5 de junio de 2014 18:44 hs

En estos años las charlas con los agricultores en cada recorrida que realizó El Observador Agropecuario permitió detectar variantes cuando se habló de áreas, variedades, manejos, sanidad, rindes, volúmenes de granos y precios obtenidos. Donde no se apreciaron cambios es en que todos aluden a un incremento de los costos y, además, a que invariablemente hay un producto que asegura un margen de rentabilidad: “lo único que saca adelante a la agricultura de los pelos es la soja, con lo otro se empata o se pierde”.

Eso reflexionó al periodista, en su oficina en el centro de Dolores, Leonel Passarino, integrante de una empresa agrícola ganadera familiar junto a su padre y tres hermanos, en la que trabajan 17 personas. Explotan algo más de 5.000 hectáreas, principalmente en los alrededores de esa ciudad, pero también manejan un campo arrendado en Paysandú, sobre la ruta 26 (son 1.500 hectáreas, solo con manejo de vacunos y lanares).

En las 3.700 hectáreas en el litoral cada año cultivan 2.000 hectáreas con soja, 1.500 a 1.600 con trigo y cebada, de 800 a 1.000 de maíz y 300 hectáreas de sorgo. En lo ganadero hay 400 vientres, se inverna todo lo que queda vacío más lo vacío procedente del norte, se producen corderos pesados y se cuenta con cuatro corrales habilitados para la Cuota 481, con otros dos en construcción. También se recría a campo.

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En las chacras, en relación a la zafra de verano 2013/14, indicó que la soja –“el principal rubro agrícola–” se cosechó en el 100% del área “y anduvimos bien, con un promedio pisando los 3.000 kg/ha pese a que tuvimos un porcentaje alto de hectáreas inundadas por exceso de lluvias (a fin de enero e inicio de febrero), “cuando se nos fueron como 70 hectáreas”.

En el maíz el rinde “tuvo un promedio de 4.000 kilos y algo, con campos con 3.000 kilos muy afectados por la ola de calor que hubo entre Navidad y Reyes a otros regados que llegaron a dar 11.000 kilos”.

En el sorgo, “hicimos algo de primera y molimos sorgo, planta entera, para silo, tenemos 2.000 y pico de toneladas”, indicó. En cuanto al rinde “andaremos en 5.000 kilos seco, promedio”.

El lunes 2 de junio le restaba cosechar 150 hectáreas de sorgo y 200 hectáreas de maíz, todo de segunda.

Para la campaña de invierno se decidió cultivar 1.400 hectáreas con trigo y 400 hectáreas con cebada.

Passarino precisó luego que la exigencia de implementar planes de uso y manejo del suelo no alteraron la activididad: “veníamos manejando los campos con rotaciones, sí nos cambia un poco en los campos con medianería, el medianero ha tenido que entender la situación y aceptar que no es tanto soja y trigo, soja y trigo. Sí hay que ver un poco el caso del maíz, un cultivo caro donde se necesita precio y sobre todo kilos para que sea rentable, antes uno le elegía los mejores campos y ahora hay que hacerlo en todos”.

Sobre cómo les va, explicó que “en el trigo, un año por un tema de precio y otro por un tema de precio y calidad, venimos pedaleando mal durante dos zafras ya; con el maíz, cada tres años hay solo uno en el que se empata o se gana algo de plata, hubo dos años secos (2011 y 2012), uno bueno (2013) y ahora otro malo; con el sorgo igual siendo que consumimos el 100%... lo único que saca adelante a la agricultura de los pelos es la soja, con lo otro se empata o se pierde, depende, pero no se hace plata, los otros cultivos son buenos para la rotación y para seguir adelante y no mandar gente al seguro de paro y todo eso”.

Graficó que “hay como un cuco con la soja, pero es lo que empuja todo y no solo para bien de los productores, se nota en los servicios... hay que darle la derecha a la soja”.

Es ese cultivo, admitió, el que ambienta márgenes que permiten una adecuada disponibilidad de tecnología (ver en la nota adjunta), que en esta empresa familiar “es propia, solo contratamos servicios puntuales para molienda y picado o micro picado para el tema forrajero, y para la maquinación de la semilla, pero incluso en maquinaria se venden servicios”.

“Siempre que hay ganancia se invierte, eso está claro, pero en la medida que el negocio del campo se resienta todo lo demás también se resentirá”, lamentó.

Finalmente, destacó que “en nuestro caso el 40% del área es entre medianería y arrendamiento y el resto es propio, eso incide, hoy solo con arrendamiento se está muy apretado, la renta es el insumo más caro para la agricultura”.

“Se ha venido complicando”

Eduardo Calleri, encargado de la estancia La Media Agua SA –próxima a la ruta 105, en el paraje El Aguila, cerca de Palmitas–, explicó que “acá hay 6.400 hectáreas en propiedad y 5.000 arrendadas, con actividades agrícolas y ganaderas”. Se hace el ciclo completo en bovinos y se hace soja, trigo, maíz, cebada y colza.

