Es el caso de Las Achiras, en José Pedro Varela (Lavalleja), que produce raciones balanceadas. “El sorgo rindió 1.500 a 2.000 kilos menos que el año pasado”, dijo Gustavo Ferrari, director del establecimiento, que incluye feedlot y 800 hectáreas de arroz.
Por otra parte, el sorgo viene en una caída estructural de área en Uruguay, lo que hace más vulnerable la disponibilidad de granos forrajeros tras un verano seco.
Ante los muy buenos resultados de una investigación sobre las condiciones nutricionales del arroz que realizó la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC) de Facultad de Agronomía, Las Achiras incorporó el arroz cáscara molido en la fórmula de las raciones.
Ferrari señaló que hubo una demanda fuerte de raciones en febrero y marzo “que otros años no se daba”, en abril bajó un poco y en mayo se están recuperando las ventas. La proyección es que se mantenga esa demanda sostenida. “Empezó a aparecer más maíz y está bajando un poco de precio”, mencionó el titular de las Achiras.
Informe ganadero La cola de la sequía
La cola de la sequía, intensa y prolongada, atraviesa el otoño y hasta fines de mayo no se esperan lluvias suficientes como para corregir el déficit hídrico.
En abril se registró un acumuladode lluvias a nivel país de 43 milímetros, muy por debajo de la media histórica de 130 milímetros.
El boletín climático del Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) señala “un déficit sostenido en las precipitaciones que afecta la región sur y suroeste con registros de anomalías negativas desde por lo menos marzo de 2022”.
“A nivel de predios la situación es complicadísima”, afirmó el presidente de Productores de Leche SA (Prolesa), Carlos Félix, en el departamento de Colonia. “Las reservas de comidas siguen siendo acotadas y el panorama a nivel de campo es bastante pobre”, afirmó el titular de la empresa dedicada a proveer insumos y servicios para la producción de unos 1.600 establecimientos lecheros remitentes a Conaprole.
Las últimas lluvias ayudaron bastante y, junto a días con temperaturas agradables y buena luminosidad, los campos empiezan a verdear, “pero no con la tasa de crecimiento que podríamos tener”, afirmó.
En abril se pudo pastorear sorgos y sembrar verdeos, e incluso ofrecer al ganado avenas tempranas implantadas en seco en febrero. Pero también en abril se tuvieron que resembrar raigrases hechos en abril que nacieron poco o se secaron. “Eso es bastante frecuente, y duplica los costos”, apuntó Félix.
Juan Samuelle Suministro de ración a rodeo lechero. Prolesa se aprovisionó de raciones en enero, febrero y marzo, meses de demanda tan alta como inusual, cuando el productor agotaba las escasas reservas generadas en primavera y se cuestionaba la disponibilidad de comidas hacia adelante. “Estaba complicado el hacerse de la mercadería”, dijo Félix, “Argentina estaba exportando mucho y había poco stock, pedíamos 3.000 toneladas y nos presupuestaban 500”.
Se apuntó a “darle seguridad al productor de que cuenta con raciones” y hoy “la oferta es abultada, los precios han disminuido y la sensación de que iba a faltar se ha revertido”.
Esta semana Prolesa bajó US$ 15 el precio de la tonelada de cáscara de soja y US$ 13 el afrechillo de trigo.
Los ensilajes de maíz que pudieron hacer los productores rindieron la entre la tercera parte y la mitad que en años normales: entre 10 y 15 toneladas, cuando lo esperable son 30 toneladas.
A pesar de las dificultades, por ahora la producción se mantiene en niveles apenas inferiores a los del año pasado. En abril la remisión de leche mostró una recuperación. “La alimentación hoy por hoy es muy buena, pero con márgenes negativos a veces, se produce más leche con costos más altos y márgenes más pequeños”, señala el presidente de Prolesa, “cuando entremos a comer los verdeos en la primavera ahí se podrá bajar los costos”.
Restablecer el área forrajera y recomponer el stock de reserva “que no existe más” son los fundamentos para “trabajar más holgado” una vez superado el invierno.
La eficiencia de conversión de los distintos tipos de concentrados, expresada en kilos de suplemento para ganar un kilo de peso vivo, fue abordada por Clariget en una actividad realizada esta semana en la Sociedad Rural de Durazno.
Los terneros suplementados sobre campo natural necesitan siete kilos de maíz y los novillos de 250 a 300 kilos al menos ocho kilos, para ganar un kilo.
El DDGS tiene mayor contenido de proteína, “es más caro que un maíz, pero con mayor eficiencia y el resultado económico resulta más favorable”, dijo Clariget.
El afrechillo de trigo o de arroz ocupa un lugar intermedio en términos proteicos, más barato pero con eficiencia intermedia.
¿En qué categorías de ganado invertir en suplementos? Los animales más jóvenes tienen mejores niveles de conversión: los terneros y terneras, luego los novillos jóvenes y las categorías más adultas como vaca de cría para invernada, requieren hasta el triple de alimento. Pero en última instancia depende de cada empresa y cada negocio, una baja de precio de las vacas de invernada o las piezas de cría puede viabilizar negocios para categorías de mayor peso.
Graciela Quintans, investigadora del INIA Treinta y Tres y especialista en el manejo reproductivo de los rodeos de cría, señaló que si bien el ganado preñado exige alternativas más caras de suplementación es necesario para que no se caigan tanto de condición corporal y lleguen lo mejor posible al parto en la próxima primavera.
Las vacas falladas, por su parte, “son bajas de mantenimiento y van a ser cabeza de preñez en el próximo entore”.
Para esos animales Clariget sugiere suplementar con cascarilla de soja, fibrosa y con niveles adecuados de proteína, o con forraje de fardo con algún agregado de bloque proteico.
Informe ganadero
Informe ganadero
Informe ganadero Márgenes ajustados
Clariget señaló que los precios actuales de los suplementos conducen a “márgenes económicos muy ajustados” e incluso negativos, como en el caso del maíz.
“El precio de equilibrio por tonelada de maíz con una conversión de siete kilos a uno en terneros debería ser un máximo de US$ 240 y hoy estamos lejos, sobre los US$ 300”, indicó.
Para el afrechillo de trigo la conversión es de cinco kilos a un kilo de peso vivo, por lo que el equilibrio da entre US$ 280 y US$ 290 por tonelada y “estamos más o menos en esos valores”.
La eficiencia del DDGS es de cuatro kilos a uno con un precio de US$ 360 a US$ 370 por tonelada y “ahí se estaría empatando la plata”.
Otra alternativa es la suplementación con forraje, racionando el poco verde que haya en los potreros con verdeos de invierno, avena, raigrás o alguna pradera para “hacer un pastoreo controlado de tres o cuatro horas por día, y tener cierta ganancia de peso; esto permite duplicar o hasta triplicar la carga en comparación a si tuviera pastoreo las 24 horas”.
En invierno, dijo Quintans, “no se precisa engordar un kilo por día, las ganancias de 200 a 300 gramos diarios son suficientes”.
En cualquier caso con muy pocas pasturas y por ahora con el maíz a un precio muy alto, los productores deben enfrentar un período largo con dificultades. Por ahora la ausencia de frío ayuda y puede ser que como marzo y abril, mayo tenga temperaturas bastante por encima de lo normal.
Pero la batalla por cruzar el invierno recién empieza.
Juan Samuelle Vacunos en feedlot.