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Iván Alonso: la vida del Manager General de Nacional, el proyecto a 2025, el futuro, los sueños y el camino para llegar

En una entrevista con Referí, Iván Alonso, manager general de Nacional y mano derecha de Decurnex, analizó el cambio que vivió el club, cómo se transformó la gestión de la institución y su nueva función en el fútbol

Iván Alonso

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22 de mayo de 2021 a las 05:02

Desde 2018, cuando asumió como Manager General de Nacional, eligió recorrer el fútbol lejos de la exposición pública. Prefirió el trabajo en silencio, incluso cuando muchas veces dijo escuchar versiones de prensa que no se ajustaban a la realidad de lo que ocurría, y se aferró al tiempo como aliado para conocer los auténticos veredictos.

A los 42 años, retirado como jugador en 2017 y desde hace 30 meses en Nacional como mano derecha de José Decurnex, aborda cada uno de los lugares de este exitoso modelo institucional de Nacional y de cómo se gestó el Iván Alonso Manager General.

¿Por qué te llamaste a silencio durante tanto tiempo?

Considero que dentro del club no soy un actor que deba tener exposición pública y entiendo que mi valor, por el papel que ocupo, está puertas para adentro. Para afuera, quienes tienen que tener visibilidad son el presidente, que es la jerarquía máxima del club, y luego el activo más importante que tenemos, los jugadores.

Además, en cuanto a mi rol específico en el club, me considero un recurso que llegó con un nuevo método y que en el único lugar que tiene que impactar es hacia adentro de Nacional y no de puertas para afuera.

Es cierto que en todo este tiempo, porque soy un ser humano, me pasó que muchas veces tuve ganas de decir ‘paren un poco con lo que dicen’, porque hubo muchas cosas que se dijeron que no fueron ciertas, pero las dejé pasar. Entonces, entra ese lugar en el que también está mi imagen y yo también quiero hacer carrera en este camino que elegí recorrer hoy. Ojalá pueda estar toda mi vida en Nacional, pero si no es Nacional yo no puedo dejar que digan cualquier sarta de disparates, porque después eso va por el mundo y una mentira dicha mil veces se convierte en una verdad, por eso, de aquí en más aclararé las situaciones que no sean correctas.

Y si no he salido, también es porque a mi me gusta salir a hablar de otras cosas, no me gusta estar hablando siempre del conflicto, de tal problemática, de lo que ocurre en el entorno. De que dicen que Fulano dijo tal cosa y Mengano tal otra, y allí se establece el conflicto. Eso es algo que no ayuda a crecer. Y para conflictos y problemáticas todos tenemos suficientes en la vida de cada uno.

Además, porque ganar o perder no es el propósito de la vida. El propósito de la vida es no detenerte nunca, porque nunca vas a ganar siempre, y tampoco nunca vas a perder siempre.

Iván Alonso

Pero, cuando jugaba, siempre quería ganar.

No me gustaba perder, que es otra cosa, pero ese es el resultado final. Actualmente voy a una ecuación para entender el resultado final, que va más en base al rendimiento de lo que se hace, que al resultado en sí mismo. ¿De qué manera puedo obtener de forma consecutiva el resultado que quiero? Trabajando en el rendimiento y no pura y exclusivamente en el resultado. Por eso, los centros son de alto rendimiento, y no de alto resultado. El centro de alto rendimiento provoca que obtengas mejores resultados, y ese resultado no siempre es ganar, sino que te vayas superando día a día y encontrás de qué manera lográs tu mejor versión de vos mismo cada día que pasa.

Entonces, desde que llegué con José (Decurnex) a Nacional voy a la siguiente ecuación: trabajemos en un método de concientización y en base a cada una de las personas para obtener el resultado que queremos. En ese proceso nos metimos nosotros. El lema de José, cuando empezó hacer las giras por todo el país, hablando con los socios y exponiendo el plan de trabajo (en la campaña electoral previo a diciembre 2018), tuvo como lema Compromiso Nacional. La palabra compromiso se asocia con responsabilidad. Esto implica que asumo un compromiso y me responsabilizo que lo que te estoy diciendo, lo voy a ejecutar. ¿Cuál era el plan? Un proceso de cambio y transformación dentro del club.

