6 de noviembre 2014 - 18:33hs

El 28 de octubre pasado, se pudo apreciar en la sede del Instituto Plan Agropecuario (IPA) una nueva fotografía de la ganadería uruguaya. Ese martes se presentaron los resultados del último ejercicio de las denominadas Carpetas verdes.

Los 150 establecimientos ganaderos monitoreados por el IPA registraron caídas en sus ingresos netos de 30% para los predios de ciclo completo, de 40% para los criadores y de 67% para los criadores con énfasis en el rubro ovino.

Los números se esperaban en caída, como ocurrió, aunque con un precio en constante aumento a la carne sorprendió la disminución en las empresas que enfatizaron en el rubro ovino, aunque la lana tuvo una baja. Es que nos habíamos olvidado los estragos que produjo el clima en las majadas en setiembre de 2013.

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En materia de costos, sorprendió que, salvo el combustible, por primera vez en la serie de 13 años que lleva el estudio, dejaron de crecer, de acuerdo a la presentación realizada por Carlos Molina en la sede del IPA.

Pero no nos vamos a detener en las cosas negativas que tuvo el año agrícola 2013/2014 para este conjunto de pequeñas y medianas empresas, sino en las positivas.

¿Cómo son y qué hicieron las empresas mejores? Para empezar, tienen diversidad de recursos y no se destacan por la escala; son propietarios de la tierra que trabajan y poseen mejoramientos forrajeros.

Los mejores tienen más dotación vacuna, un alto porcentaje de vacas entoradas por hectárea (0,40) y todas las vaquillonas de más de 2 años entoradas. Además, hacen énfasis en un rodeo de cría productivo y tienen mayor productividad por hectárea.

Otro aspecto a destacar es que, a la hora de vender la producción, logran precios 10% mejores que el común por su producto principal (medido por kilo en pie).

Por otra parte, estos productores a los que les ha ido mejor gastan sobre todo en pasturas (50%) y en suplementación de sus ganados, al mismo tiempo que tienen costos por hectárea inferiores.

Por último, cabe mencionar un aspecto que Molina manejó al final de la presentación de los resultados y que entraría en la denominación de ganadería de precisión. Es decir: también los que obtuvieron los mejores resultados anduvieron por esos carriles que implican el uso intensivo del conocimiento, la información y las capacidades.

Se trata de productores que obtienen destacados resultados físicos y económicos, con costos bajo control, al tiempo que son más sustentables y resilientes.

Cada lector analizará estos datos divulgados en la jornada de presentación de los resultados y sacará sus propias conclusiones acerca de cuál es el mejor camino para mejorar la producción ganadera en Uruguay.

Una ganadería que tiene por delante el desafío de recuperar algunas áreas que había perdido a manos de la expansión agrícola de la última década y que tiene por delante la zanahoria de una demanda que seguirá firme.

Es cierto también que una de las causas que provocó la caída de los ingresos en las empresas durante el último año fue la caída del precio de las haciendas gordas, que es un factor clave que deberá dar tranquilidad a productores e industriales para trabajar.

Por suerte no se llegó a un endeudamiento, que es bajo, pero la fuerte caída de los precios de las haciendas afectó lo financiero, como dijo Molina. Es decir el bolsillo, al achicarse la ganancia.

Se pueden hacer las cosas bien y, si algo demostraron los resultados de las empresas monitoreadas por el IPA, es que existe la tecnología. Y algo más: las cosas que hay que hacer ya están escritas en la tapa del libro. Pasan por el buen manejo de los recursos disponibles, pero sabiendo que la vaca no puede pasar hambre y la alimentación pasa a ser la madre de todas las batallas para que la producción siga creciendo.

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