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28 de octubre de 2011 20:06 hs

La improvisada selección uruguaya de Juan Verzeri se quedó con la medalla de bronce en fútbol masculino. La celeste le ganó 2 a 1 a Costa Rica y accedió al tercer puesto con goles de Gastón Silva y Montenegro en contra.

En la primera media hora Uruguay no mostró claridad. Si bien sabía el libreto para ofender a Costa Rica, careció de precisión. Esto se manifestaba porque, cuando llegaba a tres cuartos de cancha, empezaba a desdibujarse.

De todas formas, apareció Matías Britos. Un referente ofensivo que se movió por la periferia del área mayor. Fue uno de los futbolistas más claros que tuvo el equipo uruguayo para provocar peligro sobre la zona del conjunto tico. Y también a Maximiliano Rodríguez. Uno de los últimos delanteros a los que tuvo que apelar Verzeri por las lesiones de Puppo y Viudez, quien pivoteó y asistió para generar lo más interesante del partido.

La primera, la hizo de cabeza para Britos. El disparo del futbolista de Defensor se perdió lejos del arco costarricense. Y la segunda la envió para Matías Abero. El futbolista tricolor, que durante todo el torneo trepó y trepó por el sector izquierdo, logró un remate con algo de violencia pero con nada de dirección.

Igualmente, las más importantes aparecieron de media distancia y a través de Maxi Rodríguez. Primero tanteó con un remate débil y en la segunda, al cierre de la primera parte, sacó un latigazo tremendo que el arquero evitó con categoría.

El dominio territorial y futbolístico se cristalizó en el comienzo del segundo tiempo. Gastón Silva marcó el primero tras un centro por la derecha. Y, tras una maniobra de Maximiliano Rodríguez, Montenegro intentó evitar que Píriz la empujara y la mandó al fondo de su propio arco. 2 a 0 Uruguay, y la historia empezó a teñirse de bronce para el elenco celeste.

Porque a partir de allí encontró más espacios para contragolpear a Costa Rica y, en función del resultado, encontró una disposición mental mucho más estable para empezar a tocar la pelota y desesperar a los rivales. Llegaron las faltas, las amarillas y el juego cortado de los perdían.

Así y todo, los ticos lograron descontar. Albín tocó la pelota con la mano y Mc Donald ejecutó el penal que mandó al fondo de la red. Un tanto que otorgó dramatismo sobre el cierre del encuentro, pero que finalmente Uruguay supo resolver para llevarse la medalla.

Ganó bien. En un torneo donde el rendimiento no fue el mejor, la celeste accede al podio y muestra que, en todas las competencias de este deporte, siempre está entre los mejores.

Es la primera medalla de bronce que Uruguay gana en fútbol en los Juegos Panamericanos. Los celestes habían conseguido la de oro en 1983, cuando este evento se llevó a cabo en Caracas.

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