Al igual que para otros millones de jóvenes italianos, las opciones para el porvenir profesional de Elio Vagali son mínimas, casi inexistentes. A sus 29 años de edad, ha trabajado en limpieza doméstica, en la recolección de tangerinas y cargando piedras, casi siempre sin registro alguno de su empleo y sin gozar de la protección de un contrato de tiempo completo.
Italia va a las urnas en un ambiente sombrío y pocas posibilidades de sol
Electores indiferentes y con desdén en la campaña para las elecciones de este domingo