La pandemia del covid-19 golpeó a muchos negocios, entre ellos, a empresas que tenían deuda emitida en el mercado de valores local. Uno de los sectores que más acusó el impacto del virus fue el sector turístico y comercial. El cierre de fronteras y las medidas de confinamiento le asestó un duro revés al rubro hotelero, que busca cómo sobrevivir o reinventarse en algunos casos.
La firma Tonosol (propietaria de los hoteles Sheraton Montevideo y Aloft Montevideo) había emitido en diciembre del año pasado US$ 20 millones en obligaciones negociables (ON) en la Bolsa de Valores de Montevideo. La mayoría de esos fondos fueron suministrados por inversores institucionales –como las AFAP– y buena parte de esos recursos (US$ 18 millones) se destinaron a cancelar deuda con el sistema bancario que tenía Tonosol. Apenas tres meses después de esa operación estalló la pandemia y la facturación de la gran mayoría de los hoteles se derrumbó.
¿Qué rol juegan las AFAP? Como garantía de la emisión de sus ON, Tonosol puso las hipotecas de los inmuebles del Sheraton y Aloft, además de un fideicomiso en garantía con la cesión de cobro de las tarjetas Visa, Amex y Master.
Una fuente de una AFAP explicó a El Observador que los propietarios de Tonosol tienen “total libertad” para vender sus acciones a otro privado, pero siempre que cumplan con lo pactado en las condiciones de la emisión. El 15 de diciembre Tonosol tiene que cumplir con el pago semestral de intereses por US$ 650 mil. En caso que el emisor (Tonosol) no tenga el dinero para pagar (cae en default), se genera la “caducidad anticipada del instrumento (por la ON)”, y automáticamente los inversores quedan facultados para ejecutar la garantía de los inmuebles de ambos hoteles, explicó una de las fuentes. Otro informante reveló que el pago de esos intereses no tendrá inconvenientes y que forma parte de la negociación que lleva adelante Tonosol para vender sus acciones al grupo estadounidense.
Para completar el primer pago de intereses de las ON en junio pasado, los accionistas de Tonosol transfirieron a la cuenta del fideicomiso de garantía US$ 100 mil, con lo cual se canceló la totalidad de esos US$ 650 mil. Las propiedades del Sheraton y el Aloft fueron tasadas al momento de la emisión en US$ 40 millones, por lo que duplica el valor de los US$ 20 millones de las ON.
La fuente consideró que el hecho que no estén los hoteles funcionando no debería un gran problema porque en caso extremo se puede fraccionar los inmuebles y venderlos como una propiedad horizontal con destino a vivienda o algún agente que haga coworking o coliving. “Lejos de estrangular, las AFAP queremos que los negocios sigan en marcha”, explicó el informante. Además, indicó que hoy es “muy difícil” pronosticar cuándo el negocio hotelero podrá volver a los niveles pre covid-19.
De todas formas, la fuente de la AFAP indicó que, por el momento, no han mantenido ningún contacto formal con los potenciales nuevos inversores de los hoteles Sheraton y Aloft para negociar una posible flexibilización en las condiciones vigentes de amortización de esa deuda. La primera amortización de capital de Tonosol se deberá se deberá realizar en junio del año próximo. La ON se emitió a 14 años de plazo con una tasa Libor 180 días + 4% anual (con un piso de 6% y un techo de 7,5% anual).
La agencia calificadora FIX –de FitchRating– le redujo la calificación a Tonosol desde BB+(uy) a CC(uy) el pasado 10 de setiembre ante un alto riesgo de incumplimiento en el pago de sus ON. “Se observa un mayor deterioro al esperado en los ingresos y en la generación de fondos de la compañía durante el período 2020-2021, debido al cierre temporal desde marzo de 20 de los hoteles Sheraton y Aloft (ambos ya reabrieron sus puertas) en Montevideo”, decía el informe de FIX de setiembre.
San Roque se pasó al BROU
Diego Battiste
Otro agente del mercado de valores que anunció cambios en su estructura de financiamiento fue la red de farmacia y perfumería San Roque. La cadena informó a las autoridades del BCU el rescate anticipado de un programa de ON por 56,6 millones de unidades indexadas (UI) que había lanzado al mercado en junio de 2016 y cuyo vencimiento estaba previsto para 2023.
La firma decidió cancelar el 100% del remanente de esa deuda (45,3 millones de UI, equivalente a unos US$ 4,9 millones a valores de hoy), luego que BROU le aprobara el pasado 20 de agosto un crédito. El gerente general de San Roque, Martín Álvarez, explicó a El Observador que la cancelación de la ON se decidió porque la empresa logró obtener un plazo mayor (10 años) y a una tasa inferior de interés con el BROU. En junio, una asamblea de los inversores de las ON de San Roque aprobó por unanimidad postergar el pago de una cuota de amortización por los efectos de la pandemia.
La empresa abonó hasta el presente el 20% del capital, por lo que estará cancelando en forma anticipada el restante 80% luego de recibir los fondos del BROU. Una fuente de una AFAP indicó que la empresa ya había manejado su intención de reperfilar su deuda incluso antes del golpe que le propició la pandemia. Es que San Roque tiene una apuesta en su modelo de negocios a lugares con fuerte circulación de público como los shoppings o incluso el propio Aeropuerto de Carrasco. De hecho, la empresa había realizado inversiones importantes en estos centros comerciales que sufrieron un notorio bajón en la cantidad de visitantes por las medidas del covid-19.
El Aeropuerto de Carrasco
Diego Battiste
El Aeropuerto Internacional de Carrasco es otro de lo que acusó en forma importante los efectos de la pandemia con un tránsito aéreo que redujo 90% su flujo de pasajeros desde marzo hasta setiembre. En mayo, Puertas de Sur, el concesionario de la principal terminal aérea acordó con los tenedores de sus ON reperfilzar el pago de cuotas por casi US$ 9 millones de capital que estaban previstas para este año, para 2021 y 2022.
Uno de los inversores institucionales recordó que se accedió a otorgar un plazo mayor porque era una situación “atendible” y que incluso se logró una leve mejora en la tasa de interés que paga el emisor por esa ON.
La terminal del aeropuerto tenía un Ebitda (resultado antes de impuestos, intereses depreciaciones y amortizaciones) por unos US$ 50 millones y de un día para el otro sus ingresos se redujeron prácticamente a cero durante los primeros meses de la pandemia