A uno le da una sensación, visto a la distancia, que se trata de una especie de Estado fallido”. Así se refirió el presidente de la República, José Mujica, en una entrevista con Foreign Affairs al hablar de México. El hecho de tratarse del único país con el que Uruguay tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral desde hace 10 años y el peso comercial ganado en ese período –sumado a una queja diplomática–, llevó a Mujica a desdecirse rápidamente, en parte, para no perjudicar el vínculo económico.
En esa década de ventajas arancelarias, el comercio entre ambos países se multiplicó por tres, y se convirtió en el destino número 14 de las exportaciones nacionales, al representar el 2% del total exportado, según datos de Uruguay XXI –no se incluyen zonas francas, que también participan en el comercio bilateral–.
Mientras que en 2004 las importaciones alcanzaron los U$S 37 millones y las exportaciones los U$S 136 millones, en 2013 fueron U$S 308 millones y U$S 284 millones, respectivamente. Aunque la balanza comercial en el último año fue negativa, el acumulado de 2014 a setiembre marca U$S 222 millones para las importaciones y U$S 296 millones para las exportaciones, según datos del Banco de México, aportados por la embajada azteca. Entre los principales bienes exportados se destacan las mezclas de sustancias odoríferas –saborizantes, aromáticos– (25%), en donde México constituye el principal destino de Pepsico Colonia, que opera en régimen de zona franca. Le siguen los cueros preparados de curtidos bovinos (14%) y maderas contrachapadas (12%). En tanto, desde México, se importan Automóviles tipo turismo (25%) y televisores (14%), entre otros bienes.
Para el presidente de la Unión de Exportadores, Álvaro Queijo, si bien el TLC “sirvió” para dinamizar el comercio, todavía no se puede hacer un análisis certero sobre qué tanto puede mejorar el intercambio, ya que México atravesó una “profunda crisis” en 2008. Sin embargo, “no cabe duda de que fue positivo y que en los últimos años se muestra mejor, fruto de que ya terminó la situación complicada”.
El país norteamericano, según un informe de Uruguay XXI, “se caracteriza por tener una gran apertura comercial”, lo que queda demostrado en los 12 TLC que lleva firmados con 44 países. Para el presidente de la Unión Exportadora, esto hace que sea “bueno” tener un acuerdo de este tipo con el país azteca, sin el cual se “entraría perdiendo” contra estos 44 mercados.
Los casos
La maderera Weyerhaeuser es una de las compañías que se beneficiaron del acuerdo. A finales de 2007 comenzó a exportar madera contrachapada al mercado mexicano cuando su principal comprador, Estados Unidos, entró en crisis. “Nuestra planta estaba preparada para venderle exclusivamente a Estados Unidos. Entonces cuando se cayó ese mercado, se empezó a tirar líneas para todos lados”, recordó el gerente comercial, Nicolás Echeverría.
En ese momento comenzaron a exportar a Europa y México. En 2013 se retomaron las ventas a Estados Unidos, pero México se mantuvo como el segundo mercado más importante de la compañía maderera, al que en 2014 exportó U$S 23.500.000 en madera contrachapada.
“Gracias al TLC somos mucho más competitivos que algunos otros países, como Brasil o China”, destacó el gerente comercial de Weyerhaeuser, para quien “sería bueno tener más acuerdos como este con otros países”.
Por su parte, la curtiembre Bader Uruguay exporta cueros a la filial de esta misma compañía en México, donde se cortan y preparan para la industria automotriz mexicana y estadounidense. Para su director, Willie Tucci, si bien la venta es entre filiales de la misma compañía, si tuviera que pagar un arancel aduanero “capaz que no sería interesante importar el cuero desde Uruguay”. A su vez, el sistema generalizado de preferencias, mediante el cuál los países europeos otorgaban rebajas arancelarias a los productos uruguayos, se cerró en enero de 2014, lo que encareció los productos de cuero en el viejo continente. Esto, según Tucci, convierte a México en un mercado de creciente relevancia gracias al TLC.
En tanto, el gerente comercial de Saman, Elio Pérez, destacó que si bien la compañía exporta a México hace cinco años y el arroz es beneficiado por el TLC con 0% de gravámenes, ya lo hacía hace 20 años, antes de que fueran eliminados de ese mercado por el “lobby” de los estadounidenses, de quienes depende el país azteca.
De hecho, Pérez admitió que si bien el TLC los beneficia, Uruguay pierde contra Estados Unidos, que también tiene beneficios arancelarios y por estar mejor ubicado geográficamente. Para Saman, México es el tercer mercado más importante, en tanto Irak y Perú, son el primero y el segundo.
Acuerdo “subutilizado”
Para el presidente de la Cámara de Comercio uruguayo mexicana, Héctor Dotta, el TLC –si bien es de “última generación”, porque preve el comercio de bienes y el de servicios–, está “subutilizado”. Para el directivo, “hay que trabajar más en la difusión de nichos de mercado para la internacionalización de las pymes”.
El acuerdo incluye un apartado para promoción de las inversiones que marca un trato como iguales entre empresas uruguayas y mexicanas instaladas en Uruguay. Sin embargo, para Dotta, el objetivo de estas inversiones es el Mercosur, y no el mercado local, por lo que las trabas a las importaciones en Argentina, dificultan la llegada de capitales aztecas.
Pensar en nichos
Para Dotta, las empresas uruguayas no pueden competir en “volumen, ni precio”, porque Uruguay es un país caro y poco competitivo. Asimismo, el presidente de la cámara uruguaya mexicana dijo que las empresas uruguayas no están en condiciones de proveer a las tiendas de grandes superficies, como Walmart sino que deberían apuntar a “nichos de calidad”.
Dotta agregó que, contrario a lo que piensan los empresarios nacionales, México no es un solo mercado al que se pueda abarcar en su totalidad, sino varios mercados con tamaños similares al de Montevideo.
En cambio, el presidente de la Unión de Exportadores opinó que vender productos de “mucho valor agregado” se dificulta por la escasa competitividad de Uruguay, por lo que se terminan vendiendo productos de valor intermedio.