El punto de partida en todo este proceso fue profundizar y analizar las experiencias de éxitos y fracasos de diferentes clubes, del medio local y del continental. Por esa razón, con José viajamos, por ejemplo, a juntarnos con (el presidente de River Plate Rodolfo) D’Onofrio, para conocer la experiencia de éxito que transitaba River. También nos juntamos con otros presidentes a los que no les salieron bien los planes. ¿Quiénes? Esos nombres me los reservo. Pero es importante que sepas que fuimos a buscar las dos experiencias y conocer cómo lo hicieron. El que ganó y el que perdió. Quién hizo las cosas de determinada manera y no obtuvo el resultado que quería. Esto no quiere decir que hizo las cosas mal.

Cuando en diciembre de 2018 los socios le dieron a José la responsabilidad de sostener al club, las dos líneas estratégicas urgentes a tratar, porque todos los temas en Nacional son importantes, fueron: 1) aspecto deportivo, 2) aspecto económico. En el aspecto deportivo venías de dos años sin ganar, y entrabas a cortar un tricampeonato de tu archirrival. En la otra línea estratégica: un modelo financiero y económico sostenible. Por ahí avanzamos el primer año.

Aprendí mucho de José en este tiempo, porque además de un gran ser humano es un extraordinario gestor, y yo estaba arrancando en todo esto. Entonces, cuando José me llamó para armar un equipo de trabajo y diseñar un plan, lo primero que hicimos fue establecer un plan. Para mí, para los procesos de cambio y transformación es importante darse el tiempo en el presente y poder ir al futuro para imaginar y soñar el club que vos querés, como lo hicimos, viajando a 2025. Es difícil tomarse un tiempo, pero no es tan loco soñar e imaginar. Eso sí, hay una parte que es muy difícil y complicada, después de proyectarte al futuro: volver al presente, después de haber soñado e imaginado el club para 2025, y tomar acción para ello. Y conseguir de qué manera la urgencia de las 24 horas de nuestro club no nos quitan la visión a 2025.

Entonces allí se plantea esta situación: en Uruguay el problema no es que los clubes no tengan buenos planes, sino que la urgencia del día a día no te deja mirar al futuro.

Nosotros miramos a 2025 como el sueño a cumplir, mientras tanto vamos transitando el presente con un plan para llegar a ese objetivo. Lo que hace que conviertas el sueño en logro son los puentes que vas construyendo desde lo que vos soñás a lo que vos conseguís. ¿Cómo? Con un club ordenado, con análisis continuo de la situación, con estregias y con planificación. El análisis es el seguimiento continuo, y si hay que tomar acción y cambiar, se debe cambiar, pero lo que no se debe cambiar es el plan. Se debe reconducir para que el plan que tenés trazado cumpla el objetivo.

Iván Alonso

¿Cuándo se gestó este Iván Alonso en el rol de Manager General? En una entrevista que le realizaron hace un tiempo a Decurnex dijo que vos sos el resultado de 22 años en el fútbol, del vestuario, de tus vivencias en una cancha, pero también dijo que tenés una connotación empresarial, en la que a Decurnex le podés hablar de fútbol y de un desarrollo de negocio.

Eso dijo José. Es correcto. En todo este tiempo estuve más metido en el desarrollo del negocio, que en el fútbol, aunque una cosa va de la mano de la otra. Por eso no voy a Los Céspedes y no quiero ser solo un gerente deportivo. Pienso en el desarrollo del negocio y de qué manera demostrás que el fútbol uruguayo no es deficitario. Que lo hacen deficitario, si gastás más de lo que ingresás en una cantidad de tiempo prolongada.

¿En qué momento te transformaste en un manager general?

