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Los padres deben ser educadores, no amigos

Según la psicóloga Fanny Berger es importante que haya una relación vertical entre padre e hijo, donde el niño se sienta orientado y apoyado

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24 de agosto de 2018 a las 05:00

Levantarse, hacer el desayuno, llevar los niños al colegio, ir a trabajar, ir a buscarlos, volver a casa y hacer la cena, así se describe un día cualquiera de un padre o madre. A esto se le puede sumar llevar e ir a buscar a los pequeños a alguna actividad extracurricular.

Los padres de hoy no son los mismos que los de hace 40 o 50 años. El tiempo es otro, antes no tenían tantas actividades como las de hoy y en muchas ocasiones la mujer no solía trabajar, lo que hoy es más que normal. Todo esto deriva a que en la actualidad los adultos estén más cansados y no dediquen el tiempo necesario para educar a sus hijos. "Hoy en día los padres le dedican poco tiempo, poca energía", afirmó a Padres Hoy la psicoterapeuta gestáltica de niños, adolescentes y adultos, Fanny Berger.

La psicóloga presentó una nueva edición de Padres sin autoridad, hijos sin rumbo, una versión nueva y ampliada de un texto lanzado por primera vez en 2010. En el libro se observa una serie de preguntas y respuestas sobre la paternidad, basadas en el testimonio de padres que le han consultado a Berger en la última década.

A lo largo de la infancia existen diferentes etapas que conllevan a actuar de una manera particular en cada momento. Es decir, no es lo mismo el trato con un niño preescolar, que con un niño más grande o un adolescente.

Los padres de niños preescolares suelen lidiar con las rabietas, con que no quieran dormir solos, con algún problema de alimentación, por ejemplo que no quieran comer. Según la experta es la edad del desafío, del negativismo y de la obstinación. Este último refiere a cuando los pequeños se caracterizan por tener conductas tercas y explosiones emotivas.

Luego, en la etapa escolar los niños se enfrentan a otros tipos de conflictos. Aparecen los inconvenientes con los otros, con la escuela y con los pares. "Son niños que no se integran, que se sienten rechazados. A veces bullying y muchas veces sin ser bullying tienen problemas con los padres o no se integran al aprendizaje", afirmó Berger.

Por otro lado, hay momentos difíciles de enfrentar a cualquier edad, como cuando los padres se divorcian o si muere uno de ellos. Si bien la respuesta es diferente a cada edad, es un tema complejo de enfrentar en cualquier momento.

Más allá de las distintas etapas, hay un punto en común en todos y es que no existe tolerancia a la frustración, lo que se torna un tema muy preocupante para muchos padres. "Es un problema que se ve desde la infancia a la adolescencia, la cual hoy se empieza antes y se extiende en el tiempo", dijo la especialista.

Además advirtió que los niños de hoy entran antes en la adolescencia por un tema de hiperestimulación. "Lo que hacen hoy los niños de nueve o 10 años, es lo que antes se hacía a los 12 o 13. Y al mismo tiempo se expande en el tiempo por la comodidad de vivir con los padres", ejemplificó.

¿Y los padres cómo se comportan?

Así como los niños y adolescentes no se comportan igual que los de antes, los padres tampoco lo hacen.

¿Qué sucede con ellos? La psicóloga sostuvo que hay que ayudarlos a que se "sientan padres", a que se conecten con ellos mismos y acepten que son los encargados de educar. "Hoy en día los padres somos chóferes, acompañantes terapéuticos, psicólogos, maestros, psicomotricista, pero a veces no tenemos presente que somos educadores, debemos educar en valores y a gestionar las situaciones: la rabia, el miedo, entre otras", afirmó la psicoterapeuta.

Según recomendó, para poder ayudarlos lo primero es aceptar que existe un problema y tomar consciencia de él. Por ejemplo si el niño tiene rabia lo mejor es orientarlo y ayudarlo a salir de ese problema. "Los colegios enseñan, las maestras enseñan, los padres educamos", dijo Berger.

No a los extremos

Todas las personas suelen tomar de ejemplo aspectos de su infancia a la hora de criar a sus hijos, pero no siempre es positivo porque los cambios del pasado a hoy fueron muchos.

Los padres deben dedicarle más tiempo a sus hijos a pesar del cansancio que acumulan de la actividad diaria. Y a la hora de hacerlo es importante no olvidar que entre padres e hijos tiene que haber una relación vertical. Al igual que un jefe o un educador, el padre debe cumplir un rol autoritario.

Esto no significa aplicar rigor, sino entender que no son amigos. "Se necesita el adulto, un vínculo vertical. Soy tu papá te amo, te respeto y te educo", agregó la experta. Para ello es necesario tener paciencia, disponibilidad física y emocional, para estar con "las antenas abiertas".

Al igual que ser autoritario al extremo es negativo, ser un padre complaciente tampoco es positivo. En estos casos los niños terminan siendo inseguros. "A veces los polos generan un mismo hijo con problemas. Se debe apuntar a la integración de ambas polaridades, ni tan complacientes ni tan autoritarios: autoridad", concluyó.

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