Alexander Lukashenko, Bielorrusia
El presidente de Bielorrusia afirma ser capaz de derrotar al COVID-19 a través del pensamiento positivo. "Nadie morirá de coronavirus en nuestro país. Yo declaro públicamente esto", dijo el lunes Lukashenko. Su Ministerio de Salud ya había confirmado 29 muertes debido al virus.
El hombre de 65 años, quien ha gobernado el antiguo estado soviético durante 26 años, describió la pandemia mundial como una "psicosis" y se ha negado a imponer medidas de distanciamiento social entre sus 9.5 millones de habitantes.
Lukashenko ha afirmado que, más bien, los bielorrusos deberían jugar hockey sobre hielo, conducir tractores, usar la sauna, beber vodka y acariciar cabras bebé para protegerse del virus. "Si una persona se mantiene positiva, estará sana", dijo él.
El fin de semana pasado, el equipo de hockey sobre hielo en el que él juega ganó un torneo nacional, en frente de una multitud de espectadores, por undécima vez en 13 años. Bielorrusia es el único país de Europa donde todavía se juegan partidos de fútbol, mientras que las iglesias han permanecido abiertas para celebrar la Pascua ortodoxa este fin de semana.
Jair Bolsonaro, Brasil
Cuando Brasil se convirtió en el primer país del hemisferio sur en alcanzar 1000 muertes debido al coronavirus el fin de semana anterior (ahora ya superó las 2 mil), el presidente de extrema derecha salió a dar un paseo desafiando el aislamiento social recomendado por sus propios funcionarios de salud.
"Nadie obstaculizará mi derecho a ir y venir", prometió Bolsonaro, momentos después de estrecharle la mano a una anciana inmediatamente después de haberse limpiado la nariz con la muñeca. "El virus está ahí afuera y tendremos que enfrentarlo, pero como hombres, maldita sea, no como niños", dijo el presidente.
Bolsonaro ha minimizado repetidamente el coronavirus calificándolo de "histeria" y — haciéndose eco del presidente estadounidense, Donald Trump — elogió el medicamento antipalúdico hidroxicloroquina como una posible cura, ordenándoles a los laboratorios militares que aumenten la producción.
El presidente brasileño también ha estado ocupado saliendo a las calles, atrayendo multitudes en varias ocasiones. El ex capitán del ejército ha alardeado de que su destreza atlética lo mantendrá saludable.
"Debido a mi historial como atleta, si estuviera infectado por el virus no tendría que preocuparme, no sentiría nada o, en el peor de los casos, me afectaría un poco de gripe o resfriado", dijo él.
Bolsonaro volvió a exigir la reapertura de tiendas que están cerradas en el país de 211 millones de personas, días después de despedir a su ministro de Salud (que defendía el confinamiento), y ha vituperado a los gobernadores de los estados llamándolos "asesinos de los empleos" por imponer cuarentenas. También el domingo participó de una marcha contra el Parlamento y la Corte Suprema. Ha eximido a las iglesias del confinamiento.
Daniel Ortega, Nicaragua
En medio de una crisis global, el presidente autocrático de Nicaragua no había sido visto durante un mes y no había dado declaraciones públicas sobre el coronavirus hasta un discurso televisado el miércoles, en el cual dijo que la pandemia era "una señal de Dios" para cambiar el gasto masivo en bombas atómicas a la asistencia sanitaria.
Aunque Ortega no mencionó en su discurso ninguna medida específica para combatir la crisis, según los informes él ordenó más de 100 galones de desinfectante para manos y 5000 pares de guantes para la residencia presidencial. A principios de abril, mientras los países alrededor del mundo estaban implementando el confinamiento, la esposa y vicepresidenta del Sr. Ortega, Rosario Murillo, instó a los 6.5 millones de habitantes de Nicaragua a salir a las calles para una manifestación de "Amor en el tiempo del COVID-19".
Las escuelas, las tiendas y los mercados han permanecido abiertos. Según los informes, el gobierno ha obligado a los maestros a visitar a los padres en sus hogares con el fin de presionarlos para que continúen mandando a sus hijos a la escuela.
Las vacaciones escolares de Pascua ahora han sido extendidas, pero los partidos de fútbol y de béisbol continúan normalmente. La cuarentena voluntaria está en vigor sólo para los que llegan del extranjero, y las fronteras de Nicaragua permanecen abiertas.
El ex revolucionario de 74 años, quien ha gobernado el país centroamericano durante 24 de los últimos 41 años, fue visto por última vez en público el 21 de febrero, aunque participó en una videoconferencia con líderes regionales el 12 de marzo. Eso había fomentado informes de que el presidente — de quien durante mucho tiempo se ha creído que padece de lupus — estaba enfermo, en cuarentena, en Cuba para recibir tratamiento médico o que incluso había fallecido.
Nicaragua dice que sólo tiene tres casos actuales de COVID-19 y que ha registrado solamente una muerte, y Ortega insistió en que el gobierno tenía suficientes ventiladores mecánicos (respiradores) y capacidad para enfrentar la crisis. El gobierno también ha enviado brigadas de salud de casa en casa para explicar las medidas de higiene. Un informe interno del gobierno filtrado a la prensa dijo que Nicaragua, sin embargo, se estaba preparando para más de 32,000 casos.
Los médicos dicen que el servicio de salud está inadecuadamente preparado. Después de las protestas de 2018 contra su gobierno, el Sr. Ortega despidió al menos a 400 médicos y trabajadores de la salud por expresar su desacuerdo.
Gurbanguly Berdymukhamedov, Turkmenistán
El presidente de Turkmenistán afirma haber ideado un método casero para mantener los casos de COVID-19 del país en cero: quemar una hierba llamada alharma o ruda siria (Peganum harmala), la cual, según Berdymukhamedov, puede prevenir las enfermedades infecciosas "invisibles a simple vista".
Las autoridades han fumigado edificios gubernamentales, oficinas, mercados, escuelas y cementerios con el humo de la hierba dos veces al día para evitar el virus. Aunque no hay evidencia científica que respalde esta medida, las actividades normales continúan en la aislada dictadura de Asia central de 6 millones de habitantes.
La información acerca de Turkmenistán, escasa en el mejor de los casos, se ha vuelto más difícil de obtener desde que el país cerró sus fronteras y restringió los viajes nacionales en marzo. Turkmenistán continúa insistiendo en que nadie en el país ha contraído COVID-19, aunque los informes de la publicación Chronicles of Turkmenistan, con sede en Viena, afirman que hay al menos siete casos.
Durante varias semanas, el gobierno y los medios estatales de Turkmenistán evitaron mencionar el coronavirus por su nombre. Radio Azatlyk, financiada por EEUU, informó que la policía había arrestado ciudadanos por hablar sobre la pandemia en la calle.
Después de tardíamente reconocer la amenaza del virus este mes,. Berdymukhamedov ha exaltado otro método preventivo favorito: "fortalecer los principios de una vida saludable" a través de hazañas públicas de destreza atlética.