La Zona Diseño no es nueva. Se mantiene desde 2002, cuando los negocios del rubro allí concentrados casualmente decidieron unir fuerzas tras la crisis para posicionarse como una zona comercialmente distinguida.
El fenómeno Cordón Soho, no obstante, comenzó a tomar forma hace unos cinco años. El consultor gastronómico y propietario de La Corte, Tomás Bartesaghi, opinó que en Uruguay se entendió "después de mucho tiempo" que "si te abren un restaurante al lado no es una amenaza, sino una oportunidad". "Son los ciclos gastronómicos que se dan en el mundo entero. Uno pone una hamburguesería, otro una cafetería y otro sushi y hay lugar para todo". Para el alcalde del municipio B, Carlos Varela, la explosión de propuestas en la zona se relaciona también con "la lógica de adaptar la propuesta al cliente y no el cliente a la propuesta del vendedor". Otro valor agregado, para Varela, es su cercanía a la rambla, a las universidades y a 18 de julio, lo que la convierte en una zona atractiva también para el público joven.
La Ley de Vivienda de Interés Social, además, impulsó la construcción de edificios en el barrio y se espera al próximo censo para constatar el crecimiento poblacional.
A eso se le suma que el alquiler de locales es considerablemente más bajo que en otros puntos comerciales de la ciudad. Mientras que en Punta Carretas el alquiler por metro cuadrado de un local es de US$ 18 en promedio, en esta parte del barrio Cordón ronda los US$ 8, según datos de Sures Bienes Raíces.
El propietario del Bar Las Flores, Nestor Rego, cuenta casi 50 locales del rubro entre los bailables, los bares y restaurantes. "No sé si es que fue un visionario (...) en esa época había otras zonas más florecientes", bromeó Rego acerca de la esquina -en bulevar España y Blanes- donde su padre decidió instalar el bar hace 50 años.
Desde la explosión nocturna de la zona, el bar pasó a quedar abierto hasta pasadas las 5 de la mañana. "Antes me quedaba máximo hasta las 3 y ahora es cuando llega la otra camada. Son horarios muy extensos", comentó. A las 7:30, el bar vuelve a abrir para ofrecer el desayuno.
Rego, quien además vive a metros del negocio, tiene un sentimiento ambiguo acerca del rumbo que tomó, ya que algunos vecinos los identifican como "promotores de la movida": "Hay muchos vecinos que se han enojado porque nos señalan como foco infeccioso de todos los boliches".
Integración
En varias capitales del mundo se denomina Soho a puntos de la ciudad que agrupan artistas, moda y negocios gastronómicos. En el porteño Palermo Soho, por ejemplo, los diseñadores de moda, artistas y restaurantes se establecieron en antiguas casonas y la transformaron así en el circuito de moda para los locales y un paseo turístico casi obligado.
En las manzanas informalmente llamadas Cordón Soho se concentran estos rubros pero en diferentes momentos del día. A diferencia de lo que sucede en otros lugares, la doble vida de estas calles en el corazón de Montevideo genera que ambos sectores tengan poca interacción entre sí.
No obstante, Zona Diseño tiene entre sus planes el realizar acciones conjuntas con las que considera "nuevas propuestas" de ese espacio, "no solo con los nuevos locales de gastronomía, sino con el Municipio B y entidades bancarias, ofreciendo importantes descuentos en momentos puntuales del año", comentaron desde la directiva de la agrupación. "Creemos que el trabajo en equipo toma fuerza y qué mejor que estar juntos", dijeron acerca de la posible sinergia entre los rubros que tomaron esta parte de Cordón Sur.
Para Bartesaghi, la actual falta de sinergia viene asociada a la idiosincrasia uruguaya. "El uruguayo es bastante celoso de lo que hace y eso lo veo para cabezas un poco más abiertas. No está acostumbrado a compartir y no ha habido todavía cabezas que hayan pensado mezclar ambas cosas", indicó.
