Dos días antes de Navidad, Steven Spielberg, uno de los maestros de la taquilla, estrenará "Munich", una película sobre el ataque terrorista palestino durante los juegos olímpicos de 1972.
Medio Oriente sirve también de telón de fondo a otras dos recientes producciones: "Jarhead", sobre la guerra del golfo de 1991, y "Syriana", colcha de retazos de historias vinculadas al petróleo, con George Clooney en el papel de un agente de la CIA.
Para Clooney, opositor a la guerra en Irak, la analogía con la situación actual que vive Estados Unidos es evidente.
"Vi los archivos, vi a McCarthy tratar a Murrow de 'terrorista' y a Murrow afirmar que no hay que confundir desacuerdo con falta de lealtad, y me dije que allí había una idea", continuó.
Esta serie de producciones con corte político se continuará a lo largo de 2006 con el estreno de varios largometrajes de ficción sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, de los cuales uno está dirigido por el célebre Oliver Stone. Jamie Foxx, Oscar a mejor actor este año, también protagonizará una película sobre "la guerra contra el terrorismo".
Pero con la llegada de cadenas de información las 24 horas, la cultura política penetra cada vez más en la del entretenimiento, explica Robert Thompson, profesor de la Universidad de Syracuse (Nueva York, este) y especialista en la cultura popular.
Otra explicación radica en que "vivimos en una época apasionante en el ámbito político. Una guerra está en curso, la presidencia es cada vez más criticada, también estuvo la gestión del ciclón Katrina (...). La política ofrece un montón de ideas para escenarios excitantes", destaca Thompson.
(AFP)