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La increíble historia de vida de la golera de Uruguay

A los 9 años su familia perdió todo en un incendio, se fue a vivir a un refugio y, para despejar la cabeza, su papá la llevó a un campo a jugar al fútbol; le vieron condiciones y no salió más del arco 

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03 de noviembre de 2018 a las 05:04

La chiquilina que estará en el arco de Uruguay conoce el sufrimiento en carne propia de ver cómo el fuego consumió la casa que tenía su familia. Esa semana, sus padres se habían quedado sin trabajo y tuvieron que ir a vivir a un refugio. 

Templó su personalidad esperando dos o tres horas un tren en una estación cubierta de nieve y con 15ºC bajo cero. Solita y sin temores se hizo camino al andar.

La historia de la futbolista  de la selección que jugará el Mundial juvenil femenino sub 17 es un canto al sacrificio y a la perseverancia. Una niña que con 10 años venció sus temores y que cantaba el Himno Nacional en la ducha porque sentía la obligación de aprenderlo.

Jennifer Sosa tiene 14 años. Nació en Nueva York pero se hizo ciudadana uruguaya. Sus padres emigraron en plena crisis de los años 2000 a Estados Unidos. Desembarcaron en el Bronx.

Como debían llevar el pan a la casa, sus padres salían a trabajar todo el día. La niña quedaba a cargo de Rosa, una señora que la crió y se terminó transformando en su “abuela”.

Cierto día Héctor, el papá de Jennifer, iba llegando a la casa y vio que salía un intenso humo. Cuando se enfrentó a la situación, aquello era un hervidero de gente y los bomberos intentando controlar un incendio que los dejó sin nada. Jennifer estaba allí presenciado todo.

“Perdimos todo. Para colmo nos quedamos sin trabajo esa semana. Y estuvimos a punto de volver a Uruguay”, reveló su papá Héctor a Referí.

La familia fue derivada a un Shelter, un refugio para incendios. Allí Jennifer compartió seis meses de su vida con sus padres y sus hermanos Aleixo y Cedrick, en Manhattan.

“Estaba con una depresión tremenda. Perder la casa, quedarme sin trabajo, fue un golpe duro, entonces para despejarme me iba a un campo de fútbol y se me dio por poner a Jennifer en el arco porque yo había atajado en Melo. La pruebo tirando al arco y me llamó la atención. Llego a casa y le digo a mi mujer: ‘¿Sabés que Jennifer tiene condiciones?”.

Pasaron unos días y, en la rutina diaria de Héctor con su hija, el destino se acordó de los Sosa. La vieron del equipo Red Bull.

“Un argentino llamado Mario Concha, con Gabriel Boyar y Wilson Egidio que es un exprofesional que jugó en Atlético Mineiro y es familiar de Pelé, se acercaron y me preguntaron: ‘¿Dónde juega la niña?’. ‘No juega en ningún equipo’, les respondí. Se la llevaron al club”, contó Sosa, un hombre que vive de su trabajo en la construcción.

Debido a sus condiciones, a los dos meses de estar en el club la niña pasó a un lugar de jugadores con talento. Quedó en primer lugar e integró el plantel de varones, con niños más grandes que ella, que tenía 10 años.

Su papá no olvida el día que le tocó debutar a la golera que defenderá el arco de la selección sub 17 en el Mundial.

“Ella me miró y me dijo: ‘Pero papá, esos niños son más grandes que yo”. Su padre la miró y atinó a responder con una histórica frase conocida por los uruguayos: ‘No importa, los de afuera son de palo’. Ella no entendía y fue cuando le conté esa historia de Obdulio Varela. Claro el tema es que después me daba miedo a mí porque Jennifer jugaba con niños de 14 años y tiraban tremendos pelotazos. Pero ella entró y jamás sintió temor”.

A entrenar con frío y nieve

Desde ese día se inició un largo camino. “Fue tremendo el sacrificio que hizo. La acompañaba cuando iba a entrenar en tren. Los trenes que recorren distancias largas son por horario. Sábado y domingo cortan y a veces tuvimos que esperar una o dos horas y en días realmente fríos, con -15ºC, nevando, para ella era tremendo. Había días que jugaba tres o cuatro partidos por día”.

La niña empezó a hacer camino al andar. Jugó en varios torneos. Y en todos llamaba la atención por su valentía a pesar de la corta edad. Juega incluso con varones de mayor edad.

Fue así que un día sus padres abrieron una página en Facebook donde subieron fotos y videos. Mediante la red social su padre se contacto con Matías Bentancour, un directivo de Cerro Largo que él conocía, y lo contactaron con Rafael Fernández cuya esposa, Mireya López, era presidenta del fútbol femenino de Peñarol. La invitaron a venir a Uruguay. En ese tiempo su papá le remitió un correo al Niño José Luis Sosa, entrenador de goleros de las selecciones femeninas, pero poco después viajaba rumbo a Ecuador, para seguir su actividad en Emelec.