Con 20 años llegué a España, a la ciudad de Vitoria, y me esperaba el gerente deportivo del club y un jugador, Hermes Desio, un argentino que jugaba de 5, con pasado en Independiente y uno de los capitanes de Alavés. Le dice a Juan Carlos Rodríguez, director deportivo: ‘No lo dejes acá en el hotel que tiene 20 años y se lleva menos diferencia con mis hijos que conmigo. Pobre uruguayo se va a morir de angustia’. Así fue como el presidente me lleva a su casa. Ese primer día fuimos a almorzar, me habló de su vida y de un montón de temas. Y de pronto (Desio) me dice. ‘Quiero romper el hielo con dos preguntas. ¿Por qué creés que el Alavés te fichó con 20 años?’. Con total naturalidad, le respondo que creía por mi edad, porque había andado bien en el último semestre, en el que había convertido siete goles en River de Uruguay. Y me respondió: ‘¿Vos creés que es por eso? ¿Sabés cuántos delanteros de tu edad hay en el mercado mundial que hicieron siete goles en el semestre? Hay mil. Si estás acá es porque seguramente encontraron algo distinto en vos. No pierdas nunca tu esencia. Que ni la fama ni el dinero te cambien porque ahí es cuando estás perdido’. Y después vino la segunda pregunta: ‘¿En qué momento vas a empezar a planificar tu retiro?’. ‘No sé’, le dije casi automáticamente y allí agregué, ‘de acá a 15 años’. Y enseguida me dice: ‘Sacá la bola de cristal y decime qué número sale a la Quiniela porque vos no vas a determinar tu retiro, el fútbol te puede retirar mañana. No te doy un consejo, te doy una vivencia que me tocó, desde mañana, cuando te levantes, empezá a planificar tu retiro porque no sabés cuándo va a ser’.

Iván Alonso

Imagino cómo impactaron aquellas palabras en un joven de 20 años.

¡Imaginate! Soy un agradecido a mis viejos, soy lo que soy por ellos, por mi abuela, por mi hermano y por el fútbol, porque lo conseguí por ellos y lo que hizo el fútbol conmigo, pero Hermes me cambió la vida. Lo que hizo Hermes en una etapa de quiebre de mi vida, porque me fui al otro lado del mundo solo, después de 20 años viviendo con mi familia, en donde tenía una vida social bastante restringida, en la Teja en una casa recontra humilde… y de pronto estaba del otro lado del mundo. Cuando llegué a Europa decía qué ciudad, qué país. Allí hice un clic de verdad. Y después me pasó que a los 24 me rompí el cruzado anterior y sentí que se me terminaba el fútbol. Y ahí decís, pucha, qué razón tenía este loco. Después de todo eso jugué casi 20 años, y cada vez que hablo con Hermes le digo lo mismo: ‘¡Me hiciste prepararme 20 años!’. Y me dice, ‘no te quejes’. Y fue así.

De allí en más te empezaste a preparar.

Sí. En España, en Argentina, en México, hice cursos, estuve en congresos de todo tipo, de deporte, de cine.

Aprovechaste a formarte en la educación terciaria en el camino que querías recorrer.

Terminé Bachillerato de medicina a los 17 años en el Bauzá nocturno, donde hice quinto y sexto. Mis viejos me habían dicho que el día que terminara Bachillerato nos sentaríamos a conversar sobre lo que quería hacer de mi vida. Durante tres o cuatro años de mi vida, entrenaba, laburaba con mi viejo y estudiaba. Y cuando logré el Bachillerato les dije: ‘logré lo que querían, ahora durante dos años quiero dedicarme única y exclusivamente al fútbol para saber si me da o no’.

Iván Alonso

¿Cómo nació esa rebeldía por conseguir los objetivos y avanzar por otros?

A los 14 años tuve mi primer revés en el fútbol cuando me dejó libre Defensor. Lo digo sin ningún rencor. Fue un gran aprendizaje. Recuerdo que llegué a mi casa. Estaba solo porque mis viejos se encontraban en Piriápolis. Al entrar veo que titilaba la luz verde del contestador. Lo enciendo y escucho: ‘¡Hola! Familia Alonso. Soy César Santos. Quería decirles que no vamos a contar más con Iván, y también quería decirles que se dedique a estudiar porque tiene grandes dotes educativos y para el fútbol no lo vemos capacitado”. Yo lo tomé así porque era un muy buen estudiante, y veía que me había quedado en el aspecto físico, porque era chiquito, bajito. Y dije para mí, ‘tiene razón’. Pero no por saber que podía tener razón no me afectó. ¡Me acosté a dormir muerto, y llorando! Estaba liquidado. ¡Imaginate a los 14 años! Al otro día, un poco más repuesto, llamé a mi viejo y le conté que no me querían más en Defensor. Y mi viejo me dijo algo que nunca más voy a olvidar: ‘La verdad no es única, esa es la verdad del profe Santos y vos tenés que demostrarte a vos mismo, en una segunda oportunidad, de lo que sos capaz. Capaz que no te da, y no sos capaz más que de eso. Pero que nadie te ponga un límite. El límite te lo vas a poner vos’. Eso ocurrió a los 14 años. A los 20 años me estaban vendiendo a España. El resto de mi carrera es conocida.