Por su parte, el responsable de Relaciones Públicas de Jackson Bar, Juan Andrés Grizutti, subrayó que la zona "tuvo una suerte de evolución social" que se fue dando de manera natural, diferente a lo que sucedió con Palermo Soho, que se desarrolló de forma "más planeada". "Creo que la diferencia principal con Buenos Aires es la cantidad de personas. Eso hace que Montevideo tarde un poquito más en llegar a constituirse en algo de ese estilo". "Ojalá haya un proyecto que pueda unir todo", añadió.
Sumar en el día
Así como el Bar Las Flores, hay otros negocios gastronómicos que apostaron a abrir sus puertas también durante el día y así ir mezclándose, poco a poco, con las propuestas de diseño y arte de la zona.
Uno de ellos es Glasgow. El bar, con la coctelería de autor como uno de sus fuertes, comenzó hace tres años abriendo en las noches de miércoles a sábado. Con el tiempo fueron extendiendo días y horarios.
Germán Tessore
Actualmente abre sus puertas de lunes a sábados y ofrece también menú ejecutivo y cafetería. "Entramos en un momento donde había tres o cuatro bares en la vuelta. Por suerte se sigue apostando a esta zona. Son momentos de cada barrio. Hoy hay una inversión muy fuerte acá que va a seguir un tiempo", señaló el dueño de Glasgow, Germán Tessore.
Un proveedor de la empresa que lo acompañaba, Franco Porcile, acotó que falta sinergia entre privados y el Estado para seguir desarrollando la zona. "Los lugares que están bien desarrollados es porque hay una sinergia entre Estado, gobierno y privados", apuntó. "Es difícil unir a los privados, pero una vez que tenés una propuesta, un concepto, desarrollas una zona turísticamente", añadió.
Tessore, por su parte, indicó que en Uruguay ambos rubros -diseño y gastronomía- no se integran porque el uruguayo tiene "otro comportamiento" más "austero". "El argentino es más de salir, de gastar. Se juntan después de la oficina. El uruguayo quiere llegar a la casa, ir a tomar mate y después ve si sale", comentó.
Otro restaurante que abre día y noche es Crîo, hace un año y medio ubicado en la esquina de bulevar España y Pablo de María, frente a Pizza & Love. "Estoy tratando de diferenciarme de la movida normal que hay en la vuelta. Trato de ofrecer gastronomía urbana pero más elevada", indicó su propietario, Raúl Rodríguez.
Dijo estar apostando a la "fusión" entre los rubros concentrados -diseño y gastronomía- en el día y la noche. "Casi todas las propuestas están abiertas de noche. Apuesto a que el movimiento se genere y tengamos afluencia de público durante el día. Trato de tener la mayor cantidad de horas abierto porque es beneficioso para el negocio y también para la zona", subrayó.
El restaurante La Negra Tomasa, que abre tanto en el día como en la noche -hasta 2 de la mañana los fines de semana- se trasladó de Pocitos a esta parte del barrio Cordón, en Maldonado y Jackson. Se posiciona entre un público familiar y también en el "post cine y post teatro". Uno de sus propietarios dijo que cuesta en el día competir con lugares más tradicionales, como el bar Las Flores y Su Bar, ubicado casi enfrente. "Jueves de noche se está trabajando mejor. Viernes levanta mucho delivery y en el salón se trabaja bien. El sábado el delivery baja, el salón sube o no. Este sábado fue mortal pero tuvimos un jueves sensacional. Es bravo agarrarle el tiempo a la gente, estás constantemente flotando", añadió. De todas formas, sostuvo que "no es lo mismo estar en un centro donde hay mucho flujo de gente que estar aislado y escondido, porque ahí tenés que hacer mucha más fuerza a nivel publicitario y de redes".
Poi Depü es un restaurante de comida venezolana ubicado en Maldonado y Blanes, pegado a Lola, Varsovia y Mala Fama (cervecería) en la misma cuadra. Una de sus encargadas dijo que al instalarse en el lugar no imaginaban "lo movido que iba a ser". "Gracias a Dios nos va muy bien", apuntó. El restaurante abre también durante el día, aunque tiene mayor movimiento en la noche.
