18 de julio 2014 - 20:25hs

El pasado 10 de julio, cuando se anunciaron los nominados de los Premios Emmys a la mejor comedia del año, se comenzó por lo previsible: The Big Bang Theory y Modern Family, eternas nominadas desde que salieron al aire, acompañadas de series más novedosas y recientes: Louie, Veep, Silicon Valley y Orange is the New Black. En comparación con la categoría dramática, que contiene programas tan exitosos como True Detective, Breaking Bad y Game of Thrones, los Emmys dedicados a la comedia parecen haberse quedado enganchados en series que además de amasar demasiados premios, dejaron de causar gracia hace tiempo. En este marco fue más que positiva la presencia de Orange is the New Black (OITNB), ya que se separa de sus competidoras por varias razones.

La primera es la obvia: la serie se ha lucido y disfruta a sus anchas la libertad que le da un medio de difusión como Netflix. Es una de las series junto a House of Cards –también nominada como serie dramática– que ha cambiado la manera en que se mira la televisión.
Netflix engancha a sus usuarios poniendo todos los capítulos de la temporada a disposición en su día de estreno. Es el espectador quien ahora decide el ritmo en que momento es consumida. Con este sistema cambió la relación: el suspenso de la espera es sustituido por la simple necesidad de tener que ver qué pasó y tener que ver un capítulo tras otro.

Sin embargo, la presencia de OITNB en la contienda por Mejor comedia (y en otras 11 categorías más, entre las cuales cinco son a sus actrices) tiene importancias más interesantes.

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A pesar de que no se trate estrictamente de una comedia –se describe como dramedy, una mezcla de comedia y drama y a los efectos de los Emmy se adecua más a esa categoría– se destaca de las anteriores por su argumento original y su excelente casting.

No requiere de personajes nerds y raros con muletillas gastadas ni una familia que se dice moderna pero que ni siquiera muestra expresiones de afecto entre dos de los tres matrimonios protagonistas. Tampoco se basa en el carisma de uno solo de sus personajes (como en Veep y Louie) sino que cuenta con uno de los más numerosos elencos de su camada. Solo basta ver la imagen de arriba para tener una idea de su plantilla principal.
OITNB se basa en la vieja y querida premisa de “tomar personajes diferentes y obligarlos a vivir bajo el mismo techo”, con la diferencia de que ese mismo techo es la cárcel, y la única manera de salir de allí es terminando su condena (o, también, muriendo).

La serie se basa ligeramente en la autobiografía Orange Is the New Black: My Year in a Women’s Prison, de Piper Kerman, que pasó un año en una prisión de mínima seguridad por lavado de dinero y tráfico de drogas. Jenji Kohan, creadora de la serie Weeds, tomó esa historia real para crear esta nueva serie.

La cárcel de mujeres no es una temática muy popular en la televisión y solo hubo un puñado de ellas en las últimas décadas.

En esta prisión en particular las alas están segregadas por etnias (salvo excepciones, las latinas, las blancas y las afrodescendientes están separadas), hay una estructura de poder (quien dirija la cocina controla buena parte de las presidiarias pero quien controle las vías de contrabando se garantiza la prisión entera) y las historias personales se entrelazan con los problemas diarios.

Esta premisa le dio a la serie la posibilidad de poner como protagonistas a una población que no suele estar en el frente de un programa: mujeres de orígenes diferentes.

La protagonista es Piper Chapman: blanca, de clase acomodada que decide “transgredir” su normalidad y chatura saliendo con una chica que se dedica al tráfico de drogas.

Una vez en la prisión ficticia de Litchfield, Nueva York, se encuentra con personajes como Sophia Burset, una transexual encarcelada por fraude y que usó ese dinero para pagar sus cirugías; Rosa, que sufre de cáncer terminal y en sus años mozos se dedicaba al robo de bancos; Nicky, que como varias de las reclusas, es lesbiana y tiene problemas con las drogas, y “Red” Reznikov, cocinera rusa y figura maternal de la cárcel, que tuvo problemas con la mafia.

Con su primera temporada lograron marcar presencia y conseguir la friolera de 12 nominaciones a los Emmy. Con su reciente segunda temporada consiguieron subir una apuesta que ya venía alta y sorprender en un medio como internet donde todo se puede hacer, pero el desafío es hacerlo bien. El Emmy debería estar ganado.

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