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Las anécdotas de Pintos Saldanha: por qué le dicen Chango, la escapada con O'Neill y las noches en el auto de Coco Basile

El exfutbolista de Nacional y de la selección uruguaya vive a 20 minutos de Nueva York, la ciudad de Estados Unidos más afectada por la pandemia

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09 de abril de 2020 a las 16:26

El exfutbolista uruguayo José Luis Pintos Saldanha vive la pandemia mundial del coronavirus en el estado de Nueva Jersey, a 20 minutos de Nueva York, en Estados Unidos. En el año 2000 el exlateral de Nacional y de la selección uruguaya se fue a ese país americano y nunca volvió a Uruguay. “Trabajo mucho: 14 horas por día. No paro un sábado ni domingo”, contó al programa Las Voces del Fútbol de 1010AM. 

Nueva York es la ciudad de Estados Unidos más afectada por el covid-19 con 3.602 muertos según los datos conocidos hasta el miércoles. La mayoría de los fallecidos son latinos, según informó el alcalde Bill de Blasio. Pintos Saldanha trabaja en una pizzería, que solo trabaja con repartos a domicilio como medida de prevención. "Ahora se complicó todo", resumió el uruguayo. 

Los primeros diez años en Estados Unidos, el exjugador trabajó como pintor, pero luego aprendió a hacer pizzas, que, dijo, "son exquisitas". También hace "el mejor fainá". 

Desde que llegó a ese país, Pintos Saldanha está como un ciudadano ilegal –"nunca hice los papeles, era un tiro al aire"–, pero contó que mientras trabaje eso no será un problema. "Si estás ilegal y hacés cagadas, está complicado. Pero estoy ilegal y trabajo, trabajo, trabajo, no jodo a nadie. Entonces nadie te tiene que hacer nada". 

De todas formas, el campeón del mundo con Nacional tuvo algunos problemas con la Policía, que lo "agarró un par de veces" por estar manejando sin licencia de conducir. "Ahora está complicado, me llevan de una pata para adentro", se sinceró. 

Pintos Saldanha, de 56 años, está cansado de la vida en Estados Unidos, pero no quiere volver a Uruguay porque no quiere llegar "para andar pidiendo limosna". "Me tiene podrido esto. Acá laburo y gano mi plata, no le pido a nadie. Mis hermanos me preguntan por qué no vuelvo, que ellos me ayudan, pero me da no se qué", explicó. 

El exlateral agregó que, como él en sus épocas de jugador "tenía todo", ayudaba a la gente y ahora le da vergüenza llegar para pedir ayuda. Tiene 11 hermanos y contó que le compró casa a cinco. "Hice cosas buenas y cosas malas también". También él tiene su propia casa en Artigas. 

Recuerdo de campeón

Pintos Saldanha fue campeón de América con la selección uruguaya en 1987 y campeón de la Libertadores y del mundo con Nacional en 1988, pero no guarda ninguna de las medallas de oro porque regalaba todo. 

De esa generación recordó el buen vínculo que tenía con Hugo De León, el ídolo y capitán de Nacional que lo cuidaba. Pintos Saldanha se reconoce "un poco desprolijo" y admitió que le gustaba salir de noche. "El Hugo siempre me decía 'no salgas, Chango'. Parecía un patrullero. Venía hasta mi casa, yo esperaba que se fuera y salía después", comentó. 

Luego de salir campeones de la Libertadores tras ganarle la final a Newell's Old Boys de Rosario, Pintos Saldanha recorrió todos los boliches "bien de vivo". Contó que entraba sin pagar y le decía a los porteros: "¿No sabés quién soy yo?", aunque después sí pagaba lo que correspondía. 

Pero el gusto por la noche venía de sus primeros años en Nacional. Pintos Saldanha comenzó jugando al fútbol en San Eugenio de su Artigas natal y ahí llegó a los tricolores y vivió en el Parque Central. "Me encerraron, lloraba toda la noche", recordó. El entonces juvenil se quería volver al norte, en donde estaba acostumbrado a cazar y a pescar con sus amigos. 

El técnico que lo hizo debutar en Primera División fue el argentino Alfio "Coco" Basile, entrenador de los tricolores en 1982. Con su ayudante técnico Pedro Manchetta, Pintos Saldanha recorrió la noche montevideana. "Me decía: 'Che Negro, le voy a a pedir el auto al Coco y vamos a dar una vuelta'", contó el lateral. Y así salían a recorrer boliches. 

A uno de los jugadores de Nacional que conoció en el Gran Parque Central fue a Fabián O'Neill, de quien se hizo amigo y compartió algunas noches. Tras una salida con él de 20 días seguidos, a la mujer le inventó que lo raptaron los marcianos. "Le había hecho todos las mentiras posibles a mi mujer y espontáneamente me salió eso. Yo hice muchas cosas como jugador, le pedía a los técnicos para salir. Después quería repetir lo que había dicho y no me acordaba", contó. 

Pintos Saldanha le justificó a su pareja que iban en la ruta y se prendieron unas luces. "Eran las luces de la discoteca que estaban", le respondió ella. 

En esa etapa de su vida surgió el apoyo por el se lo conoce: Chango. "Las mujeres de oficio, para no decir los changos, estaban en Monte Caseros, a una cuadra del Parque Central. Cuando empecé a jugar en Primera, con 18 años, me conoció un poco más la gente. Después cuando un hincha de Nacional pasaba por Monte Caseros y me decía 'bo, estás con un chango'", recordó sobre la forma en que se comenzó a hacer popular su apodo. 

Pereyra, Trasante, Gutiérrez, Perdomo, Pintos Saldanha, Domínguez; Alzamendi, Matosas, Bengoechea, Francescoli y Sosa; el plantel de la Copa América de 1987

Durante su carrera como jugador, Pintos Saldanha se enfrentó a los mejores jugadores del mundo del momento. Jugó contra Diego Maradona, contra Romário. Al 10 argentino "era difícil marcarlo", pero el lateral cree que lo hizo bien. También marcó a Roberto Baggio: "Jugó medio tiempo contra Uruguay porque lo maté a patadas". Fue en un amistoso previo al Mundial de Italia 1990.  

El lateral se enfrentó también a Claudio Caniggia. De este argentino se quedó con unos pelos que guardó en un cuaderno. "Tenía un cuete en el culo", lo definió. 

A sus 56 años, el artiguense está expectante de lo que suceda luego de coroavirus en uno de los lugares más afectados del mundo. Y tiene en claro que hay que "seguir luchando". 

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