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Las "manos mágicas" que cuidan a los equipos masculinos del pueblo

Yovana Fernández es la masajista de la selección de fútbol y el equipo de ciclismo de Vergara, la localidad de 4.000 habitantes que el año pasado fue destaque y en la que impuso su profesión

Yovana con su bolso, pronta para entrar a la cancha

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05 de marzo de 2020 a las 05:00

El verano de 2019 fue inolvidable para Vergara, el pueblo de 4.000 habitantes del departamento de Treinta y Tres que fue noticia por sus logros deportivos: la selección de fútbol fue la revelación al meterse entre las ocho mejores del cuadro final de la Copa de la Organización de Fútbol del Interior (OFI), mientras que el equipo de ciclismo, el Club Ciclista Centro Uruguay de Vergara, se consolidó en las principales pruebas, Rutas de América y la Vuelta Ciclista.

Ambos representativos de la localidad tuvieron en su staff a la misma masajista y kinesióloga, Yovana Fernández, quien se las ingenió para coordinar su participación en ambas competencias y atender a los deportistas, sus vecinos de la pequeña ciudad olimareña.

Fanática del fútbol y de una familia futbolera, en 2012 comenzó a estudiar en la Escuela de Masajes del Uruguay. Fueron dos años en los que cada semana viajaba los 342 kilómetros de ida, y los de vuelta, entre Vergara y Montevideo para aprender sobre los masajes terapéuticos y luego kinesiología.

Yovana junto al equipo de Vergara de 2019, revelación de OFI

“Así empecé”, contó a Referí desde su hogar, días después de haber finalizado su trabajo en Rutas de América 2020 con el equipo de ciclismo. “Vivo en un pueblito de 4.000 habitantes y no había quien tratara una lesión. Como soy aficionada al fútbol me pareció que era buenísimo estudiar eso, para aportarle algo a la sociedad y que a mí me gustara. Arranqué con el fútbol y después se me dio para trabajar con distintos deportes”, indicó.

Sus inicios fueron con la selección masculina de Vergara en el año 2015. Tenía que hacer las prácticas de su carrera y pidió para trabajar con el equipo local. “En Montevideo se me hacía muy difícil, yo ahí ya tenía un hijo. Pedí para hacer las prácticas acá, justo arrancaba la Copa de Selecciones y comencé con la selección”, contó.

“Ahí empecé a trabajar y a entrar al vestuario por primera vez”, agregó. Ese fue un momento especial: entrar a un camarín masculino. “Al principio es medio incómodo porque son hombres y vos sos mujer. Eso llama mucho la atención y más en un pueblo del interior”, indicó.

“Pero por mi forma de ser, por como soy como persona y como profesional, me gané la confianza y el respeto de todos ellos, que es lo que más valoro de ellos y de aquellos primeros vestuarios, a los que tenía que entrar cuando se estaban cambiando y tenía que hacer los masajes. Luego, ellos te incluyen en el grupo. Nunca tuve problemas”, agregó.

Yovana con la camilla al costado de la cancha en un práctica de Vergara

En esos primeros partidos se tuvo que adaptar a distintas situaciones para poder atender a los jugadores, como ir a jugar a Batlle y Ordóñez y tener que instalar la camilla debajo de un árbol por no tener un lugar en el vestuario. "Cosas del fútbol del interior", indicó.

Además, también tuvo su debut como kinesióloga al ingresar a la cancha a atender a un jugador lesionado, otro momento recordado. “Eso significó algo muy importante para mí, por el hecho de ser mujer. A veces, cuando entrás te gritan algo. Al principio me preocupaba, pero después ya no, estaba más preocupada por el jugador lesionado”, señaló.

En estos últimos años, a nivel del fútbol profesional de la AUF, también se dio que clubes cuenten con kinesiólogas, lo que llamó la atención en los espectadores. “Fue como un boom”, dijo Yovana. “Estamos en un grupo de kinesiólogos que estudiamos con Walter Ferreira y en todo el Uruguay somos unas 15 mujeres. En el grupo dicen que en el futuro vamos a ser más mujeres que hombres”, señaló.

La familia del ciclismo

Su trabajo en el fútbol era muy reconocido en Vergara y le surgió la posibilidad de trabajar en ciclismo, algo que nunca había considerado porque en su pueblo no estaba desarrollado ese deporte. Hasta que comenzó a tomar fuerza y recibió un llamado.

“Un miércoles de Turismo, hace tres años, la esposa del alcalde de Vergara me llama porque me necesitaban para que fuera a Melo, porque estaban llegando los ciclistas y necesitaban una masajista urgente. Y me pidió que por favor no le dijera que no”, recordó.

Yovana con el equipo de ciclismo de Vergara

Tras consultar a profesores y colegas para ver si estaba capacitada para esa tarea ya que los ciclistas venían muy cargados de varios días de competencia, y de tener respuestas afirmativas, viajó a Melo y comenzó su trabajo con los ciclistas del pueblo, que han mantenido la base del plantel año a año.