Nacional tiene un lugar de acción muy amplio por la cantidad de hinchas y socios. Sin embargo, los equipos chicos están en otro nivel. ¿Cómo pueden crecer?

Existe un plan para cada club, para uno como Nacional y para otro que no tenga tanta masa social. El desarrollo del negocio debe ser diferente, pero es posible. El asunto es cómo hacerlo. No te lo voy a decir yo, porque yo trabajo para Nacional. Pero si un día nos sentamos a tomar un café podemos intercambiar ideas y decir podés ir por aquí o por allá. Mirá, hace poco decían que me junté con Abreu. Me junté con el Flaco, como me voy a juntar con Adrián Sarkisián y Pablo Correa, que vienen de Francia. ¿Por qué? Porque me parece extraordinario el trabajo de Pablo, que hace 23 años está en Nantes. ¿Sabías que Nantes es una de las cuatro academias más importantes de formación de Francia? Y que allí está un uruguayo en la primera línea. Y el tema de la formación francesa me parece de lo mejor. Por eso, quiero saber de qué manera llevan adelante el concepto academia sobre todo Nantes y Auxerre, donde también trabajó Pablo. Me voy a juntar con ellos, y sabés que van a decir: Pablo Correa va a ser el técnico de Nacional. Y mi charla con Pablo va a pasar por otro lado. Te lo digo hoy. Así como con el Flaco pasó por otros temas que te ayudan a conocer.

En todo este tiempo hablé con mucha gente, y rescató todas las charlas, y todas las enseñanzas que me dejaron los entrenadores de los clubes en los que estuve. Aprendí mucho de Rodolfo D’Onofrio.

Iván Alonso

¿River fue una escuela para vos en este nuevo rol de manager general en el fútbol?

Me considero un afortunado de haber vivido la experiencia de River, porque no fue solo una futbolística, fue integral. De gestión. Tuve la oportunidad de ver de qué manera lo hacían. Tenía 38 años. Estaba muy cerca del final, y para mí fue un posgrado en gestión increíble. Bajo el mandato de D’Onofrio, que agarró a River con un pasivo de US$ 60 millones y un equipo en la B y lo transformó en lo que hoy es River, con la capacidad de liderar de Marcelo (Gallardo).

También tuve en congresos que dio Agnelli (presidente de Juventus), Tebas (presidente de la Liga Española). Y en cada una de esas actividades vas anotando todo. Yo jugué 22 años al fútbol, tuve mi repercusión y fui relativamente conocido, pero cuando arranqué en esto era un desconocido. Y tenía que andar con una libretita, papel y bolígrafo y apuntando todo y pasando a la computadora para documentar cada detalle.

¿Cómo hizo Tebas para tomar la liga de fútbol español con 38 personas y hoy son 800? Anoté cada detalle de cómo lo hizo. Porque a escala diferente y adaptando el negocio al mercado y disciplina vas viendo que los parámetros son para todos iguales, solo hay que bajarlo al lugar en el que estás.

Iván Alonso y Jorge Giordano

Dijiste que con Giordano también hiciste un posgrado.

Sí. Soy un agradecido a Jorge. Aprendí muchísimo con él. Como con José (Decurnex) cada día. Esto que ocurre en Nacional es enriquecedor, es positivo y constructivo, que, dentro de tu club u organización, en la que te toque trabajar, puedas absorber y nutrirte de quienes te rodean. Yo soy una esponja en todo eso, porque luego generás esa sinergia en donde todos aprendemos de todos. Entonces, cuando te sentás a trabajar y tirás un objetivo arriba de la mesa y te encontrás con que no estás vos solo, sino que hay seis cabezas, 12 ojos y todos se ve diferente y mejor. Y no se escapa nada. A mí me encanta trabajar así.

En un momento hablaste del Nacional 2025, ¿cómo sería en los hechos el Nacional 2025? ¿Sextuple campeón del Uruguayo? ¿Ganador de la Libertadores? ¿El estadio terminado?

Va por esa línea.

¿Campeón todos los años?

