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Aún cuando las peores previsiones respecto a este ciclón no se cumplieran, el presidente estadounidense, Donald Trump, firmó hoy una declaración de emergencia para Alabama y Florida, que se sumó a la que firmó el sábado para Luisiana, y que permite la asistencia de agencias federales en ambos estados.
En Alabama, el alcalde de la isla Dauphin, en la costa del Golfo de México, informó hoy de "significativas inundaciones" como consecuencia de la subida del mar, lo que afectó a algunas casas y automóviles, pero dijo que no se han registrado llamadas de residentes pidiendo ayuda.
Las autoridades de Nueva Orleans, en Luisiana, donde se temía que el paso de Nate afectara el sistema de bombeo de
agua y drenaje, no ha reportado mayores daños en vista de que el huracán finalmente pasó al este de la ciudad, donde se había impuesto un toque de queda para la noche del sábado y que fue levantado cuando el ciclón se alejó.
Poco antes de su llegada a costas estadounidenses, la Guardia Costera salvó a dos personas cuya embarcación dejó de funcionar cerca del Lago Pontchartrain, en Luisiana, cuando las aguas ya se hallaban revueltas.
Tras su llegada a tierra, Nate mantuvo su tendencia a debilitarse y se degradó a depresión tropical durante la mañana del domingo, cuando se hallaba en Alabama y con rumbo nornoreste.
A esa hora, Nate se desplazaba a 24 millas por hora (39 kilómetros por hora) y producía todavía fuertes lluvias en partes del este del río Misisipi y en el este del Valle de Tennessee, mientras que el aumento del nivel del mar por la marejada ciclónica empezaba a descender, de acuerdo al CNH.
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El centro meteorológico con sede en Miami prevé que entre el lunes y martes el ciclón se disipe del todo y tras haber causado la muerte de casi 30 personas en América Central, principalmente en Costa Rica, Nicaragua y Honduras, países donde se produjeron inundaciones y deslizamientos de tierra.
Nate es el tercer huracán que toca tierra en EE.UU., en esta especialmente activa temporada ciclónica en el Atlántico, que será recordada sobre todo por los efectos devastadores en este país e islas del Caribe de los ciclones Harvey e Irma.