La hidra era un monstruo de múltiples cabezas que regeneraba dos por cada una que le era cortada. Según la mitología griega, Heracles terminó por darle muerte. Hydra fue el nombre que la Policía dio en 2008 a una operación de presunto tráfico ilegal de oro. El operativo, al cual la Dirección General Impositiva (DGI) terminó sumándose para cobrarles impuestos a quienes hicieron esas transacciones, concluyó en un total fracaso y se convirtió en un traspié para la DGI que podría ser representado por otro animal mítico, el uróboro, una serpiente que se come a sí misma por la cola.
La Hydra parió un fallo histórico
Por primera vez una sentencia obliga a la DGI a pagar los gastos administrativos y la defensoría