Este año en soja “si bien había expectativas mayores no se anduvo mal, estuvimos en los cultivos de primera en 3.400 kg/ha y en los de segunda en 2.700 kg/ha. En el maíz, donde este año fue más complicado todo, estuvimos en 5.200 kg/ha”. Se sembraron 3.700 hectáreas con soja –entre primera y segunda– y 1.600 con maíz.

Para el invierno se proyectó sembrar 300 hectáreas de cebada, 120 de colza y completar con trigo un área de 1.700 hectáreas, superficie similar a la sembrada hace un año.

En su oficina, en el casco del establecimiento, consultado sobre los planes de uso y manejo del suelo indicó que “acá hace 15 o 20 años que veníamos haciendo lo que el plan pide, mantuvimos las rotaciones previstas que se adaptan perfecto, incluso acá estamos sobrados en esa exigencia”.

En relación a la rentabilidad en el negocio agrícola, en un año con una doble adversidad –seca y mucho calor primero y exceso hídrico luego–, señaló que “hacemos la agricultura en campos propios, pero si le ponemos un precio al arrendamiento para el maíz se pagó y dio muy poca ganancia”, mientras que “en la soja se logró un buen margen”.

Sobre si es que por ese rubro del negocio se pueden desarrollar inversiones, por ejemplo tecnológicas, precisó que “acá tenemos un sistema en el que ya sabemos que el beneficio de algunos cultivos viene por otro lado, nosotros buscamos la estabilidad de un sistema”, en un emprendimiento en el que trabajan 30 personas.

El negocio agrícola, opinó, “se ha venido complicando, los costos han aumentado, en los precios tuvimos un plus ahora que vino bien, pero los márgenes se vienen ajustando porque los costos suben y los precios bajan y si bajan más se va a complicar, los de los arrendamientos no han bajado mucho y los planes de uso y manejo han incidido y aunque estoy de acuerdo con eso lo de trigo-soja, trigo-soja ya no va más, de todas maneras la demanda es muy fuerte a nivel mundial, China va a tirar mucho y se va a mantener aunque haya momentos de afloje en los precios”.

Tecnología de primer mundo trillando las chacras uruguayas

En la recorrida que realizó El Observador Agropecuario el lunes por áreas agrícolas de Soriano se observó, en una chacra de Ricardo Echezarreta en Risso, el desempeño de cosechadoras New Holland CR 9080. José Cansiani, gerente de servicios de post venta de Corporación de Maquinaria, destacó que la línea CR “es la única del mundo que posee el sistema de trilla axial de doble rotor”, diseño originario de EEUU, cuando hace 38 años se generó el primer modelo, TR 75, para trabajar allí en los grandes semilleros. “Fue un producto que, caracterizado por la calidad del grano tras la cosecha, evolucionó en rotores, motores, sistemas de limpieza y controles” siendo hoy a una máquina “muy de avanzada”.

El maquinista, con el máximo confort, con asiento con suspensión neumático y espacio para un acompañante, desde una cabina vidriada de gran superficie controla el trabajo de una plataforma de 40 pies. Posee piloto automático, mapeo de rendimiento y la tecnología de agricultura de precisión.

Cansiani dijo que “los agricultores cada vez más exigen calidad en la cosecha, además de capacidad. La CR 9080 brinda una enorme capacidad de trabajo, en 17 horas ha trillado 120 hectáreas de soja, con excelente calidad en el grano”.

Mediante “ensayos comparativos”, se ha comprobado que el doble rotor es lo que mejor trata al grano, el principio de funcionamiento no se basa en separarlo por fricción, es por fuerza centrífuga y eso disminuye daños mecánicos por contacto del grano con el metal.

Con capacidad de 12.300 litros en la tolva, es un producto que previo a su lanzamiento fue diseñado por ingenieros belgas, estadounidenses, brasileños y argentinos, con cinco años de pruebas (1998-2003), instancia en las que participó el propio Cansiani.

“Es ergonómicamente preciosa, y a la vez muy bien concebida desde todo punto de vista, con un motor de 13 litros de cilindrada, caja de mando eléctrica de cuatro cambios, con la tecnología que hoy se necesita, con un resultado costo beneficio muy bueno, es reconocida en todo el mundo. Se está haciendo conocer acá, tenerla significa que Uruguay dispone de tecnología de primer mundo que se utiliza en países con una agricultura muy evolucionada”, afirmó.

Concluyó que “a eso se le suma una enorme fortaleza de Corporación de Maquinaria, el servicio de post venta, con un grupo de mecánicos que viajaron a Bélgica a especializarse; el cliente puede confirmar que apenas llama tiene a su disposición repuestos y servicios”.

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