La aceptación del gobierno a recibir presos de Guantánamo, la prisión militar de EEUU en Cuba, generó preocupación en la colectividad judía en Uruguay que se siente amenazada por tratarse de personas sospechadas de terrorismo.
Ante esta situación, representantes de la B´nai B´rith se reunieron ayer de mañana con la embajadora estadounidense, Julissa Reynoso para conocer “la estructura legal” bajo la cual llegarán esos prisioneros, dijo a El Observador Eduardo Kohn, director para América Latina de la organización judía.
La reunión pactada para invitar a la diplomática por la llegada el 14 de mayo del presidente mundial de la B´nai B´rith, derivó en el nuevo escenario planteado por el arribo de prisioneros a los que se les vinculó con Al Qaeda. Oficialmente no hay fecha para la llegada de estos presos, algunos de los cuales comenzaron a estudiar español.
Otros referentes de la colectividad dijeron que su temor es real y recuerdan los atentados de 1992 contra la embajada de Israel en Argentna y en 1994 contra la sede mutual Amia de Buenos Aires donde murieron decenas de personas.
Además, según supo El Observador, hubo contactos “informales” del gobierno con representantes de la colectividad israelita para explicar que se trata de reclusos que no representarán una amenaza para Uruguay y su población. La seguridad de ese grupo estará a cargo del Ministerio del Interior y EEUU solicitó que se le haga cierto monitoreo para asegurar su inserción social.
La embajadora Reynoso les aseguró que los prisioneros fueron evaluados por EEUU y también por representantes del gobierno de Uruguay para ratificar que no son de alta peligrosidad. Sin embargo los resultados de esa última evaluación, se mantiene bajo reserva.
Para Kohn, todas las evaluaciones “son respetables” pero “también están los antecedentes de estas personas”. “Nos preguntamos hasta dónde llega el riesgo a la seguridad y no lo podemos responder”. “No queda claro quiénes son los que vienen ni su historial”, comentó Kohn.