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La historia desconocida de Leo Fernández, el alma del mejor jugador del Apertura

Quién es, de dónde salió, su creencia en Dios, las charlas con Carrasco y Tabárez que lo marcaron, y las virtudes y defectos del jugador que deslumbra en el torneo local

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28 de marzo de 2019 a las 05:04

Una calurosa tarde de marzo de 2015 sonó incesantemente el teléfono en una habitación de la concentración de Uruguay, en Luque. El chiquilín se tiró de la cama para atender. Del otro lado lo sorprendió una voz conocida. Pero no dio crédito hasta que se presentó. “¿Fernández? Le habla Óscar Tabárez”, debe haber sido el anuncio del Maestro, tan adepto a hablar con los jugadores desde el respeto que genera no tutearlos.

A Tabárez le había llegado el dato de que el chiquilín que jugaba con la 10 en la selección Sub 17 donde tenía como compañeros a Federico Valverde, Nicolás Schiappacasse, Marcelo Saracchi y Santiago Bueno, por nombrar a cuatro que ya juegan en Europa, se bajoneaba cuando no le salían las cosas. Y hablaron. Lo justo y necesario.

Tiempo después se repitió la escena pero con otros protagonistas. Esta vez el encargado de levantar al chiquilín fue Juan Ramón Carrasco. Con ese estilo tan particular que tiene le dijo sin pelos en la lengua: “Vos tenés que hacer lo que te digo”.

¿Qué le pidió JR? “Le dijimos que para jugar ocho puntos en nuestro sistema tenía que meter como mínimo un gol por partido, cuatro o cinco pases de gol, y el previo pase de gol, como la pelota al puntero a la espalda, que ese haga la diagonal y termine en gol de otro punta”, reveló el técnico en el programa Tirando Paredes de 1010 AM.

Las charlas surtieron su efecto. Leonardo Fernández, el chiquito que en Capurro juega con la número 7, explotó.

¿Quién es y de dónde salió? Su creencia en Dios. Las charlas con Carrasco y Tabárez que lo marcaron. Virtudes y defectos del jugador más deslumbrante del medio local fueron reveladas por sus propios compañeros en un viaje de Referí a la historia todavía desconocida del mejor jugador del Apertura.

¿Quién es y de dónde salió?

Leonardo Cecilio Fernández es del barrio La Cruz. Como todo niño jugó al baby fútbol. Lo hizo en el club Diablos Rojos. Cierto día un compañero, que ya practicaba en Fénix, lo recomendó al técnico del club albivioleta.

Fue a entrenar y se quedó. Realizó todas las formativas en Fénix hasta que Rosario Martínez lo convocó para entrenar con el primer equipo. Tenía apenas 16 años, pero ya deslumbraba.

“Lo conozco de inferiores y es igual. Desequilibrante e impredecible porque no sabés lo que va a hacer con la pelota”, contó su compañero Manuel Ugarte a Referí.

El volante aportó en la charla: “Recuerdo cuando se fue a probar a Chelsea porque fue el comentario en las juveniles de Fénix. No lo podíamos creer”. Otro dato que pocos conocen es que Fernández también se probó en Boca Juniors.

El 31 de mayo de 2015 el técnico Rosario Martínez lo llamó a falta de cuatro minutos para terminar el partido que en el Centenario perdía Fénix ante Peñarol. No lo olvida más. Fue su debut en Primera.

Cuando llegó al primer equipo de Capurro se reflejó en Martín Ligüera como espejo. Era la imagen del 10.

Seleccionado

Las condiciones de Leo lo llevaron temprano a la selección. Alejandro Garay lo convocó para la selección Sub 15.

Pero un día el técnico lo llamó aparte y le dijo que no iba a estar en la lista de viajeros al Sudamericano.

“Quedé afuera por temas míos. Macanas de gurí. Pero me sirvió para aprender. Me di cuenta de mi error y fue un aprendizaje enorme para mi carrera”, explicó a Referí Leonardo Fernández.

