tres millones de habitantes hay que hacer una banca universal, hemos creído eso siempre. En definitiva, queremos ir a todos los segmentos. Hay muchos comerciantes pequeños o personas que necesitan vincularse al sistema financiero y piensan que Santander es solo para grandes empresas y no es así. Nosotros queremos y tenemos productos para todos los segmentos y para todos los tipos de clientes, estamos interesados en captar clientes grandes, medianos y chicos. Esa es nuestra esencia, nuestro ADN. Nuestro foco son todos los tipos de clientes.
¿Los resultados financieros de 2022 cumplieron con las expectativas del grupo?
Van a ser muy buenos, mejores que lo que nos habíamos comprometido con la corporación. Es un año bueno. Los bancos no somos una isla con respecto a lo que sucede en el país. Si al país le va bien, la economía funciona, se mueve, hay consumo. Cuando la economía se detiene, la oportunidad de negocio de los bancos también se ve afectada. Con un país creciendo como va a crecer este año Uruguay, vamos a tener un buen año con algunas particularidades con respecto a cómo vemos el futuro, pero sobrecumpliendo las expectativas, lo que siempre es bueno que suceda.
¿Cuáles son esas particularidades?
Vemos un 2023 con desafíos en el mundo, con un país que va a crecer menos de lo que creció este año, con algunas luces amarillas en el mundo como saber qué va a pasar con la inflación mundial, qué va a pasar con China que es un país muy importante para Uruguay, qué va a pasar con el covid-19, con las tasas en Estados Unidos. En un mundo tan globalizado, lo que pase en otros lugares del mundo puede afectar directamente aun sin tener nada que ver. El mundo en ese estado de situación hay que mirarlo cada 90 o 180 días para tener más certeza de qué va a pasar en el trimestre próximo. Eso tampoco pasaba hace 10 años, no era tan común que el mundo afectara de forma inmediata.
Lo mismo sucede, por ejemplo con Argentina y la diferencia de precios que afecta la competitividad del comercio uruguayo. Tenemos que seguir ojeando las cartas para ver qué año es el 2023, pero somos positivos. Uruguay va a seguir creciendo a niveles más acordes a la realidad del país y, en definitiva, haciendo las cosas que tiene que hacer creemos que el 2023 va a ser un año normal, después veremos si es ultrapositivo o no y si alcanza las expectativas del gobierno, qué pasa con la inflación en el país. Son variables más difíciles de proyectar que lo que era hace 10 años.
¿Por dónde van los desafíos particulares de la banca?
Los bancos tenemos que ser más flexibles, tenemos que tener menos rigideces. Todos los bancos estamos buscando eso, tener mayor dinamismo, mayor nivel de digitalización y atención por canales remotos que sean más eficientes, es lo que los clientes están esperando. Ya los clientes no quieren ir a un banco, quieren hacer las cosas desde su casa en cualquier horario y los bancos nos tenemos que adaptar a lo que el mercado y la demanda nos exige. En 40 años hemos aprendido mucho y somos positivos respecto al 2023, al posicionamiento del Uruguay, a la corriente de inversiones que Uruguay está trayendo, a la solvencia internacional del país que hace que haya muchos inversores que miren con muy buenos ojos venir a Uruguay.
¿Hay alguna línea de negocio en la que quieran hacer más foco?
Estamos incursionando en el negocio de la multiadquirencia. Es un negocio donde hay mucho por hacer, hay una gran oportunidad de inclusión financiera. Hay comercios pequeños que necesitan la posibilidad de vender con tarjetas de crédito, de ofrecer cuotas y no como los comercios grandes que lo tienen per se hace muchos años. De esa forma nos acercamos a muchos comercios locales que hoy no son clientes y que a través de la multiadquerencia podemos vincularlos y ofrecerles después todos nuestros productos.