“Ha sido una muy linda experiencia y he aprendido a amar al ciclismo tanto como el fútbol. Terminás amando cada deporte”, señaló.

“En ciclismo es un grupo más chico que el de fútbol. Viajamos por la ruta en un ómnibus, yo voy con ellos, dormimos todos y es como una familia. El compañerismo y el amor que nos tenemos, porque termina siendo así, es muy lindo. He llorado, he gritado, he sufrido cuando ellos sufren. El ciclismo es un deporte muy sacrificado y capaz que a veces no se valora tanto como el fútbol”, contó.

Su trabajo en Vergara le permitió ser convocada como masajista de la selección uruguaya que disputó la Vuelta de San Juan, la principal prueba del pedal de ruta a la que aspira el equipo celeste. “Fue una muy linda experiencia”, contó sobre la prueba argentina, de la que guarda una anécdota con uno de los principales ciclistas del mundo. “Yo no conocía a los ciclistas importantes a nivel mundial. Me pasó que estábamos en la apertura y todos querían estar al lado de un ciclista. Dio la casualidad que yo di una vuelta, esa persona quedó al lado mío, me abrazó y me pidió una foto. Y los compañeros me dicen: ‘Mary está al lado de Peter Sagan’. Y yo les digo, ‘mirá vos’, sin saber quién era”.

Los prejuicios

Al regresar de San Juan y de la Vuelta Ciclista 2019, coincidió que la selección de fútbol de Vergara estaba definiendo la Copa OFI. “Fueron muchas cosas lindas y casi al mismo tiempo. Fue como un boom de Vergara, yo no creía lo que me estaba pasando y la selección había llegado muy lejos. Fue una linda fiesta”, comentó.

En estos años llevando adelante su profesión, Yovana ha sumado experiencia. Una de ellas es la de saber ayudar a los deportistas cuando además de los masajes, quieren hablar sobre distintas situaciones del deporte y de la vida. “He aprendido a ser más profesional y si el deportista tiene un problema digo ‘vamos a ayudarlo, a ver la forma’. Generalmente lo que hacemos es escucharlos, más nada, sin opinar. Porque a veces lo único que quiere es acostarse en la camilla y hablar. Hablan y los escuchamos. Solo con eso y una buena música, se relajan y salen como nuevos”.

Yovana atendiendo a Erik Fagúndez

“Por eso decimos que las manos mágicas también ayudan al alma. Eso hace que uno tenga más confianza con ellos y ellos conmigo, a que haya un cariño especial por cada uno de ellos. Eso hace que hoy por hoy pueda decir que me he ganado muchos amigos”, señaló.

También reconoció que algunos deportistas a veces le piden asistencia cuando no tienen nada. “Pasa en el fútbol como en ciclismo”, dijo. “Los técnicos de fútbol me piden que deje de mimosear a los jugadores, en sub 17 y en mayores, porque vienen y te dicen que tienen un dolor, y después lo atendés y vos te das cuenta que no tienen nada”, señaló.

“Voy a las prácticas, me ven llegar, empiezan a renguear y no quieren correr. Y con el ciclismo igual. Hay uno que siempre dice que tiene dolores, corre, y gana. Le decís que no tiene nada y son mañas, pero con solo tocarlos ya se sienten mejor”, señaló.

Consultada acerca de si había experimentado alguna situación de machismo en su trabajo, señaló que nunca tuvo “ese problema”. “Sí hay personas que pueden llegar a pensar y no te lo dicen, pero se los ves en la cara o con actitudes, que no aceptan a las mujeres en los equipos de hombres”, indicó. “Pero me las he ingeniado para que luego te digan, ‘Mary, qué bien, pensé que no ibas a poder trabajar con nosotros pero me saco el sombrero’. Me pasó esa situación y traté de ganármelos, de demostrarles que las mujeres también podemos estar en un grupo de hombres y hacer el mismo trabajo, siempre y cuando estemos preparadas”.

También señaló que en el ciclismo no vive lo que le ocurre en el fútbol cuando tiene que entrar a la cancha a atender a algún jugador. “Me han gritado de cosas feas, y cosas muy lindas de las que te reís, y hasta los mismos jugadores se ríen”, señaló.

Originaria de General Enrique Martínez, “un pueblito de pescadores”, como dice, Yovana se radicó en Vergara. Está casada desde hace 16 años y tiene dos hijos de 14 y seis, y el año pasado se dio el gusto de ampliar su consultorio, el cual ahora cuenta con sala de espera. Para este año piensa seguir capacitándose en Montevideo, y volver a atender a sus pacientes de la capital.

La masajista y kinesióloga considera que los deportistas cada vez más valoran el aporte de los masajes para recuperar y prevenir lesiones y cree que las mujeres pueden cumplir esa función en todos los equipos. “Hay que preparase y ser profesional, de esa forma podemos trabajar en cualquier grupo”, señaló.

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