Tienen 28, 30, 35 años. Consumen pasta base desde hace una década o más. Seis de cada 10 apenas terminaron la escuela. Tres de cada 10 duermen en la calle. Solo el 14% tiene trabajo formal; la mayoría vive de changas, reciclaje, vigilancia de autos, mendicidad o delincuencia. Seis de cada 100 tienen VIH. El 50% tuvo vínculos con el sistema penal. El 45% pidió ayuda alguna vez para salir de la adicción pero no logró recuperarse.
Los crónicos de la pasta base
Cada vez menos personas inician el consumo, pero hay una generación con 10 años de adicción que seguirá empeorando a menos que el Estado cambie su estrategia