El Ministerio del Interior dispuso de 8000 efectivos de Policía y de la Guardia Republicana para mantener el orden y el inspector mayor José Antonio da Rosa, autoridad al mando, consideró de exitoso el trabajo.
Apenas nueve detenidos se registraron y la mayoría de ellos por no pasar los controles de alcoholemia que debían sortear los hinchas que ingresaban a las Tribunas Ámsterdam y Colombes.
"El operativo transcurre con total normalidad y no se detectaron irregularidades", confió a Referí un integrante de la Guardia Republicana, aunque en las cabeceras hubo quejas.
"Es inentendible que prohíban el agua con el calor que hace, la gente se va a sentir mal", decían los hinchas de Nacional en la Colombes.
Cerca de la Ámsterdam, una marca de refrescos puso un puesto ambulante que regalaba bebidas a modo de promoción y los hinchas arrasaron, pero las quejas llegaron por el férreo control policial. En cada puerta de ingreso a la Ámsterdam, dos filas de policías revisaban mochilas, banderas y carteras, al tiempo que vaciaban las botellas de agua mineral o de refresco.
De todas formas, el humo y las bengalas se hicieron presentes en la tribuna mirasol.
Durante el partido se detuvo a un hincha de Nacional que cayó desde la Tribuna Colombes.