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La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey, el libro del momento

El texto de Mary Ann Shaffer y Annie Barrows se convirtió en un bestseller con más de cinco millones de ejemplares vendidos y película homónima que se puede ver en Netflix

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23 de septiembre de 2018 a las 05:03

Lo bueno de ser desconfiado es que así como protege de caer en la trampa de que todo lo que brilla es oro, también lo hace en sentido contrario, lo que ayuda al lector a no descartar algo solo porque la mayoría diga que es malo o como en el caso de esta novela epistolar, se señale que es demasiado empalagosa para los tiempos que corren.


Nada más alejado de la realidad y que no se alaben lo suficiente las varias virtudes de un libro tan original como este, solo puede deberse a paladares arruinados por las dietas modernas o a diabéticos fundamentalistas que quieren para los demás lo que les pasa a ellos. Es como si lo dulce, sensible y amable estuviera prohibido en un mundo donde debe primar la frialdad y salirse del molde es pecado.


Por suerte, el público de hoy va a su aire y el libro es ya un bestseller con más de cinco millones de ejemplares vendidos, lo que derivó en la filmación de una película dirigida por Mike Newell, que ya se estrenó en los cines de Europa y se puede ver en Netflix.


La novela es obra de Mary Ann Shaffer, que murió en 2008 antes de terminar la versión definitiva, tarea que quedó en manos de su sobrina Annie Barrows, lo que puede explicar ciertos altibajos en la segunda mitad del libro.


De entrada hay que señalar como una virtud que una obra hecha de cartas y contracartas entre muchos personajes mantenga al lector pegado al sillón. Lo logra gracias a la prosa de Shaffer, que escribe con una soltura y un desparpajo envidiables, jugando además con el humor a la manera inglesa a pesar de ser estadounidense.

El libro es también una enérgica defensa de la mujer, de su independencia y de su valentía



La protagonista de la historia, ambientada en 1946, es Juliet Ashton, una escritora que ha tenido algún fracaso y algún éxito literario, que en medio de una crisis de inspiración recibe la carta de un desconocido habitante de la isla Guernsey, que le pide lo ayude a conseguir libros de un autor que le gusta mucho. En esa primera carta le comenta que pertenece a la Sociedad que da título al libro, que surgió durante la ocupación alemana de la isla durante la segunda guerra mundial.


Poco a poco la escritora empieza a cartearse con otros miembros del club, lo que da lugar y espacio para contar la realidad y el pasado de una de las diminutas islas del Canal, único trozo de suelo británico que lograron conquistar los alemanes. La descripción de la ocupación es magnífica, sazonada con mil anécdotas tan sabrosas como el pastel de piel de papa con que cenaban los hambrientos miembros del club durante los casi cinco años que duró el dominio nazi en la isla.


“Al principio fueron muy amables. Estaban muy orgullosos de haber conquistado un trozo de Inglaterra y eran lo bastante idiotas como para creer que solo con dar un saltito tomarían Londres. Cuando descubrieron que eso no iba a ocurrir, recuperaron su maldad natural”, escribe. 
En el epílogo, Shaffer expresa que “El amor por el arte -ya sea la poesía, la narrativa, la pintura, la escultura o la música- permite que las personas superen cualquier barrera levantada por el ser humano”. Se refiere no solo a que la lectura ayuda a los miembros b de la Sociedad a llevar mejor la ocupación, sino también a como, por las circunstancias, un criador de cerdos, un agricultor, un pescador o una mujer que inventa pociones mágicas, toman contacto por primera vez con la literatura y cómo esta les cambia la vida.


El ejemplo del borracho que deja de serlo gracias a la lectura obsesiva de un único libro de Séneca, no tiene desperdicio. Lo mismo en el caso de hombre de poca fe que se vuelve devoto gracias a la lectura de Carlyle. O el que se debate entre Shakespeare o Dickens autores, dice, que escribieron para gente inculta como él.


Pero el libro es también una enérgica defensa de la mujer, de su independencia y de su valentía, virtudes encarnadas por la protagonista, que deja plantados a dos pretendientes muy convenientes para defender su libertad y sus principios. Y por Elizabeth, que se enamora en su momento de un oficial alemán y defiende ese amor contra el prejuicio de propios y extraños.


El final feliz de todo el asunto, con la visita a la isla de Juliet, los abrazos y besos al por mayor, el nuevo y verdadero amor que se desata, y algún giro más que se ve venir de lejos, es literariamente cuestionable, pero esa guinda no arruina un pastel muy sabroso. 

La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey
Editorial: Salamandra
Páginas: 298
Precio: $ 620

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