Enseguida tomó el puesto Carlos Pinasco, y la chica fue por tres semanas a Uruguay, y se terminó quedando dos meses para entrenar con la selección.

En ese período, enterados de las condiciones de Jennifer, la niña recibió una invitación para entrenar con la selección de Estados Unidos, pero respondió negativamente argumentando que iba a defender a Uruguay, reveló su padre. 

La chiquilina se vino a Uruguay. Pasó a vivir con Andrés Acosta y Patricia, y su hija Florencia que la recibieron como una hija más y le brindan contención.

En Estados Unidos la niña estudiaba y acá lo siguió haciendo en Los Maristas. Defendiendo a Peñarol llegó la posibilidad de jugar en la selección uruguaya femenina.

Aventura uruguaya

En mayo se fue de gira un mes a China donde el equipo fue a adquirir ritmo de competencia internacional y se trajo cinco trofeos.

Allí se le pegó definitivamente el uruguayismo. El valor por el país y la camiseta que defiende. Tan es así que cuando volvió de China y tuvo que viajar a Nueva York para terminar sus estudios de octavo grado su padre percibió un hecho que le llamó la atención.

“Le encantó tanto el Uruguay que cuando regresó se metía al baño a ducharse y cantaba el himno nacional porque lo tenía que aprender. Yo no podía creer. Le encantó el compañerismo de las niñas”, dijo su papá Héctor.

La niña, a pesar de los viajes con la selección que la tuvieron un mes afuera, no aflojó con los estudios. Su padre contó que “acá las escuelas son de 8 de la mañana a 14.40. Ella iba a una privada hasta las 17 horas pero como tenía que viajar para ir a entrenar la dejaban salir 15.45. Entonces las horas de estudio que le faltaban las completaba los sábados”.

Jennifer entrena lunes miércoles y viernes entonces los martes y jueves complementaba el horario. Fue juntando días para el viaje a China, porque faltó 30 días”, comentó su papá.

Héctor acota: “la verdad que es tremenda hija. Callada, quieta, no habla mucho”. Y recordó una historia que le pasó en la calle. “Cuando era bebe nos paró un profeta en una calle del Bronx y nos dijo que era la que más alegría nos iba a dar”, dice y se le quiebra la voz pensando que no podrá ver a su hija cumpliendo el sueño de jugar por Uruguay debido a que no tiene la documentación para salir del país.

APUNTE

LA MÁS CHICA DEL PLANTEL CELESTE

Con apenas 14 años, Jennifer Sosa se transformará en la golera más joven en disputar el Mundial sub 17 femenino. Cumplirá sus 15 años en pleno torneo, el día 17 de noviembre. Su papá Héctor Sosa, destacó todo lo que hizo Carlos Pinasco, entrenador de las goleras de la selección, para lograr que su hija fuera convocada para formar parte del plantel. “Quiero destacar la gestión de Pinasco que habló para que Jennifer pudiera entrar en el grupo y fuera a entrenar tres semanas con el plantel, período que luego se transformó en dos meses. Sin su esfuerzo ella no estaría viviendo el sueño de jugar un Mundial”, remarcó a Referí.

LAS FRASES

"El cuerpo técnico ha tratado a Jennifer como a una hija. La cuidan, están pendientes de ella. Ella me contó del trato paternal que reciben de Ariel Longo y todos sus colaboradores. No tengo más que palabras de agradecimiento”

"Jennifer volvió de la gira por China loca con la unión que hay entre todas las compañeras. Se enamoró de Uruguay”

Héctor Rodney Sosa

Padre de Jennifer Sosa, golera de la selección sub 17 de Uruguay

LA FECHA

13/11 debuta Uruguay ante Ghana en el Mundial sub 17 de fútbol femenino que se disputará en Uruguay. El encuentro comenzará a la hora 20 en el Charrúa.

Ángel del arco
Héctor, el papá de Jennifer Sosa, reveló a Referí que su hija es conocida bajo el mote de “El ángel del arco”. Y contó la historia que derivó en la denominación. “Nosotros somos evangélicos. Un día yo caminaba a buscar a sus hermanos a la escuela y Dios me mostró un ángel. Fue dos días antes de una final. Era Jennifer atajando en ese arco dos días antes del partido y un ángel atrás de ella. Llegué a casa y dije a mi señora: ‘El señor me mostró un ángel enorme atrás de Jennifer’. Jugamos y el mismo ángel me lo mostró en pleno partido. ¡Nunca la vi atajar tanto! Por eso le quedó ‘el ángel del arco’”.  

Entrenador mundialista
“Estos últimos dos años Dios nos mandó un ángel que es el técnico de ella en New York City, el mundialista Osborne Cárter,  un entrenador mundialista que vive a dos bloques de mi casa y que la lleva a los entrenamientos junto a sus hermanos, que son chicos y también juegan al fútbol. Eso le dio más comodidad”, contó Sosa.  

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