La propuesta
La concentración de bares y boliches que eligen no cobrar entrada genera, según Bartesaghi, que estos negocios compitan más por propuesta que por precio.
Para el propietario de Varsovia, Diego García la ubicación en el circuito de bares fue clave para darse a conocer en un principio, sin necesidad de publicidad. "La gente entraba sin conocernos porque había mesas libres. Nos pasa que terminan acá porque estaban recorriendo la zona. Por eso creo que es muy importante el punto. En general la gente viene a recorrer sin saber a dónde va a ir porque además tiene muchas propuestas totalmente diferentes. Igualmente no significa que por estar en este lugar te va a ir bien y ya está, hay otros varios factores. El uruguayo ahora busca mejor servicio, mejor propuesta gastronómica pero sin perder la interacción y lo descontracturado de nuestra cultura", señaló.
Zona Diseño
Su Bar es otro clásico del barrio. Está ubicado en la misma esquina -Jackson y Maldonado- desde la década del 1960 y hoy es administrado y atendido por una de las nietas de los fundadores, María José Pita. "Por suerte ha trascendido las modas. Digamos que tenemos una clientela fiel y que crece con base en el boca a boca", apuntó. Su hermana lleva adelante Agosto Café, otro emprendimiento gastronómico a pocas cuadras.
¿Lugar de moda?
Durante algunos años se concentró en Ciudad Vieja y en otros, en Pocitos. La movida nocturna fue rotando por barrios y Rego cree que así como su bar vio llegar a esta zona a su punto de ebullición, verá partir el movimiento nocturno hacia otro destino. "La movida pasa y nuestra idea es seguir. Los vimos llegar y los vamos a ver irse", asegura.
En ese sentido, el dueño de la librería-café Escaramuza, Alejandro Lagazeta, dijo no identificarse con el concepto Cordón Soho y que generar una "zona de moda" puede ser contraproducente para el barrio. El fuerte de Escaramuza es el día, ya que cierra a las 21. Contó que en ningún momento estuvo presente el concepto Cordón Soho al momento de elegir el local.
"La última vez que estuve en Palermo Soho me quise ir. No ví arte, no ví moda. Solo gente queriéndome vender. No podemos hacer eso", indicó. "Si realmente (la zona) va a crecer, hay que crecer con la responsabilidad de cuidar lo que tenemos. Si hay emprendimientos de calidad y todos quieren trabajar en el barrio está buenísimo", apuntó. Señaló que "hay que tener cuidado con la moda". Lagazeta tiene dudas sobre si en Uruguay existe masa crítica para generar una zona de moda que perdure en el tiempo.
El crítico y periodista gastronómico Gabriel Bialystocki abrirá junto a su esposa -la chef Florencia Ibarra- Ibarra brunch-bistró, en Durazno y Eduardo Acevedo. "Parque Rodó me gusta pero Cordón Soho me divierte, me parece bárbaro", apuntó sobre el nombre adoptado para referirse a este espacio. En principio, el restaurante ofrecerá de lunes a viernes almuerzo y merienda, y brunch los sábados y domingos. En una segunda etapa también se ofrecerá cena.
Bialystocki dijo que la ubicación elegida no fue casual. "A mí la zona me gusta mucho. Veíamos que Durazno es una calle arbolada, ancha, de fácil estacionamiento y muy bien iluminada por la noche y nos gustaba hacer algo más casual y bohemio, nos sentimos cómodos con eso", apuntó. Sobre la concentración de negocios del sector, agregó: "Nos encanta ser parte de eso y darle a la gente otra opción para elegir. No estoy compitiendo con y no nos estamos subiendo a ninguna moda. Simplemente sentimos que tenemos algo que decir y aportar y elegimos una zona que nos gusta y donde nos sentimos cómodos". Indicó que la explosión del barrio está sustentada en la cantidad de personas que está eligiendo el barrio para vivir, debido en parte a las nuevas construcciones. "Si es moda o no, el tiempo lo podrá decir", sostuvo.