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Centro de Salud del Cerro ASSE

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La policlínica del Cerro es un calvario para pacientes y médicos

Hay pocos profesionales, el edificio está en mal estado y la salubridad retrocede ante los hongos y la humedad 

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29 de abril de 2019 a las 05:03

Son las siete de la mañana y el centro de salud pública del Cerro explota de padres que hacen cola desde las cinco para que sus hijos puedan ver a un médico y, para su desgracia, nadie les asegura que sea un pediatra. Con algo de suerte antes de las seis de la tarde alguien los atenderá, pero si no, el plantón habrá sido en vano. Y por si fuera poco, esa incertidumbre no es lo único que los desvela: además tienen que lidiar con las secuelas de un edificio que, a pesar de ser nuevo, cada día se rompe un poco más.  

“Las esperas son lo peor, pero acá todo lo que ves está venido a menos. Yo vengo porque no me queda otra y me da mucha rabia”, se quejó a El Observador Vanesa González, una usuaria de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) que tiene 28 años y se atiende en el centro ubicado sobre la calle Carlos María Ramírez. Aunque agradece la calidad y la calidez de los médicos del lugar, dijo que no soporta “el olor a pichí” que hay en cuanto ingresa al edificio.

“Los baños son un asco. Los wáter están sucios, las cisternas no funcionan y a veces tampoco sale agua de la pileta. Olvidate del papel higiénico. Casi nunca hay jabón para lavarte las manos y mucho menos algo para secarte”, reclamó la misma joven y disparó: “Se supone que venías a curarte y es probable que te vayas con una peste”.

Gotas de dolor 

Cuando llueve, adentro del edificio cae casi tanta agua como afuera. Cada tanto sale un médico al corredor y con enojo pide por favor que alguien quite el agua de su consultorio para poder trabajar en paz. Y se lo limpian, claro. Pero al cabo de un rato vuelve a inundarse. Y así todo el día.

“Definirte cómo es trabajar con baldes adentro de tu consultorio es muy desmoralizante. Tenés que esperar a que se llenen, vaciarlos y volverlos a poner para poder atender a un niño que esta enfermo. Es muy injusto”, confesó Lilian D´Orsi, médica pediatra y delegada del núcleo base del centro de Salud del Cerro.

Con indignación dijo que hace un par de días su computadora quedó fuera de servicio porque se empapó. Y que en otra parte del edificio el agua de la lluvia moja los tableros eléctricos de la luz lo que, además, configura un peligro explícito. “Todo es un espanto y nunca se arregla. Hace años que estamos así. ¿Qué es una emergencia sino esto? El mensaje que damos es muy claro: esta es la medicina de la gente pobre. Es lamentable”, remató avergonzada.

Centro de salud del Cerro módulo de Pediatría

Diana Sastre es otra pediatra de ese centro y como delegada del núcleo de base también relató la odisea de este calvario. “Los días de lluvia nos turnamos los consultorios que están secos para poder atender a los niños, pero como hay tanta gente, a veces no damos abasto y vamos moviendo muebles de los consultorios inundados. Terminamos sacando cosas para afuera para poder dar con el rincón que está seco. Nadie merece trabajar así ni atenderse así”, se apenó la médica. 

Las dificultades edilicias denunciada se replican en un puñado de policlínicas barrailes adyacentes al Cerro, ubicadas también en la zona oeste de Montevideo, de acuerdo a lo que trasladaron las pediatras consultadas. 

La zona clave de Montevideo 

El centro de salud del Cerro es uno de los puntos más calientes de ASSE porque allí concurre un inmenso número de usuarios, mayor que en otras zonas de la capital. Por día pueden circular cerca de mil pacientes. Según supo El Observador, en la ventanilla de atención inmediata pasan 800 adultos al día. En la policlínica pediátrica, particularmente, asisten otros 120 niños a diario, mientras que en la emergencia se ven entre 100 y 150 más.

La mayoría sufre enfermedades respiratorias graves –entre otras vulneraciones sociales y económicas complejas - y cuando entran al consultorio, dijo D´Orsi, resulta que el cuarto está lleno de hongos. “Vos lo ves clarito en las paredes, pero el aire que respiramos está igualmente lleno de esporas tóxicas que son perjudiciales para ellos y nosotros”, detalló y se cuestionó de qué vale ofrecer un tratamiento médico de calidad si dentro del mismo centro hay un ambiente dañino para el paciente.

Policlínica Tres Ombues - Zona Oeste Montevideo

Promesa de mejora 

Cuando la lluvia de afuera se detiene, el edificio, adentro, se sigue goteando porque el agua acumulada en el techo tarda días en irse. “Aunque haya sol, adentro se sigue lloviendo y el olor a humedad es insoportable, al punto que los adultos tenemos que tomar antialérgicos para poder quedarnos”, denunció Sastre y agregó que “muchas veces” también se desprenden pedazos del techo o de la pared. “Es una frustración inmensa. Estás atendiendo a un paciente y se te cae un revoque del techo. Este edificio se hizo a nuevo hace menos de seis años y este problema siempre estuvo presente”.

Centro de salud del Cerro módulo de Pediatría

El Observador consultó a ASSE sobre la situación y el organismo de salud respondió que está aprobada una licitación para empezar las refacciones edilicias. "La impermeabilización del techo de pediatría, que es uno de los módulos más chiquitos del centro, se hizo el año pasado pero quedó mal. Yo creo que en tres meses ya vamos a tener eso solucionado", adelantó Ana Noble, directora de la Red de Atención Primara (RAP) de la zona Metropolitana, unidad que ejecuta la gestión del centro de salud del Cerro. Pero la promesa de la jerarca no conforma a los trabajadores.

“Acá siempre te vienen con el cuento de que tienen una licitación en mente. Te dicen que te lo van a arreglar y en todos estos años estuvo siempre igual de roto. Viene gente a trabajar en el techo pero a los días se vuelve a llover", acusó D´Orsi y continuó: "A mí me pagan por resolver problemas de salud, no de arquitectura, y sin embargo tengo que acudir a un diario para denunciar esto porque ya es insostenible".  

Centro de salud del Cerro módulo de Pediatría

Noble explicó que las emergencias en materia de arquitectura son diferentes a las urgencias de la salud: "Cuando hacemos una licitación, hay una burocracia que debemos respetar y no es inmediato", dijo y confesó ese tiempo puede significar una amenaza contra la atención digna de los pacientes. "Se pone en juego la calidad asistencia, sí, estoy de acuerdo, pero hay plazos que cumplir. . 

“¿Cómo no me va a dar rabia?", se cuestionó D´Orsi. "Yo quiero que este micro mundo del Cerro se vea perfecto y reluciente, como otros centros de ASSE, porque eso es lo que merecen nuestros pacientes. Soy una de esas personas que revoleó la bandera del Frente Amplio durante toda la vida, pero ahora me toca denunciar esto desde el más profundo dolor: hoy tenemos el FONASA, hoy pagamos más y sin embargo sigue vivo el concepto de medicina para pobres. Es profundamente injusto", se lamentó la pediatra. 

 

 

 

 

 

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