28 de octubre 2011 - 19:51hs

Uruguay es Dinamarca en 100 años. En un sentido climatológico, claro. El tipo de suelo y relieve, la existencia de cuatro estaciones y la frecuencia de las lluvias, convierten a Uruguay en un modelo que permite predecir lo que sucederá en el país europeo cuando el cambio climático haga subir su temperatura.

Desde hace un año y medio, dos equipos de científicos de ambos países están trabajando en paralelo en este método comparativo de investigación, llamado sustitución del tiempo por el espacio. “Es como adelantarse en el tiempo, estudiando regiones más cálidas en el mundo que te permitan intuir una tendencia a futuro”, contó Mariana Meerhoff.

Esta investigadora, de 36 años, de la Universidad de la República está a cargo del grupo de 10 científicos uruguayos que trabaja en espejo con Dinamarca, y que en estos días obtuvo el Premio Nacional L’Oréal-Unesco “Por las mujeres en la ciencia”.

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En la edición de este año, la financiación de US$ 20.000 otorgada a investigaciones en curso encabezadas por mujeres, se enmarca en el área de ecología acuática.

De lagos y arroyos
El vínculo académico de Uruguay y Dinamarca se estrechó cuando Meerhoff viajó a la ciudad de Aarhus en 2006 a hacer su doctorado.

En Dinamarca, la científica comenzó su línea de investigación actual de comparar cómo impactan el cambio climático y el uso del suelo en los ecosistemas acuáticos. El trabajo tiene al menos un año y medio más de desarrollo.

“Nuestra hipótesis es que cuanto más conservado esté un sistema, mayor capacidad va a tener para resistir estas perturbaciones”, dijo Meerhoff. Y agregó: “Esto puede contribuir a la hora de hacer planes de mitigación de efectos del cambio climático, así como estrategias de restauración o conservación. Si sabés cómo responde el sistema, podés ver qué potenciar para preservarlo”.

Para ello, seleccionaron dos arroyos y dos lagos, de los cuales uno de cada uno tiene un uso ganadero extensivo, mientras que el otro es agrícola intensivo. Los ecosistemas con bajo impacto son el arroyo Chalchal (Florida) y laguna Escondida (Maldondado), mientras que los de alto impacto son Puntas del Pantanoso (Florida) y laguna Blanca (Maldonado).

Hasta allí van cada 15 días a retirar las muestras y recoger los datos que cada 10 minutos miden las estaciones meteorológicas que tienen instaladas en los lugares. Llueve o truene, los científicos deben ir con sus trajes de neopreno.

Según indica el fallo del premio: “Los lagos someros y los arroyos constituyen los sistemas de agua dulce principales de Uruguay, tanto por su abundancia como por la cantidad de especies y servicios ecosistémicos que proveen. La información obtenida con este proyecto, usando cuatro cuerpos de agua como modelo, contribuirá a mejorar las estrategias de conservación, gestión y manejo de estos cuerpos de agua”.

Tercer mundo
Una de las principales diferencias entre las investigaciones que se están llevando a cabo en Dinamarca y Uruguay es que en este último país se están aprovechando los recursos humanos y los aparatos de alta tecnología (cada una de las estaciones meteorológicas vale US$ 30.000) para más líneas de trabajo.

“Simultáneamente estamos haciendo desde las investigaciones más básicas hasta las más sofisticadas”, contó Meerhoff.

Por ejemplo, un integrante del equipo está haciendo su tesis de posgrado estudiando qué peces hay en cada uno de los ecosistemas estudiados, cuántos son, de qué se alimentan, etc. Meerhoff contó: “No tenemos lo que se llama la línea de base, un problema general de Uruguay en temas ambientales”.

Por otra parte, los científicos están calculando el metabolismo ecosistémico, es decir, “cuánto se respira en todo el sistema, cuál es el balance generado de dióxido de carbono y oxígeno si sumamos la respiración de todos los organismos”, explicó la científica.

De hecho, su equipo fue premiado por el jurado también porque “el proyecto está teniendo impacto en la formación de recursos humanos, tanto a nivel de grado como de posgrado”, resalta el fallo.

Para cada una de estas sublíneas de investigación, el equipo cuenta con una financiación específica, lo que ha convertido al proyecto en uno de los de mayor financiación del país, contó Meerhoff.

Uruguay podría encontrar al sur del continente zonas que funcionen como proyección climática para “saber qué se viene y estar preparados”, dijo Meerhoff. Para la investigadora premiada “es urgente conocer cómo funcionan los sistemas en su estado más natural y cuando se los empieza a perturbar”.

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