El Diario Oficial de la Unión, boletín oficial del gobierno brasileño, publicó el lunes 2 de enero los primeros 13 decretos de Luiz Inácio Lula Da Silva. Dado que las sesiones del Congreso comienzan el 1° de febrero, hasta entonces el mandatario comienza su actividad oficial con medidas del Poder Ejecutivo que luego pueden ser debatidas y revisadas por el Legislativo.
Una de las medidas más trascendentes fue la de frenar el proceso de privatización de ocho empresas estratégicas que, en caso de haberse impuesto Jair Bolsonaro, hubiera avanzado. Se trata, en primer lugar, de Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras), que encabeza la lista de empresas con mayor facturación del país con 43.000 millones de dólares anuales y que, con la crisis energética, es mirada con interés por las grandes corporaciones internacionales.
Algunas de las otras tienen un peso específico no sólo por facturación sino porque manejan información sensible para el estado federal: el Correo, la Empresa Brasileña de Comunicaciones, el Servicio Federal de Procesamiento de Datos y la Empresa de Tecnología e Información de Seguridad Social.
Lula frenó el llamado Programa Nacional de Privatizaciones creado por Bolsonaro y llevado a cabo por su ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes.
Para mejorar el coeficiente de recaudación fiscal, ante un Congreso que sin duda debatirá reformas fiscales, el Presidente derogó un decreto firmado por Bolsonaro que había disminuido las tasas de impuestos de las grandes empresas. Dos días antes de asumir Lula, el vicepresidente de Bolsonaro, el general retirado Hamilton Mourao, había firmado ese decreto como despedida de la gestión. Cabe recordar que Mourao quedó a cargo de la Presidencia porque Bolsonaro había tomado un avión a Florida para quedarse en una residencia de Donald Trump. El mensaje del gobierno saliente, más allá del desplante, tiene que ver con las expectativas de que el Congreso, en ambas cámaras, tiene mayoría de las derechas y podrá poner límites a las medidas de Lula.
Sin embargo, el ya tres veces presidente tiene diálogo con las distintas bancadas. Además, en la coalición de gobierno tiene sectores de centro derecha en lo político y liberales en lo económico.
El mayor argumento de Lula para sentarse a negociar es el diagnóstico social que hizo en su discurso de apertura: la necesidad de sacar del hambre a unos 30 millones de habitantes en un país de 215 millones. En ese sentido, otro decreto es la firma de la Bolsa Familia, un programa social que entrega 600 reales (unos 110 dólares) a 21 millones de beneficiarios.
Previo a su asunción, Lula acordó con los legisladores de ambas cámarasuna expansión del presupuesto destinado a programas sociales. Para fondear ese aumento, el Congreso le extendió al Ejecutivo un aumento de los impuestos a los combustibles por 60 días. Una vez que el nuevo Congreso empiece a sesionar, comenzarán las pulseadas que mostrarán cuánto músculo tiene la derecha para avanzar en su propósito explícito de bloquear el cambio de orientación que pretende el nuevo gobierno.
Otra medida anunciada por el Palacio del Planalto fue la derogación de las normas que permitían el acceso a la compra de armas de modo casi indiscriminado por parte de particulares. Las nuevas disposiciones limitan la cantidad de armas que puede registrar cada persona y la obligación de rematricular las armas adquiridas durante los cuatro años del mandato de Bolsonaro. También limita los permisos para cazadores. Eso tiene que ver con el fraude que significa inscribir un arma que no será usada con ese finy con la preservación de las especies y los cotos de caza.
Lula suspendió los permisos para la creación de clubes de tiro que crecieron de forma legal en los años de Bolsonaro. En los cuatro años precedentes, un decreto de Bolsonaro había establecido la tenencia y portación de armas como una “necesidad efectiva”. La nueva normativa deja de lado ese concepto ya que considera que “es una instigación a la violencia y un peligro para una sociedad democrática”.
En su discurso de asunción, Lula dedicó mucha importancia a preservar el “pulmón del planeta”. La medida tomada por el gobierno es la reactivación del Fondo de la Amazonia, que representa una partida presupuestaria derogada por Bolsonaro. Ese fondo, en tiempos de Lula y Dilma Rousseff contaba con partidas propias más aportes de Alemania y Noruega.
La ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, que formó parte del primer gabinete de Lula en 2003, será la encargada de monitorear y dirigir ese fondo que, en principio tendrá recursos equivalentes a 600 millones de dólares.
Otra medida influye sobre la explotación minera en la Amazonia, especialmente cuando se trate de territorios de pueblos originarios. La flamante cartera destinada a esas comunidades está en manos de Sonia Guajajara, oriunda de una comunidad del nordeste y con formación como enfermera y licenciada en Letras. Silva y Guajajara serán un eje en la política de deforestación y búsqueda de políticas para intentar frenar el deterioro de la Amazonia.
Cabe mencionar que las exportaciones de soja y de las carnes vacunas y porcinas tienen un peso importante en Brasil desde tiempos del primer gobierno de Lula. Eso significó agrandar los límites de la frontera agropecuaria en desmedro de las políticas de preservación. Precisamente, Marina Silva había renunciado a su cargo tras cinco años al frente del ministerio de Medio Ambiente en contra del avance de la sojización. Su llegada al gabinete será un punto álgido en la coalición donde grandes empresarios de esa oleaginosa y de los frigoríficos también son parte del espacio con el que Lula logró triunfar sobre Bolsonaro.
En concreto, el nuevo ministro de Agricultura, Carlos Fávaro, es empresario e interlocutor de ese poderoso sector. Qué capacidad tendrá Lula para que la columna vertebral de su gobierno sea el Partido de los Trabajadores y no sus aliados de derecha es algo que se verá con el devenir del tiempo y las relaciones de fuerza que logren los bolsonaristas y otros espacios de derecha extrema que tienen peso no sólo entre sectores empresarios sino también en el gobierno de 12 estados más Brasilia, de los 27 estados federales que componen Brasil, la primera economía de América Latina.