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La triple frontera: un corredor libre para el tráfico y un "refugio" para Hezbolá

Ausencia de regulación en la franja marítima entre los tres países da lugar al tráfico ilegal, el lavado de dinero y el asentamiento de grupos terroristas

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23 de mayo de 2018 a las 05:00

Por Federica Chiarino

El Río Iguazú alcanza al Río Paraná en una "T" que separa a tres países: de un lado Paraguay, de otro lado Argentina y del otro Brasil. Son fronteras abiertas, donde las patas de esta "T" ofician de puerta de entrada de organizaciones criminales y terroristas internacionales. Es el caso de Hezbolá que, en 1992 y 1994 atacó Buenos Aires. Primero, la embajada israelí; después, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). La triple frontera hizo posible el paso del dinero y las partes de la bomba, según un informe del Counter Extremism Project y Asymmetrica, escrito por Vanessa Neumann y Stuart Page.

El documento afirma que, luego de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, la triple frontera se convirtió en un “refugio seguro” para grupos terroristas como Al Qaeda y Hamás, aparte de Hezbolá.

"La triple frontera se ha convertido en un mini estado que beneficia a una élite corrupta mientras mantiene un centro de lavado de dinero grande y eficiente para el crimen organizado y los grupos terroristas, no solo en la región, pero en todo el mundo, cediendo a organizaciones criminales y terroristas internacionales unos US$ 43 mil millones al año", expresa el informe.

Uno de los principales objetos de tráfico ilegal en la frontera es el tabaco, y los investigadores del informe entienden que Paraguay es el principal responsable de que sea posible.

El culpable: el presidente Horacio Cartes, empresario vinculado a Tabacalera del Este, una de las mayores compañías paraguayas en el rubro. El escenario: Ciudad del Este. Ubicada a 327 kilómetros de la capital, Asunción, es una zona de libre comercio desde 1970. En Asunción se diseñan las estrategias de comercio ilegal, y en Ciudad del Este se ejecutan, explica el informe.

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Cartes admitió que paga impuestos sobre toda su producción, alegando que es para el consumo dentro de Paraguay. Negó además la responsabilidad sobre el contrabando de tabaco a Brasil, Argentina u otros países. Pero, según recabó el informe, el 95% de la producción sobre la que Cartes paga los impuestos al consumo viaja a Argentina y Brasil, que tienen impuestos mucho más altos.

La mayoría de los depósitos de tabaco en Paraguay son propiedad del Estado o están bajo su administración. Estos ofician de sedes a partir de las que se genera el tráfico de bienes, tanto legal como ilegal. Algunos productos son robados de los depósitos y llevados al mercado negro, según el informe, "con el aparente consentimiento tácito de las autoridades". Algunas cajas de cigarrillos se sacan de los depósitos envueltas en plástico negro, para ser distribuidas de forma ilegal a través de la triple frontera.

Son los puntos débiles de la regulación paraguaya los que dan rienda suelta al comercio desde Paraguay hacia la triple frontera. Alrededor de un 70% del total de los bienes comercializados evade los controles oficiales.

Los grandes líderes del comercio paraguayo a través de la triple frontera son chinos y libaneses. La mayor organización criminal transnacional dedicada al contrabando de tabaco en occidente es Hezbolá. El grupo se involucra de forma activa en el tráfico de cigarrillos en Colombia, Estados Unidos y la triple frontera.

Brasileños, argentinos, y paraguayos que no integran el equipo de gobierno actual dijeron a los investigadores que Paraguay es el principal destino de tabaco ilícito. Los comerciantes libaneses en Ciudad del Este y Foz do Iguaçu los llevan al otro lado de la frontera y manejan su distribución regional.

Funcionarios de la Policía argentina dijeron a los investigadores que los libaneses dominan, principalmente, la ciudad brasileña Foz do Iguaçu. Uno de ellos añadió que, según estimaciones argentinas y brasileñas, Hezbolá recauda 200 millones de dólares al año en la triple frontera, entre Ciudad del Este (Paraguay) y Foz do Iguaçu.

El escaso control en esta frontera fluvial, sumado a las diferencias impositivas y la corrupción, hicieron posible, a lo largo de los años, la prevalencia de una red internacional de tráfico de tabaco.

En Brasil hay alrededor de siete millones de libaneses, mientras que en el país de Medio Oriente hay seis millones. Pero los vínculos criminales de algunos integrantes de esa colectividad no han sido atendidos por la justicia brasileña porque “tenían asuntos mayores de crímenes y seguridad que atender”, alega el estudio.

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Sin embargo, el crecimiento de grupos criminales y el poder acumulado ha sido tal que ahora, luego de años, la justicia les volvió a prestar atención. Sobre todo después de que se han detectado nexos entre esas organizaciones y cárteles mexicanos, y también con el Primeiro Comando da Capital, la mayor organización criminal de Brasil.

El informe concibe a la triple frontera como "un ecosistema financiero autónomo", cuyos ingresos benefician a las ciudades fronterizas, pero no llegan a las capitales de Brasil, Argentina y Paraguay.

Las relaciones entre Hezbolá y los países de la triple frontera

Desde los atentados ocurridos en los 90, Hezbolá se ha hecho un lugar en la agenda política de Argentina. Pero no así en la de Brasil, país que no la considera como una organización terrorista. Paraguay, por su parte, entiende que se trata de un problema para sus países vecinos, Argentina y Brasil, pero no para sí mismo.

A diferencia de Argentina, Brasil nunca sufrió ataques terroristas por parte de Hezbolá. Sin embargo, el país es consciente –y medios de prensa brasileños han publicado información al respecto– de que la organización recauda fondos y hace proselitismo con potenciales reclutas en Brasil.

La policía brasileña reconoce el dominio de la comunidad libanesa sobre el comercio ilícito del país, pero prefiere mantener una relación no conflictiva.

Recién ahora, Brasil comienza a tomar conciencia del rol que juega Hezbolá en la corrupción y el lavado de dinero a través de la frontera.

Paraguay, por su parte, niega cualquier tipo de problemas con Hezbolá. Las autoridades no reconocen siquiera la presencia de miembros de esta organización en su país, adjudicándolos solo a Argentina y Brasil.

Pero, según el informe, Paraguay pudo haber cooperado con las solicitudes de arresto hechas en el extranjero, especialmente las realizadas por Estados Unidos. Paraguay también ha enjuiciado y encarcelado a varios agentes de Hezbolá, pero también ha perdido rápidamente la pista de ellos una vez liberados, ya sean planificados o accidentales.


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