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Los dinosaurios de Jurassic World ya no sorprenden, pero divierten

Jurassic World: el reino caído saca a los dinosaurios de la selva y los mete en una mansión, para crear una aventura olvidable, pero divertida y efectiva

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24 de junio de 2018 a las 05:00

Los dinosaurios ya no sorprenden. En 1993, cuando John Hammond (Richard Attenborough) le dijo a Alan Grant (Sam Neill) y Ellie Satler (Laura Dern) "Bienvenidos a Jurassic Park" mientras dos braquiosaurios gigantescos aparecían en escena, la cosa podía haber sido distinta.

Pero en 2018, cuando ya vimos dinosaurios, monstruos gigantes, extraterrestres, superhéroes y cataclismos generados por computadora de todo tipo y color, el truco está gastado. Por lo que lo importante ya no es el tamaño (del dinosaurio), sino cómo se los usa.

Y Jurassic World: el reino caído, que ya es la quinta película de la franquicia, los usa de una forma divertida y que busca apartarse del camino ya recorrido por las otras películas. Así, los dinosaurios se convierten primero en víctimas de una operación de caza furtiva, y luego, uno de ellos en particular, en el monstruo villano de una película de terror.

La trama comienza tres años después de la película anterior, y plantea un escenario que se está repitiendo de forma constante en la ficción reciente, y que establece la siguiente pregunta: "¿Cómo reaccionaría el mundo, con sus políticos, sus redes sociales, sus ciudadanos de a pie y sus organizaciones a la aparición de algo fantástico, sea un grupo de superhéroes, King Kong, o una isla llena de dinosaurios que está a punto de ser destruída por un volcán?"

El gobierno estadounidense (asesorado por el doctor Ian Malcolm, en el retorno de Jeff Goldblum a la franquicia), decide no intervenir y dejar que esas criaturas, creadas en un laboratorio y consideradas por parte del mundo como una aberración y un ataque a las leyes de la evolución, desaparezcan de una vez.

Del otro lado están los grupos de defensa de los dinosaurios, como el que dirige Claire Dearing (Bryce Dallas Howard), una de las protagonistas de esta nueva etapa de la serie, que es reclutada por un viejo socio de Hammond para salvar a algunas especies y alojarlas en una nueva isla para que sirva como santuario.

Pero el veterano está siendo traicionado por su secretario Eli Mills, que busca venderle los dinosaurios a los que ofrezcan la mayor cifra. Ignorando esto, Dearing recluta a su expareja, el entrenador de velocirraptores Owen Grady (Chris Pratt) y a un par de jóvenes integrantes de su organización para volver por última vez a la isla Nublar y así salvar a las criaturas.

El gran problema con los nuevos personajes es que no se genera un vínculo con ellos y poco nos importa lo que les suceda, si sobreviven o no. Con Dearing y Grady pasa un poco menos porque ya se atravesó una película con ellos, pero son personajes tan chatos que la conexión nunca llega a ser verdadera.

Más allá de eso, la película tiene un corte claro en la mitad, y la segunda parte, en la que un dinosaurio creado en un laboratorio, el Indoraptor, se escapa dentro de una mansión. De esta manera crea una dinámica de película de casa embrujada, o de monstruos que funciona muy bien.

En ese sentido se puede elogiar el aporte del director español Juan Antonio Bayona, responsable de El orfanato y Un monstruo viene a verme, en esa sensación de tensión y oscuridad genuina.

Más allá de sus defectos y de que realmente no es una película memorable, Jurassic World: el reino caído, culmina sus más de dos horas de duración como una aventura entretenida, con momentos de adrenalina y escenas bien logradas.

Para el verdadero fan obsesivo y nostálgico también hay múltiples guiños a las películas anteriores, sobre todo a la primera, que sigue siendo la mejor de todas. La mayoría son innecesarios, pero no hacen daño.

La mejor forma de encarar esta película es tomarla como un simple y básico entretenimiento puro. Agarrar el pop, el refresco, colocarse bien cómodo en el asiento y divertirse un rato con una aventura condimentada con terror que cumple con su cometido.

Historia de una saga

El pasado
La trilogía de Jurassic Park puede comprarse en Google Play a $66 cada una

El presente
Estrenada en 2015, Jurassic World revivió la franquicia. Puede verse en Netflix.

El futuro
La taquilla manda, pero la película deja (con una escena postcréditos) la puerta abierta para una tercera parte muy distinta.
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