21 de enero de 2024 5:00 hs

—Y bueno, ¿por qué no legalizan la cocaína? 
—Sí…
—¿Está de acuerdo? 
—Sí, hay que regular el consumo de las drogas.

La calma con la que el expresidente Tabaré Vázquez contestaba la pregunta ante la cámara de Santo y Seña, sentado en su casa del Prado, nada tuvo que ver con el revuelo que generó esa respuesta mientras se discutía la legalización de la marihuana. Pasaron diez años de aquella entrevista, diez años de un mercado regulado de cannabis, y diez años en los que, dicen los académicos, fue confirmándose que la guerra contra las drogas fracasó.

Uruguay fue el primer país en legalizar la producción y venta de marihuana. Lo logró tras la adhesión de una exigua mayoría conformada por votos frenteamplistas (con apoyos más amplios para algunos artículos). Hoy, diez años después, dos de cada tres legisladores uruguayos dicen estar “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con regular el mercado de “todas las drogas”, según una encuesta realizada por El Observador a todos los parlamentarios. 

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¿Qué cambió entre 2013, cuando la respuesta de Vázquez generó sorpresa y revuelo, a hoy cuando una amplia mayoría de legisladores entienden que la regulación es el camino a seguir?

“Desde la implementación de las políticas prohibicionistas cada año se producen, venden, compran y consumen más drogas ilegales; sin contar los enormes perjuicios que suponen para América Latina los mercados ilegales”, explica a El Observador el asesor del Ministerio del Interior, Diego Sanjurjo. Que el prohibicionismo haya fracasado no quiere decir que existan alternativas mejores pero, dice Sanjurjo, es “racional que los legisladores estén abiertos a nuevas posibilidades”

El problema, en palabras del secretario general de la Junta Nacional de Drogas, Daniel Radío, es que al prohibicionismo “se entra fácil y se sale difícil”. “Está demostrado que el consumo de todas las sustancias aumenta aunque estén prohibidas y la única que desciende es el tabaco, que paradójicamente está regulado”, dijo. 

Con la legalización de la marihuana, Uruguay dio el primer paso en ese sentido, pero regular el mercado de la cocaína, que es el que mayor incidencia tiene en el mundo criminal, es más complejo porque requiere de coordinación internacional. 

Raúl Martínez / EFE Uruguay producirá una nueva variante de marihuana.

“Que un país solo no puede regular todas las drogas es una verdad parcial”, dice Radío que reconoce que para la cocaína es necesaria la cooperación con otros países pero asegura que se puede avanzar en otros mercados.

Desde que la marihuana es legal, los gobiernos uruguayos han intentado alzar la voz en organismos internacionales para defender su peripecia en busca de aliados que estén dispuestos a recorrer caminos regulatorios. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, llamó en Naciones Unidas a replantear el combate a las drogas y el de Chile, Gabriel Boric, ha dado pasos para avanzar en la regulación del cannabis. Sin embargo, lejos está la región de un esfuerzo mancomunado en este sentido. 

¿Cuál es la alternativa? Avanzar por otros mercados que se puedan regular sin depender de la voluntad de terceros países. Y en eso están pensando algunos partidos políticos uruguayos mirando las próximas elecciones. 

Por partidos

La legalización del mercado de las drogas no asegura ningún resultado. Los escasos ejemplos mundiales no permiten sacar conclusiones tajantes, pero sí hacer algunas suposiciones, explica el director de participación académica de la Iniciativa Global Contra el Crimen Organizado Transnacional, John Collins, que estuvo en Montevideo en setiembre de 2023.

“La criminalidad no desaparecerá y los delincuentes se adaptarán para encontrar otros mercados. Pero las drogas son un mercado enorme y muy rentable. La prohibición se lo pone muy fácil a los delincuentes y atrae a personas a la delincuencia que de otro modo no se verían involucradas. Por lo tanto, podemos suponer y esperar que los mercados bien regulados reduzcan la escala de los mercados criminales”, agrega. 

Y con ese horizonte, algunos partidos empiezan a introducir en sus programas un camino hacia la regulación. Si bien un 65% de los legisladores actuantes está a favor de regular el mercado de las drogas, existen diferencias notorias entre los partidos. 

En el Frente Amplio casi todos (96%) están a favor de avanzar en ese sentido, mientras que tanto en el Partido Colorado como en Cabildo Abierto casi siete de cada diez se oponen. En el Partido Nacional, en cambio, es un tema que divide al partido casi a la mitad.

Y la visión de los legisladores se refleja también en los programas que los partidos y los precandidatos están trabajando rumbo a las elecciones. Más allá de la discusión filosófica, los desafíos aparecen a la hora de pensar una implementación. Por ejemplo, algunos legisladores se mostraron a favor de legalizar las drogas pero dejaron por fuera de esa posible legalización a la pasta base o al crack.