El error se perdonó. Santiago Ostolaza lo convocó para la Sub 17 y viajó al Sudamericano de 2015 en Paraguay. Fue allí cuando se produjo el llamado de Tabárez.

“Tuvimos una charla larga. Yo no tenía muchos minutos en cancha y me caía anímicamente. Se ve que el Vasco se lo transmitió y él trató de levantarme. Me sirvió mucho”, reveló Fernández.

Leo estuvo a punto de jugar el Mundial Sub 20 de Corea del Sur, pero finalmente el técnico Fabián Coito no lo confirmó en el plantel.

La charla con Carrasco

En la temporada 2018 se produce el regreso de Juan Ramón Carrasco al club de Capurro. Leo andaba perdido en el plantel.

“Cuando subió tenía poca chance de jugar, jugaba poco, entonces se desmotivaba y yo le daba para adelante le decía que no se desmotivara que tiene buenas condiciones, que tenía que demostrarlo cuando le llegara la chance”, comentó Juan Álvez a Referí.

Leo destacó a Álvez como uno de sus referentes y le agradeció públicamente por aquellas charlas donde lo impulsó a no rendirse.

Carrasco, que se caracteriza por sacar oro en la correntada, lo vio allá abajo del río. Y lo empezó a sacar. Cerró el complejo año de Fénix peleando el descenso. Cuando no ponía al juvenil, la gente le tiraba la bronca a Carrasco.

Salvados del descenso, JR mantuvo una charla con él antes del inicio de la nueva temporada.

“Desde que llegamos le veíamos un potencial y un techo altísimo. Estaba desperdiciado o equivocado en el análisis que por ahí le hacían o que él mismo se hacía. Tratamos, con argumentos y en la práctica, de trabajar mucho con él y buscarle una posición. Le demostramos y le hicimos ver que queríamos lo mejor para él”, dijo JR en 1010 AM.

Leo se transformó. Explotó. Y a ritmo acelerado se transformó en el jugador más desequilibrante del actual Apertura.

La transformación

¿En qué se basó el cambio? Primero sus compañeros le reconocen el don de gente y el hecho de saber escuchar.

“Le gusta escuchar y aprende rápido. Está todo el tiempo preguntando si hace bien esto o aquello. Yo ando todo el día con él porque concentramos juntos. Y le digo: 'Mirá que te va a pasar esto o lo otro'”, reveló Mathías Acuña.

El defensa Álvez aportó que “siempre está dispuesto y te da una mano para todo. Conozco a su padre, son iguales. La familia lo está apoyando en todo. Donde va Leo, está el padre”.

Sus virtudes

A la hora de hablar de sus virtudes sus compañeros coinciden en la pegada. Dicen que es capaz de rescatar al equipo en cualquier situación compleja que se pueda plantear.

El golero Darío Denis destacó un punto que pocos visualizan. “Siempre que agarro la pelota con las manos salimos jugando rápido, él siempre se muestra y se la tiro porque sé que la va a resolver. Siempre es la primera opción”, contó a Referí.

El volante Manuel Ugarte tiene la misión de cortar juego y pasar. “Por lo general lo busco a las espaldas del 5 rival. Leo facilita la tarea porque siempre está buscando una línea de pase. Si tiene un marcador enfrente busca un espacio para jugar y atacar el arco. Siempre se está moviendo y es una cosa muy buena en él”.

Maximiliano Cantera es otro que lo tiene cerca para jugar y tocar en corto. "Por lo general en el sistema de juego la pelota pasa casi siempre por Leo. Es distinto. Desequilibrante. Leo es un jugador explosivo, agarra la pelota y se saca a dos o tres de arriba”, expresó a Referí.

Por su parte el delantero Mathías Acuña reconoce que se beneficia de las condiciones de Fernández.

“A mí me beneficia en muchas cosas, tenerlo a Leo en su gran tarde es solamente moverse, estar en el lugar correcto que te deja de cara al arco y para un delantero se hace más fácil para tener chances de gol”.

La pegada

Un hecho que llamó la atención desde que se consolidó en Primera división fue la precisión en su pegada. El técnico Carrasco lo definió como el mejor rematador del fútbol uruguayo.