Cada línea estratégica tiene su plan. Cuando vas a la línea fútbol el objetivo es llegar a 2025 a definir cada uno de los campeonatos que se juegan, y conseguirlos. En orden, ¿verdad? Primero llegar a la definición, porque no solo es ganar. Tenés 15 partidos en cada torneo y cada día se construye para estar en la definición, porque si no estás en la definición no podés ser campeón. Después de estar ahí, Nacional tiene que ganar. Debemos ganar todos los años el Campeonato Uruguayo, la Supercopa, Apertura, Intermedio, Clausura, Uruguayo. Ese es el objetivo. Después si se cumple o no se analiza por qué se cumplió o no, y se da seguimiento a cada partido. En 2019 ocurrió un proceso de cambio rotundo, en el que sabíamos que no íbamos a ganar desde el inicio, pero que íbamos a terminar ganando, con un “cómo” muy importante. Así se consiguió. En 2020, jugamos Supercopa y perdimos, jugamos final del Apertura y perdimos. Jugamos final del Intermedio y ganamos. El Clausura lo perdimos, pero fuimos los que más puntos sumamos en el año y fuimos campeones del Uruguayo. En resumen, el balance fue muy positivo porque fuiste campeón, pero vimos que en la primera parte del año llegamos a las finales, pero no ganamos (fue cesado Gustavo Munúa). No fuimos competitivos en el Clausura porque quedamos relegados (fue cesado Jorge Giordano), y en un cómputo global fuimos fuertes. ¿Cuál es el análisis? Todos los equipos de fútbol tienen buenos jugadores, buenos y malos momentos en una temporada, pero la gran diferencia es la fortaleza mental, que es la clave para sostenerte a lo largo del año a un plantel. Porque tenés que aprender a navegar en los buenos momentos y en los malos también. Esa es la clave de River, la fortaleza mental, y mucho de lo que les pasa es porque son más fuertes de la cabeza.

En paralelo con todo eso, donde el propósito deportivo es ganar, tenemos que definir en qué trabajamos para que el rendimiento de nuestros jugadores vaya directamente dirigido a su fortaleza mental. Queremos jugadores fuertes de cabeza. ¿Por qué los futbolistas juegan en Nacional? Porque son buenos. Pero la cabeza debe estar enfocada en que en los buenos momentos seas humilde y en los malos sigas confiando en vos. Que la derrota no deteriore tu autoestima ni la victoria te haga creer un semidios. Ahí está el equilibrio. Porque en Nacional no trabajamos en base a ganar o perder, trabajamos en base a rendimiento y mi rendimiento es mi imagen, es personal y es una cuestión de actitud. Yo quiero ser mejor cada día y me voy a tomar acción para eso. Ahí es donde hay que hacer foco.

Y seguí este razonamiento: ‘ganamos en 2019, ¡bien! Ahora, pucha José (Decurnex), que se viene lo más difícil que es ganar en 2020. Ganamos en 2020. ¡Bien! Ahora, pucha José, que estamos bien, pero viene lo más difícil, volver a ganar después de dos veces. En general, ¿sabés cuál es la mentalidad en estos casos? Ya gané dos, dame una chance a perder. ¡No! No es que no hay chance de perder. Claro que podés perder, pero intentémoslo a morir. Podemos perder, por supuesto, pero analicemos cómo perdimos. Es por ahí. Por eso quiero que entiendas que este camino que estamos recorriendo es más concientización que cualquier otra cosa y el club sostenible que queremos para 2025 es a través de la concientización y no de la imposición. Hay que concientizar cabezas para elegir un camino. En definitiva, me gustaría que los jugadores y los funcionarios del club elijan un camino. Porque cuando vos elegís el camino es como la paz interior, no necesitás estímulos para saber que vas por el lugar correcto. Yo no necesito de un campeonato para saber que voy por el camino correcto.

Iván Alonso

¿Cómo lograron el quiebre de 2019?

Con el famoso invertir la pirámide de José: Nacional invierte US$ 2.000.000 por año en nuestros jóvenes que luego tienen una escasa participación en el fútbol de Nacional. ¿Por qué ocurría eso? Porque contratabas mucho. El análisis fue: quiero reducir un 40% los egresos del fútbol profesional. En 2019 tenemos que salir campeón con un presupuesto 40% menor. Ese fue el objetivo. Con el objetivo que trazó el presidente, se creó el plan deportivo económico. ¿Cómo se lograba eso? Si Nacional invierte US$ 2.000.000 en formativas, debemos comenzar a preparar a nuestros jóvenes para que sean la base deportiva del fútbol profesional y que impacten directamente en el resultado deportivo y económico. Por eso la denominación de plan deportivo y económico. Si invierto esa cifra millonaria, esos jóvenes tienen que jugar porque son buenos y porque las ventas de ellos son las que van a terminar saneando al club.

