8 de julio de 2011 18:52 hs

La parapsicología consiste en el estudio científico de lo que se conoce como “fenómenos paranormales”, es decir aquellos casos en los que la mente interactúa con la materia a través de medios físicos desconocidos.

La existencia de fraudes famosos y actos de magia han arrojado una sombra —desmerecida— sobre una clase de fenómenos que, si bien se encuentran en las fronteras de la ciencia, han sido objeto de los estudios más rigurosos.

Mover con la mente
En el campo de la telequinesis han existido personas que alcanzaron renombre internacional debido a sus presuntas cualidades.

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En la década de los 70, por ejemplo, el israelí Uri Geller se hizo famoso al doblar utensilios de cocina y otros objetos metálicos en programas televisivos. Geller declaraba hacer tales cosas utilizando exclusivamente el poder de su mente. Sin embargo, este mago fue descubierto en varias ocasiones haciendo “trampa”, condición que contribuyó a desacreditarlo.

A pesar de ello, John Hasted, profesor de Física Experimental del Birbeck College de Londres, junto con David Bohm y Edward Bastin de la Universidad de Cambridge, examinaron a Geller en el laboratorio y constataron que podía doblar barras de metal acariciándolas e incluso sin tocarlas. Magos profesionales presentes durante las demostraciones declararon que no había forma en que Geller pudiera hacer trampa en su presencia.

El propio astronauta Edgar Mitchell, quien consagró parte de su vida a la investigación de lo paranormal, llevó a Geller al Stanford Research Institute, donde concluyeron que su capacidad era real.

Lo más interesante es que su aparición en los medios de comunicación desencadenaba fenómenos colectivos de psicoquinesia. Después de su presentación en televisión era frecuente que las emisoras recibieran miles de cartas y llamados de personas denunciando que llaves y platería quedaban inservibles al deformarse de forma aparentemente espontánea.

En Francia, Jean-Pierre Girard es conocido por sus facultades telequinéticas a tal punto que el laboratorio de la Universidad Pierre et Marie Curie de París y el Instituto Orsted de Copenhague lo sometieron a prueba bajo condiciones estrictas de control experimental y grabaciones en cinta de video.

Desafiando la lógica de los escépticos y rodeado de instrumentos electrónicos, Girard logró curvar barras de acero sin tocarlas, desplazar objetos a distancia o alterar la altura del mercurio de los termómetros.

De igual forma, la rusa Nina Kulagina lograba mover objetos encerrados en cajas herméticas de plástico, desviaba las agujas de una brújula e incluso podía alterar el ritmo cardiaco de animales y personas. Cuando Kulagina realizaba sus experiencias todas sus constantes fisiológicas se alteraban. Sus manifestaciones fueron estudiadas por técnicos y registradas en video. Nunca se encontró evidencia de fraude.

Transmisión de ideas
La telepatía es abordada actualmente mediante técnicas estadísticas que permiten investigar un número limitado de casos en condiciones experimentales.

Un ejemplo son las cartas Zener: cinco naipes con un dibujo especifico cada una, las cuales se repiten cinco veces, totalizando 25. Los sujetos sometidos a prueba deben intentar “adivinar” la carta que ha elegido la persona que se encuentra tras una mampara y que es quien intenta transmitir mentalmente la imagen.

Los estudios han permitido confirmar que los resultados son estadísticamente significativos. En otras palabras, existen personas que logran una tasa de aciertos que no puede atribuirse meramente al azar.

En la década de los 70, el doctor Robert Jahn desarrolló una maquina digital que generaba números binarios (unos y ceros) totalmente al azar. En su laboratorio de la Universidad de Princeton solicitaba a los voluntarios que “desearan” que saliera un número determinado.

Después de miles de pruebas un programa informático llegó a una conclusión asombrosa: todas las personas eran capaces de actuar sobre los generadores de números influyendo en el resultado con niveles variables de intensidad. Cuando la máquina no era sometida al experimento, la cantidad de unos y cero era idéntico (50% en cada caso), pero cuando el generador de números era sometido a prueba, el azar se alteraba. Jahn pudo comprobar que esa desviación estadística era diferente en cada persona.

En la actualidad, Roger Nelson está a cargo del Laboratorio de Investigación de Anomalías en la misma universidad y es el director del proyecto Conciencia Global. Desde 1998, generadores digitales similares al de Jahn se han ubicado en institutos terciarios de diversos países y envían los datos a Princeton para ser analizados.

El software empleado ha permitido establecer que la sucesión aleatoria de números se interrumpe cuando ocurren sucesos dramáticos a nivel internacional. Los atentados del 11 de setiembre o el comienzo de la guerra de Irak produjeron anomalías numéricas en todas las máquinas. El proyecto está en curso y los resultados son parciales, pero todo apunta hacia una alteración del plano físico potenciada por la fuerza mental de muchos individuos.

Falso desprestigio
Aunque la parapsicología figura en la currícula de estudio de diversas universidades, no es considerada como una actividad “seria” por gran parte de la comunidad científica.

Muchos expertos opinan que la solidez del método científico esta ausente, que los resultados obtenidos experimentalmente son endebles y ambiguos y que carece de la fuerza predictiva de la teoría.

Es cierto que se han realizado engaños y fraudes en el campo de estudio de lo paranormal y que muchas veces resulta difícil reproducir experimentalmente la ocurrencia de ciertos fenómenos. Pero, tampoco se puede negar lo evidente porque resulte anti-intuitivo o viole –en apariencia– el principio de causalidad.

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