Ya sea un adolescente desaparecido que dejó el celular en casa, un delincuente cuyo smartphone aparece en un registro o una convocatoria de manifestación violenta, son incontables los casos en los que la información almacenada en un teléfono puede ser de ayuda en una investigación policial o judicial. Más aún ahora, cuando los nuevos aparatos telefónicos sirven de hilo conductor constante de los usuarios con las redes sociales en las que envían emails, comparten fotografías y se dejan localizar por GPS a cada instante.
Las redes sociales no dejan huella en los BlackBerry
Los investigadores forenses pueden recoger mucha información de Facebook y Twitter en Android y iPhone, que conservan en la memoria interna rastros de las fotografías compartidas y los amigos