La primera imagen que uno tiene de Dinamarca es la de un país desarrollado, una socialdemocracia escandinava ordenada y sofisticada, que resolvió hace tiempo los problemas materiales a base de una recta moral protestante y que por lo tanto disfruta de ese bienestar.
Hay algo podrido en Dinamarca
"En un mundo mejor", de Susanne Bier, se destaca en la cartlera local