17 de mayo de 2013 9:41 hs

El porcentaje de inversión global que va a los países emergentes debería triplicarse en las próximas dos décadas, a medida que estos igualan el nivel de países más ricos y se integran más a los mercados financieros, según predijo el Banco Mundial en un informe difundido el jueves.

Estas naciones y sus poblaciones, comparativamente más grandes y jóvenes, también se convertirán en la mayor fuente de capital, y China e India serán los dos principales inversores mundiales para el 2030, agregó el organismo multilateral de crédito.

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El cambio en el escenario de ahorro e inversión tiene profundas implicancias en un amplio abanico de circunstancias, desde qué moneda dominará a los mercados globales hasta la aparición de nuevos centros financieros, los patrones de flujo de capitales y las prioridades de inversión.

Pero las autoridades siguen estando mal preparadas para los cambios, poniendo su atención en cambio en los que ocurrirá en los próximos tres a seis meses, dijo Kaushik Basu, economista jefe del Banco Mundial.

"El gran interrogante que debería preocuparnos es qué pasará con los principales motores del crecimiento y el desarrollo: concretamente ahorros e inversión", dijo Basu a periodistas antes de la publicación del reporte.

"De alguna manera, parte de la agitación económica global que estamos viendo hoy son los primeros indicios de la clase de periodo turbulento en el que está entrando el mundo", señaló el economista.

Para el 2030, por cada dólar que se invierta en el mundo, 60 centavos irán a los países emergentes, un cambio drastico con respecto a los 20 centavos por dólar del 2000. China tendrá el 30 % de la actividad inversora, mientras que a Estados Unidos le corresponderá el 11 % y a India el 7 %.

Las cifras presuponen que el mundo crecerá en promedio entre un 2,6 y un 3 % por año en las próximas dos décadas, mientras que las economías emergentes crecerán entre un 4,8 y un 5,6 % al año.

A medida que más capital fluye de un país emergente a otro, lo que se conoce como flujos Sur-Sur, el yuan y la política monetaria china tendrán un mayor impacto sobre el resto del mundo, reduciendo la influencia del dólar y del euro.

Un mundo más rico en el 2030 tendrá también una mayor demanda de servicios que de manufacturas, lo que significa que los países enfrentarán presiones para reducir sus barreras proteccionistas para comercializar en servicios, explicó el Banco Mundial.

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