El arquero de Boca Juniors, Sergio "Chiquito" Romero, vive una especie de maldición con el Estadio Maracaná.
Es que este sábado, su equipo perdió 2-1 en el alargue ante Fluminense la final de la Copa Libertadores de América y se quedó con las manos vacías.
Gracias a sus notables atajadas fue que el club xeneize llegó al partido decisivo del máximo torneo continental de clubes.
Romero atajó siete penales en las tandas que llevaron a Boca hasta la final de la Copa Libertadores y fue más que decisivo.
El arquero, gran amigo de Edinson Cavani por su amistad que arrastran desde que ambos defendieron a Manchester United de Inglaterra, fue el faro casi exclusivo de los últimos encuentros del xeneize en el certamen continental.
AFP
Su amigo Cavani fue quien lo apoyó en todo momento
No obstante ello, también había tenido un enorme Mundial de Brasil 2014, pero en ese mismo Estadio Maracaná, perdió la final con la selección argentina.
EFE
La bronca de Sergio Romero cuando perdió la final del Mundial 2014 en Maracaná ante Alemania
En el minuto 113 apareció el entonces delantero de Bayern Múnich, Mario Götze, para convertir de primera el 1-0 que dejó sin chances a Romero y al combinado albiceleste que se debió conformar con la segunda posición.
"No es revancha volver al Maracaná, los momentos que pasaron no se pueden cambiar", había dicho Chiquito Romero pocos días antes de la final con Boca ante Fluminense.
Lamentablemente para él y para los intereses de Boca, el arquero argentino volvió a perder en Maracaná, y una vez más, tras alargue, en un estadio que no le trae buenos recuerdos.