“Analizar y promover estrategias de regulación de los mercados, como instrumentos para la lucha contra el narcotráfico, teniendo en cuenta las experiencias fallidas de la guerra a las drogas. Promover a nivel regional e internacional, la revisión de políticas de drogas a efectos de consolidar el paradigma de regulación de mercados y de derechos humanos”, dice el programa del Frente Amplio aprobado en diciembre por el Congreso. 

Ese pasaje —un tanto genérico— acordado por toda la orgánica del principal partido opositor tuvo una discusión más concreta en la unidad que se encargó del tema seguridad y drogas. “El principal problema que tenemos es la cocaína, pero es un tema regional y global. Ese no es un tema que podamos solucionar desde acá”, explica a El Observador Diego Olivera, exsecretario general de la Junta Nacional de Drogas e integrante de la unidad temática del FA que discutió este tema.

La discusión planteó que el próximo mercado a regular es el de los psicodélicos (hongos, LSD, MDMA, etc). “Tiene que ser en un camino similar al de la marihuana. Se puede avanzar con los hongos sobre todo con fines terapéuticos”, agrega Olivera. 

Radío, integrante del Partido Independiente, coincide que ese es el próximo mercado a abordar. Sin embargo, entiende que el camino debe ser inverso al de la marihuana y empezar por lo medicinal. El jerarca de la Junta de Drogas aseguró que el tema va a estar en el programa del partido liderado por Pablo Mieres. 

Mercado de cocaína encontró una expansión con el uso de celulares inteligentes.

El equipo que está asesorando en estos temas al precandidato colorado, Robert Silva, —que Sanjurjo integra—, también está pensando en incluir algo en el programa de gobierno vinculado a la regulación pero aún no cuenta con nada redactado. 

“Es un tema en el que se debería avanzar con mucho cuidado. Tenemos elaborada una propuesta concreta para un programa piloto que va en esa línea, pero todavía no tiene la aprobación final del sector”, señala Sanjurjo. 

El resto de los partidos no tiene procesado el tema o su programa en la parte de drogas y combate al narcotráfico no menciona nada vinculado a la regulación de las drogas. Incluso, en Cabildo Abierto entienden que el anterior gobierno se equivocó al legalizar la marihuana

“Creemos que el Estado se equivocó, cuando tomó este camino hace ocho años y se sigue equivocando al día de hoy”, aseguraba Guido Manini Ríos en 2021, una postura que fue reiterada por Marcos Methol, coordinador del programa del partido.

Por el amor de Dios

La encuesta realizada por El Observador, cuyos resultados de diferentes temas se irán publicando con el correr de los días en exclusivo para los suscriptores Member, incluyó un cuestionario sobre el perfil de cada legislador. Y una de esas variables parece tener una correlación con la visión sobre la regulación del mercado de drogas: la religiosidad.

Los senadores y diputados, sin importar si pertenecen a una religión específica, se posicionaron en una escala del uno al diez según su nivel de religiosidad. El cero significaba que no se es religioso en absoluto y, por el contrario, el diez era el mayor nivel de religiosidad.

Mientras ocho de cada diez de quienes se consideran “poco o nada” religiosos están afín a la regulación, solo lo están cuatro de cada diez de los más religiosos. ¿Casualidad?

“Las personas más religiosas tienden a ser más practicantes, a estar más cercanos a las instituciones y sus valores, por consiguiente suelen construir(se) una cosmovisión más conservadora”, explica el profesor de Sociología Felipe Arocena, conocido por sus estudios sobre identidad.

En ese sentido, Uruguay es una de las poblaciones más agnósticas y menos religiosas del continente (los legisladores no son la excepción, y en cierto modo ofician de representantes del pueblo), por lo cual siguiendo esa línea de razonamiento no parece extraño que en el país exista una mayor apertura a políticas públicas menos conservadoras.

¿Será tema de campaña? El correr del tiempo lo dirá. 

¿Cómo lo hicimos?

El Observador encuestó, mediante un formulario de Google, a los senadores y diputados actuantes durante la mayor parte de la legislatura en 2023. El relevamiento, realizado entre el 29 de agosto de 2023 y el 16 de enero de 2024, contó con las respuestas de 123 de 130 legisladores.
No respondieron la encuesta porque se opusieron a la misma: Carmen Asiaín (Partido Nacional, quien fue sustituida por su suplente Jorge Saravia), Carmen Sanguinetti (Partido Colorado), Raúl Batlle (Partido Colorado), Silvana Pérez Bonavita (Cabildo Abierto). No contestaron porque, tras sucesivos intentos de comunicación, nunca respondieron: Óscar Andrade (Frente Amplio), Álvaro Lima (Frente Amplio), Wilman Caballero (Cabildo Abierto), y Valentina Dos Santos (Partido Nacional).
El cuestionario incluyó nueve preguntas de opinión con múltiple opción y 12 consultas de perfil sociodemográfico y caracterización. Este trabajo fue iniciativa de un equipo periodístico de El Observador integrado por: Diego Cayota, Ramiro Pisabarro, Martín Prato y Tomer Urwicz.
 

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