Juan habla con propiedad del tema. Fue un gran ejecutante de pelota quieta. Y como se mantiene intacto físicamente, es habitual que arme competencias de tiro libre a cambio perfumes.

Esos desafíos con habituales en Carrasco. “Y yo los sufro”, contó el golero Denis a Referí. “Lo sufro bastante en carne propia. Alguna que otra le atajo pero es impredecible porque tiene para los dos lados, al palo del golero o el de la barrera. Aparte tiene un remate extraño porque va alta y de pronto baja la pelota. Juega competencia con Juan. A cada rato, por perfumes o por el refresco”, explica el guardameta.

El defensa Álvez le reconoce a Leo su capacidad. “Cada pelota quieta que queda cerca del área sabemos que la puede terminar en gol porque tiene capacidad para hacerlo. Por su nivel, Fénix está arriba”.

“La pegada la perfeccionó. Se queda siempre luego de la práctica. A veces nos quedamos un par y jugamos. Cuando viene Juan Ramón se juega seguro”, dijo el chico Ugarte.

“Tiene un fierro en la pata”, dice entre risas Maxi Cantera. “La verdad, como le pega a la pelota… es brutal”, acotó.

Hay que mimarlo

A la hora de hablar de los aspectos que debe mejorar sus compañeros coinciden en decir que “a veces hay que mimarlo”. ¿Motivos? Su propia exigencia. No tolera que le salgan las cosas mal, entonces se enoja y cuando se obnubila, se pierde del partido por algunos minutos.

“A veces por la juventud que tiene se frustra. Si no le sale una o dos cosas, y se frustra. Hay que estar arriba de él. Hay que mimarlo”, contó el golero Denis a Referí.

“Claro, se desmoraliza. Si no le sale una jugada se pone el balde, queda un rato enroscado y hay que hablarle un poco. Quiere que le salgan todas bien y cuando le toca una mal se ofusca, se calienta”, dijo Álvez.

Acuña comentó: “Quizás manejar las cosas. Está acostumbrado a que pase tanto el fútbol por él, le gusta tanto andar con la pelota, que si no la tiene se siente perdido”.

El jugador ya fue negociado a Tigres de México en US$ 800.000, que Fénix cobrará en cuatro cuotas entre 2019 y 2020. Si el club comprador paga las cuotas comprometidas -porque aún no abonó la primera que venció en enero-, dejará Fénix al finalizar el Apertura.
Colaborar en la marca

Un tema que le piden los volantes de contención es colaboración. Ugarte y Maxi Cantera coincidente en señalar que intentan que Leo no se desgaste marcando porque lo quieren con la mente limpia para generar juego. Sin embargo, le piden una tarea defensiva: dar una mano tapando al 5 rival.

“El problema no es que se canse, el tema es que cumple otro rol, tiene que armar juego. Nosotros debemos correr y entregarle la pelota. De todas formas, en algún momento le pedimos que agarre al 5 rival para armarnos de alguna manera”, contó Cantera a Referí.

La intimidad

Héctor Acuña es de los que conoce más en profundidad a Leo por compartir horas de concentración.

“Siempre charlamos porque tenemos cosas en común. Es muy creyente en Dios, y yo tengo mi Santo, por eso a veces nos juntamos y charlamos un poco de esos temas. Cada uno tiene su forma de creer. Él me cuenta cómo llegó a Dios. Se dan esas charlas, y me llama la atención hablar de eso. Hablamos de todo, hasta de carnaval”, reveló Acuña.

El delantero agregó: “Todos venimos de un nivel social bajo. El fútbol te saca de muchas cosas. Es parte de la vida. Siempre charlamos y, como toda familia, de pronto no llegamos a fin de mes como tenemos que llegar, pero tampoco nos falta de comer y eso se lo hago ver. En muchos aspectos nos sentimos identificados, a lo mejor él no es muy demostrativo. Además, cuando no charlamos nos prendemos a ver alguna comedia en la concentración”.

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