28 de septiembre de 2017 5:00 hs

El oscuro caso de los "ataques acústicos" en Cuba contra diplomáticos de Estados Unidos, que contamina las relaciones bilaterales hace más de nueve meses, parece lejos de tener un desenlace, pues las diferentes pistas exploradas conducen a callejones sin salida.

¿Agresiones dirigidas, sabotaje, accidente? Una treintena de diplomáticos estadounidenses, pero también canadienses sintieron síntomas inquietantes de origen desconocido durante el mismo período. Un escenario digno de una novela de espionaje, que alimenta los rumores y evoca los recuerdos de los complots más extravagantes de la Guerra Fría.

Los primeros hechos sospechosos fueron reportados a finales de 2016, pero el gobierno estadounidense esperó hasta agosto de este año para hablar de misteriosos "síntomas físicos" observados en empleados de su embajada.

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Algunos sufrieron "migrañas, náuseas", pero también "ligeras lesiones cerebrales de origen traumático y hasta pérdida definitiva de audición", revelaría después la diplomacia estadounidense.
Hasta el 14 de setiembre sumaban 21 los afectados, con un último "incidente" registrado en agosto, según Washington.

Funcionarios estadounidenses dijeron sospechar del uso de dispositivos acústicos de origen desconocido, para socavar la "integridad física" de los diplomáticos. La Habana negó cualquier implicación y lanzó una investigación.

El 23 de mayo, EEUU tomó la primera represalia al expulsar a dos diplomáticos cubanos. Washington no considera a Cuba culpable.

El secretario de Estado, Rex Tillerson, habló de un posible cierre de la embajada en Cuba. En respuesta, La Habana previno contra toda "politización" del caso. Tillerson sostuvo el martes pasado una discusión "firme y franca" con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez, indicó el Departamento de Estado.

Evocada en Washington, la emisión dirigida de ondas nocivas desde un dispositivo no detectable es "totalmente posible desde un punto de vista técnico", asegura Denis Bedat, experto en bioelectromagnetismo.

"Las ondas ultrasónicas, que se sitúan más allá de la capacidad acústica del ser humano, pueden difundirse con un amplificador. El dispositivo no tiene que ser de gran tamaño y se puede activar dentro o fuera de una casa", explica el experto francés.

Bedat pone como ejemplo al Active Denial System (ADS), un cañón anti-disturbios creado en EEUU, que permite dirigir ondas electromagnéticas hacia las personas elegidas causándoles una sensación de calor insoportable.

Según fuentes estadounidenses, el presidente Raúl Castro informó al jefe de la misión de Washington ante este asunto y, en un hecho inusual, autorizó al FBI y a la policía canadiense a realizar investigaciones en La Habana.

Muchos observadores dudan que La Habana se haya arriesgado en tales acciones a finales de 2016, cuando las relaciones entre los antiguos enemigos de la Guerra Fría estaban en pleno auge.

Lo mismo sucede con Canadá, principal proveedor de turistas a Cuba; según diplomáticos canadienses, Ottawa no ve como sospechosos a los altos funcionarios cubanos.

Especulaciones abundan

Las especulaciones abundan en ambos lados del Estrecho de Florida. Algunos apuntan a la iniciativa de agentes cubanos desertores, otros a un tercer país interesado en dañar los relaciones entre Cuba y EEUU, como Rusia o Corea del Norte.

Pero la hipótesis más recurrente señala la posible incidencia de un sistema de escucha defectuoso o mal controlado, una opción reforzada por la reputación de "grandes oídos" que tiene Cuba.

EO Clips

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