¿Cómo surge la idea de esta obra?
Está basada en parte en el cuento Bartleby, el escribiente de Herman Melville. Adaptamos ese “Preferiría no hacerlo” a la realidad uruguaya. Par eso creamos una oficina del Estado, fundada por un galés, Simon Evans, que viene acá e impulsa un proyecto de observadores de la conducta humana que pretende generar nuevas leyes, y nuevas reglas para mejorar a la sociedad.
Se descubre que todo es un fraude, y esa oficina pasa a ser obsoleta. Sin embargo, llega un nuevo funcionario, que no se sabe bien qué viene a hacer, pero que influye decisivamente en la vida de sus compañeros.
¿A quién pertenece el texto?
A mí y a Juan Ignacio Fernández Hoppe. Empezamos a escribir en diciembre de 2010 y lo hemos modificado hasta hace una semana.
¿Cuántos y que tipo de personajes hay en escena?
Son cinco personajes, cinco arquetipos. Fleitas, que es el veterano, el inquebrantable de la oficina. Julio, un muchacho que se cree poeta. El jefe y la secretaria, Camila. Y después llega Ignacio, este quinto personaje, misteriosos, de pocas palabras, pero que influye en los otros personajes que comienzan a encontrar respuestas a sus problemas personales.
¿En que género ubicaría la obra?
Los personajes van desde la comedia y el absurdo más profundo y a la realidad más cotidiana. Es una historia bastante cómica con un desenlace un poco trágico. Comedia con algunos toques tristes, diría yo.
¿Qué aspecto han trabajado más preparando el debut?
Le hemos dado preponderancia a la actuación. Todos los actores son compañeros de la EMAD. La principal preocupación nuestra fue hacer algo que nos gustara a todos. En esta profesión casi siempre te llaman y, aunque no te guste, trabajás. Es por ese miedo que tiene el actor de estar parado, sin hacer nada. Acá intentamos disfrutar.
¿Cómo han sido los ensayos?
Ensayamos en sótanos, en mi casa, en mi cuarto, en lugares inverosímiles. Todo para que a la hora de plantarse en el Registro Civil, que no es un circuito convencional, estén lo más fuertes que se pueda. Trabajamos inspirados en los argentinos, que tienen fuerza, potencia, y una gran confianza en el escenario.
Llegamos a ensayar en la que fue una bóveda de banco y al lado nuestro había una banda de hip hop que tocaba a todo volumen. Esto nos vino muy bien, sobre todo para la voz, fue un buen entrenamiento previo.
¿Qué quiere transmitir la pieza que presentan?
El tema de dejarse estar en la vida más allá de donde estés. Usamos una oficina del Estado como excusa, pero el tema es el primero. Dejarse ganar por las circunstancias, dejarse estar, no ver que es uno mismo el que puede cambiar las situaciones. También, el absurdo de defender un espacio porque sí, y no detenerse a pensar porqué lo estamos ocupando. Por qué razón. En Uruguay el Estado es siempre culpable. Y no nos damos cuenta que nosotros somos el Estado. Que el cambio está en cada uno.
¿Tienen algún proyecto a corto plazo?
Tenemos una idea que trata sobre Artigas y Ansina, que se llama Paraguay Artigas Paraguay. Trata de que ambos quieren volver a Uruguay todos los días, y se levantan decididos a volver, pero cada día, algo se los impide.