“Por ejemplo, si hablamos de la caldera de Montes del Plata, hay dos compañías en el mundo que hacen ese tipo de calderas. Naturalmente, una de esas dos es la que se va a hacer cargo de una planta como la de Montes del Plata”, dijo Otegui.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay(Appcu), Ariel Cagnoli, destacó que en los últimos años se ha incrementado la presencia de empresas desde fuera de la región, como es el caso de las españolas.
“La región es un buen receptor de inversiones y nuestro país dentro de ella tiene una cantidad de cualidades que son destacables y que quizá no las tengan los países limítrofes”, resaltó Cagnoli.
Cagnoli comentó que se está dando el proceso, “muy positivo”, de viraje del interés desde las viviendas “suntuarias”, en Punta del Este o en la franja costera montevideana, hacia los proyectos de vivienda de interés social, impulsados por la Ley de Promoción de Vivienda de Interés Social, reglamentada el año pasado. La construcción de este tipo de viviendas –cuyo público objetivo es la “clase media”– ha despertado el interés también de actores extranjeros, que ven en ella gran potencial.
De Punta del Este a Montevideo
El presidente de la Cámara Oficial Española de Comercio, Industria y Navegación de Uruguay (Camacoes), Manuel Barros, coincidió en que el interés de las empresas ha girado para enfocarse en los proyectos de vivienda social.
“En Punta del Este hay muchos apartamentos que están sin vender y muchísimos en construcción. Hay empresarios españoles que tenían predios prontos para afrontar nuevas construcciones y, de momento, están en stand by”, dijo Barros.
El empresario español expresó que en Montevideo la situación es “distinta”, porque la construcción aún sigue “funcionando”, con otro tipo de clientes. “Es la demanda del uruguayo que mejoró su nivel de vida y su poder adquisitivo”, comentó.
“Lo que están haciendo (las empresas) es cambiando, dejando de dedicarse a la vivienda de lujo y están incursionando en la vivienda social”.
Barros comentó que, con la crisis económica española como telón de fondo, a las empresas de ese país les urge salir al exterior para diversificar mercados, y que dentro de los países emergentes, Uruguay aparece como un destino atractivo. “Es un país serio, con un marco jurídico bien definido y sin trampas como hay en algunos países de aquí de la zona”, manifestó Barros, quien agregó que lo que buscan los empresarios, además de seguridad jurídica, es que “haya agilidad en los negocios”.
“Muchas veces debido a la burocracia hay proyectos que se demoran un poquito más y llega un momento en que se abandonan. Necesitamos que haya una concreción rápida de los negocios”.
Llegar para quedarse
“Estamos recién llegados”, dijo a Café & Negocios el director internacional de la empresa española Goya Intercontinental, Alfonso Abascal. Lleva apenas tres meses en Uruguay, pero su compañía, dijo, estuvo estudiando instalarse en el país desde hace dos años.
“Somos promotores-constructores: jugamos ese doble rol”, explicó Abascal. Impulsada por la crisis en su país de origen, la empresa decidió internacionalizarse por primera vez.
El español dijo que, después de visitar varios países de Latinoamérica para instalarse, se decidieron por Uruguay “por la sintonía con España” “Veíamos que hacía falta construir aquí, que era un buen mercado y muy en concreto por la vivienda de interés social”, comentó. También desembarcaron en Colombia.
Su primer proyecto en suelo nacional es un edificio de 22 unidades, sobre la calle Canelones, frente al Colegio Seminario. Será de vivienda social y, en esta primera instancia, se asociarán con una constructora local para levantarlo. El segundo desafío que encararán será otro edificio de vivienda social, en la calle Cerrito y para el cual ya no se aliarán con una constructora uruguaya, sino que ellos mismos se encargarán de su construcción.
Abascal indicó que el tipo de construcción que se lleva adelante en Uruguay es “muy parecido” al español, factor que ayudó a su llegada.
Asimismo, hizo hincapié en lo positivo de la “complicación en la financiación” en Uruguay. “Uno de los problemas que ha habido en España es que se ha facilitado demasiado la financiación a gente que objetivamente no podía cumplir con ella”. Eso, dijo, está más controlado en Uruguay.
Otro de los aspectos que enfatizó Abascal fue que su empresa llegó a Uruguay “para quedarse”. “No hemos venido con la intención de hacer emprendimientos acá, agarrar la plata y volver a España. Yo de hecho hice trasladar a mi familia”, dijo.
A la caza de la infraestructura
En paralelo al interés que genera la vivienda, hay empresas de fuera de fronteras dedicadas a la concreción de obras de infraestructura o de grandes obras públicas.
Es el caso de la también española OHL. El gerente general para Argentina y Uruguay, Alfonso Aramburu, comentó que –si bien su empresa tiene presencia en el país desde hace muchos años– en los últimos tres o cuatro años intensificó su operativa.
Aramburu manifestó que el grupo está particularmente interesado en grandes obras como el proyectado puerto de aguas profundas en Rocha.
“Estamos siguiendo con especial atención cómo Uruguay está encarando su futuro. Vemos que todavía está como buscándole los caminos”, dijo.
En Uruguay, OHL fue una de las empresas que tuvo participación en la construcción de Montes del Plata, obra en la que estuvo involucrada hasta el año pasado. Hoy está buscando en qué otros proyectos embarcarse.
“El futuro lo vemos, en principio, auspicioso. Lo que pasa es que pareciera que todavía se está estudiando mucho y no se termina de lanzar todo”. Como ejemplo de esto, Aramburu puso los proyectos de participación público- privada (PPP).
En relación al déficit de mano de obra –una de las preocupaciones del sector– muchas veces se soluciona apoyándose en empresas locales, que “tienen la mano de obra incorporada en sus estructuras”.
A pesar de que los tiempos de concreción en Uruguay pueden dilatarse, Aramburu destacó la “confiabilidad” del país y que eso ha sido “indistinto con respecto a los colores políticos”.