2 de diciembre 2021 - 16:52hs

Esta semana el gobierno tuvo una auspiciosa racha de muy buenos datos sobre la marcha de la economía. El empleo mostró una recuperación más que alentadora en octubre, las exportaciones de bienes marcaron un récord histórico, el déficit fiscal cayó y los inversores del exterior dieron una nueva muestra de confianza tras la emisión de deuda en yenes por casi US$ 500 millones. Además, una serie de indicadores adelantados ya están previendo un dinamismo interesante para la economía en la recta final del año. Sobre estos y otros temas te escribiré en esta entrega de Rincón y Misiones. 

Empleo, la variable clave que reacciona

La recuperación del empleo es la principal variable de atención y preocupación del equipo económico que lidera la ministra de Economía y Finanzas, Azucena Arbeleche. Así lo enfatizó en distintas apariciones públicas y también cada vez que le tocó presentar los grandes números de la macroeconomía en el Parlamento. 

La tasa de empleo de octubre se ubicó en 56,8% en la edad de trabajar, un punto porcentual por encima del datos de setiembre y bastante por arriba del 54,5% de igual mes del año pasado (plena pandemia). En números gruesos (porque es una encuesta y los datos mensuales hay que tomarlos con cautela), había 1,648 millones de ocupados en Uruguay, unos 68 mil puestos más que octubre del año pasado y también 22 mil por arriba de 2019

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Por su parte, la tasa de desempleo bajó al 8% desde el 9,4% de setiembre y fue el menor registro en dos años y medio. El ministro de Trabajo celebró los datos y dijo que “refuerza una tendencia” que se viene observando desde meses previos y que se trata de una “recuperación genuina” porque hay más personas buscando trabajo y se crearon más empleos. Si la tendencia del mercado laboral se sostiene en los meses de noviembre y diciembre, se habrá superado con creces la meta del MEF de recuperar unos 40 mil de los 50 mil empleos que se perdieron en la pandemia durante 2020. De todas formas, hay que poner esa recuperación en un contexto donde la economía uruguaya había destruido previamente unos 60 mil empleos en promedio en el quinquenio 2014-2019. 

Leonardo Carreño La ministra Azucena Arbeleche dijo que se está "muy cerca" de la normalización de la actividad.

Mieres considera que hay fundamentos para pensar en una recuperación adicional en los meses siguientes por el arranque de una temporada turística que será bastante superior a la magra que se tuvo el año pasado por los efectos de la pandemia. La directora de Política Económica del MEF, Marcela Bensión, dijo esta semana que se espera que el nivel de actividad del turismo se ubique en niveles cercanos al 70% de lo que sería un verano sin pandemia. La funcionaria agregó que el 100% se alcanzaría en 2023 o quizás en 2024.

“La economía se encuentra muy cerca de retomar la normalización de la actividad", dijo la ministra Arbelche este jueves

Por otro lado, desde el comercio exterior también hubo noticias alentadoras para la marcha de la economía uruguaya. Las exportaciones de bienes crecieron 60% en noviembre, sumaron US$ 1.097 millones y batieron un récord mensual. En el acumulado del año, las ventas al exterior totalizaron US$ 10.390 millones, un aumento de 42% respecto al mismo período de 2020 y de 23% sobre 2019.



El aumento del precio de los commodities como consecuencia del aumento de la demanda, la alta liquidez internacional y el debilitamiento del dólar a nivel global han incidido en el máximo histórico para el comercio de bienes local. Este dato es un indicador que da indicios de un dinamismo pujante de la economía durante el cierre del año. Las propias autoridades de Ancap reconocían esta semana que estaban sorprendidas por el aumento de la demanda de combustibles, en particular, del gasoil, mientras que la recaudación de impuestos de la DGI creció 8%  en octubre. A su vez, la confianza de los consumidores uruguayos dejó atrás la zona pesimista después de casi dos años e ingresó a la franja de moderado optimismo. 

Otra muestra de confianza de quienes prestan la plata 

Para cualquier gobierno que tiene un déficit en su gestión contar con acceso a los mercados de deuda es necesario prácticamente como el agua. Pero no solo importa el acceso sino las condiciones para que el costo (intereses) de tomar esa plata prestada sea el menor posible. Como viene ocurriendo ya desde hace casi dos décadas, Uruguay ha logrado una (buena) reputación en el contexto internacional, que le ha permitido salir bien parado en más de una oportunidad cada vez que salió a fondearse en el exterior. Este jueves Uruguay concretó la sexta emisión de bonos de oferta pública en el mercado de Japón por un total de 50.000 millones de yenes (U$S 442 millones) en plazos de entre 3 y 15 años y con una tasa de interés anual del 0,71% en promedio. “A través de esta operación, el gobierno obtuvo el mayor volumen de financiamiento en yenes, y a la vez la menor tasa de interés en esta moneda, desde que Uruguay emitió el primer bono Samurai en 1994”, destacó el MEF. El gobierno apostó a esta emisión para completar su programa de fondeo para lo que resta de 2021 y reducir el costo esperado de los intereses a futuro de la deuda pública. 

Por otro lado, las cuentas públicas también mostraron un comportamiento positivo. El déficit fiscal bajó de 5% a 4,8% del PIB en los 12 meses cerrados a octubre y fue el segundo mejor desempeño para el rojo de las cuentas públicas desde abril del año pasado. Además, hay que precisar que ese dato contempla los gastos netos imputados al Fondo Solidario Covid-19, que se estimaron en 1,7% del PIB. Los recursos destinados a la pandemia deberían ir cayendo en los próximos meses. Las actuales autoridades de gobierno asumieron con un déficit equivalente a 5% del PIB y tiene como meta llevarlo a 2,5% para el fin de su mandato. Mantener una trayectoria descendente y creíble de las cuentas públicas es un activo clave para que el país pueda conservar su prestigio en los mercados y para que las calificadoras de riesgos no pongan nuevamente bajo la lupa el grado inversor. 

Como mencionó mi colega columnista Nicolás Cichevski en la entrega de la semana pasada de Rincón y Misiones, hoy quizás la mayor incertidumbre que enfrenta la economía uruguaya está dada por el contexto regional (cada vez más complejo por la marcha de los vecinos) y también global por un riesgo de que el mayor banco central del mundo (la Fed) comience a subir más rápido de lo previsto las tasas de interés por el riesgo de una inflación más persistente que transitoria en EEUU. También como te comenté en mi entrega anterior hay desafíos y (nuevas) piedras para poder cumplir con la meta de reducir los niveles de inflación en forma apreciable en el corto plazo. Esta semana, el economista Alfoso Capurro de CPA Ferrere consideró que el programa de desinflación que impulsan las autoridades del Banco Central “no se va cumplir” más allá del esfuerzo que hagan las autoridades, consignó El País. El MEF y el BCU tienen como meta llevar la inflación a 3,7% para 2024 (en los 12 meses a octubre cerró en 7,9%). 

Qué la incertidumbre todavía campea no hay dudas. La nueva variante del covid-19 (ómicron) trajo una ola de pesimismo en los mercados esta semana y volvió a encender las alertas. De todas formas, la economía uruguaya insinúa una recuperación alentadora sobre el cierre del año y con números que le están sonriendo al gobierno. 

 

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