Si en el plantel principal tenés 23 jóvenes de formativas, y te digo que cuatro jugadores se vendieron en el entorno de US$ 2.000.000 cada uno. Entonces, vamos a tomar a 15 de ellos y vamos a venderlo en US$ 2.000.000. Eso equivale a US$ 30.000.000. Tenés pago el pasivo del club. Podrás decir que es muy simple. Pero es así. Esto lo estoy haciendo todo en base a análisis de lo que ocurrió con Israel, Sanabria, Orihuela y Satriano, y Viña, que dejó en 6.000.000 de euros por 70%

El plan deportivo y económico con el que empezamos y sobre el que avanzamos es que la base debe ser de jugadores de formativas para que impacte directamente en el resultado deportivo y económico. ¿Cuál es la primera reacción que surge enseguida? Así no vamos a poder ganar. ¿Ganamos? Sí, en 2019 ganamos Supercopa, no ganamos Apertura ni Intermedio y así generamos una transición con contrataciones para preparar a los jóvenes con el objetivo de ganar el Clausura y ganar las finales. Así ocurrió. En 2020 fue más de lo mismo y terminás jugando las finales con nueve jugadores de la cantera.

Entonces, el plan que redactamos fue para los jugadores de Nacional: si es de las formativas ya tuvo el proceso y si no debe tener un sentido de pertenencia, sentimiento de hincha. ¿Por qué? A lo que me aferro, cuando tenemos 40% menos de presupuesto para ser campeones, es a lo único con lo que le puedo llegar al jugador, desde es el corazón. Le voy a decir tengo interés en contratarte en el plantel y me va a preguntar, ‘¿cuánto me vas a pagar?’. Yo ahí no puedo entrar. Yo le tengo que contar cuál es la situación del club y cuál es el plan que tenemos. Y él me tiene que decir: ‘Quiere ser parte de ese plan’. Luego de eso sí le voy a decir, ‘la propuesta que te voy a pasar no es en base a tu grado de profesionalismo y tu carrera deportiva, sino que es en base al presupuesto con el que cuento para esa posición’. Los que vinieron lo entendieron.

Iván Alonso

¿Costó hacerlos entender?

No. Porque vos apelás al corazón.

¿Y Bergessio, que no era hincha de Nacional?

No era hincha, pero la decisión fue in extremis. Se consiguió lo que queríamos, que se quedara, pero no fue a costa de cualquier cosa. Ahí entraba la otra línea del primer año, la deportiva y la económica. No podíamos hacer locuras. El presupuesto se debía reducir 40%.

¿Cómo lo entendió?

Porque no pudo arreglar en Colombia. Mi charla con él fue: ‘Gonzalo como hincha del club y como exjugador te agradezco la temporada que hiciste’. Esa fue la primera conversación con él, y luego: ‘Hoy me toca estar de este lado del mostrador. La propuesta que te voy a pasar a vos no la tomes en base a una evaluación de tu temporada en Nacional, porque no la vamos a poder pagar. Te vamos a pagar lo que realmente podemos. Con el transcurso del tiempo, capaz que podemos acomodarnos y podemos pagar, hoy no, pero queremos que seas parte’. Me dijo que tenía dos ofertas de Colombia. Pasaron los días, al final no se fue y se quedó. Obviamente a veces estas decisiones que adoptás a veces salen bien y otras no, pero es ahí donde está la disciplina en la gestión. No es fácil. Pero es así. Disciplina en la gestión.

¿Cuánto significa ese plus del jugador-hincha?

Lo resumo con esto que ocurrió hace poco, en la película que hicimos del bicampeón. Rochet dijo: ‘No me gusta perder, y no por mí, sino por mi familia, porque sé que se ponen mal porque son hinchas de Nacional”. Esa es la cabeza que queremos. Pasa por la cabeza, por el fuego interior, por toda esa procesión que va por dentro y que te brota desde las entrañas. Después vendrá todo lo externo, besar el escudo, abrazarse con un hincha, besar la copa. Todos esos estímulos se contagian y se transforman en un gran plus.

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