Los candidatos están convencidos que para ganar las elecciones hay que conseguir el centro del electorado. Pedro Bordaberry, líder de un partido tradicional y cuyos referentes políticos son básicamente de derecha como Mauricio Macri, empezó a moverse para mostrarse capaz de obtener el respaldo de sectores de la población que hoy le son esquivos. Los votos de la derecha los tiene asegurado e incluso piensa concentrar más por esa lado si Luis Lacalle Pou pierde la interna blanca y hay un corrimiento de votantes.
Bordaberry impulsa una ideología liberal y su espejo en política son gobernantes de derecha. Así no dudó en elogiar a Macri, el expresidente del club Boca Juniors que se convirtió en el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires. “No soy el Macri uruguayo pero considero a Maurcio uno de mis referentes” dijo una vez a la revista Gente. Pero también se identifica con el presidente chileno Sebastian Piñera, el ex premier británico James Gordon Brown y el francés Nicolás Sarkozy, hombres que tienen en común ser ejecutivos.
Allegados al candidato dijeron a El Observador que Bordaberry también tiene mucha sintonía con Sergio Massa, el gran ganador de las elecciones legislativas argentina que viene del kirchnerismo pero que hoy se opone a Cristina Fernández. Massa tiene una clara visión empresarial y académica, explicó un informante.
La condición de gestor, Bordaberry la demostró cuando fue ministro de Turismo de Jorge Batlle y es una de las cartas que mostrará en la campaña. Bordaberry llegó incluso a comparar su gestión con la del Macri futbolero en años que Boca ganaba todos los torneos. Sus asesores, algunos son extranjeros, quieren mostrarlo como un candidato dinámico, moderno, con planteos positivos y pragmático capaz de concretar sus ideas sin excusas que imponga la realidad.
Macri hace lo propio en Buenos Aires con la contra de tener enfrente un gobierno nacional que trata de derribarlo por visualizarlo como el rival para las nacionales. El senador y el jefe de gobierno bonaerense son de la misma generación y en política se presentan como la renovación a sus 50 y pocos años de edad.
Bordaberry también se esfuerza por separarse de conducciones que recientemente en su gira internacional calificó de “populistas” como la de Venezuela o la de los Kirchner en Argentina. Aparece buscando equilibrios y muestra de ello es cómo armó las entrevistas de su viaje. Por eso en Estados Unidos se reunió con congresistas demócratas y republicanos, y en España lo recibieron los ex presidentes José María Aznar del Partido Popular, y José Luis Rodríguez Zapatero, del Partido Socialista (ver página 3).
La semana pasada, el precandidato habló en la prestigiosa Universidad de Columbia (EEUU) donde volvió a elogiar a Chile, país que ya no discute ciertos temas, como el modelo de apertura unilateral al mundo, la disciplina fiscal y tener un gobierno eficiente. “Más allá de cambios de gobiernos, de centro, izquierda o derecha, Chile ha rechazado el concepto de una economía cerrada y estatizada así como experiencias populistas”, afirmó.
En su exposición, que brindó en inglés, aprovechó también para dar palo a Argentina y las trabas que impone al Mercosur. “Hoy todos reconocen que las estrellas emergentes en América del Sur son precisamente Colombia, Perú, Chile y Paraguay. Más que izquierda o derecha, carnívoros o vegetarianos, la gran división hoy es entre populistas y no populistas, entre los que siguen lo que Max Weber definió como la ética de la responsabilidad y ponen por delante el interés general, y quienes vuelven, como lamentablemente parecen volver de tanto en tanto algunos en Latinoamérica, a hacer primar el interés electoral propio”, afirmó.
Su postura política, separada del gobierno de José Mujica aunque presentando proyectos, le valió recientemente elogios del candidato de la izquierda, Tabaré Vázquez, a quien las encuestas lo dan como favorito. A Vázquez le puede convenir elogiar a Bordaberry y criticar a Jorge Larrañaga, el senador del Partido Nacional, que está segundo en las preferencias.
El líder colorado va por ese segundo puesto pero hoy todas las encuestas lo dan tercero y por tanto fuera de esa carrera.
Sus asesores, Frank Greer y Roberto Izurieta, el primero es de EEUU y el otro de Ecuador, ven que en Uruguay se llegará a una segunda vuelta con el marcador abierto y en el comando de Bordaberry se tienen fe para ocupar ese lugar.
Ese equipo extranjero trabajó en campañas exitosas que hicieron ganar al hoy presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al fallecido Nélson Mandela en Sudáfrica o al guatemalteco Alvaro Colom. Antes de aceptar ser contratados por Bordaberry, esos asesores hicieron una encuesta de opinión donde se convencieron que el líder colorado tiene chances en las nacionales.