Nada peor que ir a una tienda y que le digan “te queda divino” cuando uno sabe que no es así. O que el agente inmobiliario te muestre una propiedad horizontal en altos, sin fondo ni garaje, y afirme “es una casa con muchas posibilidades”; especialmente cuando uno le pidió una casa con jardín y barbacoa. Esas típicas mentiras que vivimos en el día a día, nos sacan de quicio tanto como a los inversores les molesta que un emprendedor enamorado no vea la realidad de su proyecto. Estar demasiado enamorado es un problema, especialmente si el inversor cree que ese enamoramiento es un verso para conseguir sus fondos. Por utilidad o por diversión, lo invito a recorrer las cinco grandes (auto) mentiras de los emprendedores.
Las cinco grandes mentiras de los emprendedores
No hay peor ciego que el que no quiere ver. Los emprendedores solemos tener una buena cuota de enamoramiento en nuestro proyecto, que nos impide ver ciertas cosas que para los inversores resultan obvias