19 de enero de 2012 19:22 hs

Muchas de las mejores historias de este verano surgieron desde la discreción de estar apenas por fuera de las luces que encandilan en Punta del Este. En un chalé semiescondido, detrás de unos altos pinos y unos arbustos que cobijan un jardín de césped corto, están pasando cosas. Cosas que se conectan al placer del paladar.

Juan Diego (24) y Andrés San Martín (31) son primos hermanos. Uno vivió un par de años en Barcelona y trabajó en una empresa de chocolates. El otro se quedó en Uruguay y egresó como economista de la Universidad de Montevideo. Juan Diego volvió y unió fuerzas con su primo y junto a Ignacio Sica (25), chef egresado de la escuela de cocina de la UTU, como tercer socio se embarcaron en el proyecto Late Chocolates.

Se trata de una empresa que originalmente comenzó haciendo chocolate para hoteles y para eventos y regalos empresariales, y que el pasado 14 de octubre inauguró su propio restaurante, ubicado a media cuadra de bulevar Artigas a la altura de la parada de 7 de la Mansa.

Late procesa unos 300 kilos de chocolate por mes. “Después de Tienda Inglesa y el Conrad, venimos nosotros, pero con esta pequeña factoría que tenemos acá”, dice con orgullo Juan Diego, refiriéndose a la casa, que perteneció a sus abuelos, donde funciona Late.

En Late casi todo es chocolate. La variedad de más de 40 bombones diferentes, desde los más clásicos hasta los que satisfacen el gusto más sutil o más estrafalario, dependiendo del cliente (té de jazmín, jengibre, chili picante, queso gorgonzola, mango, miel o Bailey’s, solo por nombrar algunos).

Utilizan el refinado chocolate belga Belcolade. El proceso de templado es uno de los secretos para manejar el chocolate. Una de las especialidades de la casa es la taza de chocolate amargo caliente. “Lo fundimos a 49 grados, luego lo bajamos a 29 grados para trabajarlo en el mármol y volvemos a subirlo hasta los 33 grados, temperatura en que se sirve”, explica Juan Diego.

Late también cuenta con una línea de chocolate sin azúcar, para menús diabéticos, y otros con diferentes niveles de cacao. Abre a las 9 de la mañana y en las cuatro comidas presenta un menú de cafetería. A la noche se complementa con platos originales y la opción del sushi.

Choco sushi y choco birra
En ese chalé de perfil bajo de la parada 7 pasan cosas interesantes y originales para Uruguay e incluso para la región, porque el chocolate no se queda solo en la bombonería. Sin la fanfarronería de un Ferrán Adriá, los San Martín y Sica experimentan nuevos caminos para el chocolate.

Late cuenta con el servicio de sushi de la sushiwoman Agustina Melotto, de Dulce Tokio. Junto a ella, se encuentran desarrollando la fusión de algún tipo de sushi con chocolate.

Además de esta rareza, la gente de Late, con la ayuda de Jarif Tabel, uno de los gurús de la cerveza de Nueva York, desarrolló luego de meses de pruebas y retoques, una cerveza conservada en barriles de roble con granos de cacao dentro (los llamados, “cocoa nips”). Con la colaboración de la cerveza artesanal uruguaya Davok, consiguieron los barriles y la cerveza ya está disponible para la degustación.

El estilo de Late es simple y elegante. “Tenemos muchos ejemplos de restaurantes impersonales, que no te dicen nada. Nosotros no queremos replicar eso. Queremos que venir acá sea venir a comer a una casa”, opina Juan Diego. “Buscamos un equilibrio entre calidad y precio, en un ambiente que cuide mucho los detalles, que son los que la diferencia”, agrega Andrés.

Para que esto suceda utilizan la vajilla de su abuela, y para ocasiones especiales también la mantelería. “Acá tenemos cerámica francesa de Limoges, carísima y muy difícil de conseguir, y cubiertos de alpaca y plata”, explica uno de los primos, que funcionan como una amalgama. La idea de sus dueños es que quede abierto por el resto del año. Algunos ya miran con cariño la estufa a leña del living de Late para enfrentar los fríos del invierno esteño.

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