23 de julio de 2013 17:16 hs

Es un entusiasta de Montevideo. Su rostro se ilumina cuando invita a recorrer 18 de Julio desde Ejido hasta el fin de la Ciudad Vieja con la vista hacia arriba -y “con cuidado con el tránsito”, bromea - para confirmar que no tiene nada que envidiar en heterogeneidad y belleza de arquitectura.

Jorge Erramouspe dirige Remisat, empresa de remisería que hace 40 años fundó su madre, la segunda taximetrista mujer de Uruguay. Hace 21 años, dejó su constructora para dar una mano en la empresa familiar, cuando su padre sufrió un grave accidente. Con el tiempo decidió quedarse para impulsar una modernización del servicio. Fue presidente del Centro de Propietarios de Remises y a fines de mayo asumió al frente del Conglomerado de Turismo de Montevideo.

¿Por qué aceptó el desafío de presidir el Conglomerado?
El mundo del turismo es apasionante en sus posibilidades de creación. Más allá de las maravillas naturales, hay una parte que conlleva muchísimo trabajo y creatividad. Por ejemplo, rápidas reacciones como en Argentina al tema del papa Francisco: ya hay tres circuitos turísticos. En Montevideo existe un retraso en ese tema, ya que cuesta trabajo que la población se apropie de distintas cosas que el turismo foráneo reconoce rápidamente.

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Provenimos de un sector que recorre la ciudad. Hemos palpado de primera mano durante años los sentires del turismo. Eso nos permite aportar en conjunto con gente valiosisima. En el conglomerado están los principales sectores vinculados al turismo. Es invaluable. Es uno de los pocos lugares donde alineamos políticas entre privados y públicos, eso no tiene precio. Yo que provengo de la vida gremial, puedo decir que muchas veces las dificultades para alinear políticas con el Estado son muy pronunciadas. Hoy Montevideo tiene definido que su política es la gobernanza.

¿En qué se está enfocando como presidente del Conglomerado?
Hemos tomado como buque insignia el turismo de reuniones, que tiene como virtud incomparable la desestacionalidad, y a la vez, es ajeno a las distintas variables regionales. No 100% porque uno no puede presentar un congreso a US$ 500 mil cuando un país vecino lo hace por US$ 100 mil, pero lo que sí está garantido es que hay miles de congresos que se van a hacer todos los años. Son decenas de rubros que se mueven, desde banners pasando por el audio, video, y el transporte. El congreso de reuniones normalmente a quien viene le deja gusto a poco del país, entonces vuelve como turista visitante. A la vez tiene derrame porque eventualmente se viene con compañía que no participa en el congreso.

Además, nos encontramos abocados a la confección de un nuevo plan estratégico. El anterior data de 2009. Lo que se ha dado en llamar el viento de cola o sopla muy bajito o no sopla. Esto redobla el compromiso que debemos tener y también el trabajo, para mantener los ingresos que habían llegado a ser de tal magnitud de superar algunos productos primarios del país. El turista argentino, como bien lo describía una propaganda, es un hermano. No prescinde de Uruguay, salvo que esté en situación económica desastrosa o le fabriquen mecanismos bastante perversos de inhibir el turismo hacia el exterior.

¿Y el tema precios altos?
Cuando todo el mundo esgrime eso como primer argumento, yo contesto que Nueva York es una de las ciudades más caras del mundo y sin embargo bate récords anuales de turismo. Es cierto, Uruguay está caro en la región. Pero no podemos ponernos a llorar. Tenemos que trabajar para revertir la situación. Tenemos una ciudad espectacular.

¿Cómo convertir a Montevideo en una imprescindible al estilo de Nueva York?
Lo primero es fabricar esa imagen. Nueva York es un digno caso de estudio porque fuera de la impresionante variedad cultural, no veo razones que lo hagan un imprescindible. Hay lugares en EEUU que son más bellos y con más acervo cultural. En marcas es fundamental estudiar el I love New York. Han puesto ese corazoncito en todo el mundo, al punto de un negocio paralelo con merchandising.

¿Qué se generó en los últimos meses?
Hemos abierto dos nuevas mesas en el Conglomerado: una de turismo rural y otra de turismo gay (LGBT). Nos hemos visto beneficiados por la legislación. Finalmente se ha reconocido los derechos del segmento gay. Y la comunidad internacional, de altísimo poder adquisitivo y finísimo gusto, lo reconoce.
Además, no cejamos en nuestro esfuerzo por tener un centro de convenciones. Me estoy entrevistando con inversores para tratar de plasmarlo. Y estamos creando el bureau de convenciones de Montevideo, que se tiene que dar la financiación para que los organizadores profesionales salgan a captar más congresos.

¿Por qué no se resignan con el centro de convenciones?
Es una carencia muy grande de la ciudad. Lamentablemente fracasó el llamado donde hoy se va a emplazar ANTEL Arena. ANTEL en primera instancia no ve demasiado viabilidad de un centro de convenciones, aunque va a dejar un elemento que va a generar derrame: un estadio de nivel internacional y un predio ferial.

Atención que con la infraestructura existente podemos llegar a un 60%-70% de los congresos en el mundo. Aún más importante es desarrollar el bureau de convenciones de Montevideo.

¿Cómo funcionará el bureau?
Se cobra una tasa a los hoteles y se sale a captar congresos. Hoy si un organizador de congreso quiere salir a captar solo está disponible el programa Embajadores del Ministerio de Turismo, que brinda un apoyo de hasta US 3.000, que dan para el pasaje y algo de alojamiento. No da para invitar al doctor a una cena con su señora, ni para generar el merchandising que puede conquistar. Hoy juegan con sus propios fondos, y la mayoría son pequeñas empresas que no tienen la envergadura para afrontar esa suma. Se trata de dotarlas de los elementos para que se haga un trabajo científico.

Estamos ya en los prolegomenos de la creación del bureau. No es una tarea de un día para otro porque hay que sumar muchas voluntades privadas. Todo lo que implique dinero lleva una tarea de convencer, pero lo vamos a lograr. De los congresos nos beneficiamos por lo menos diez subsectores. Hay que generar un mecanismo para fondearlo seriamente, con formas de devolución, por ejemplo que si una empresa gana determinado congreso devuelva la mitad de la financiación para que se retroalimente el bureau.

¿Cómo se integró a Remisat, la empresa que hoy dirige?
Remisat comenzó como una empresa familiar fundada hace 40 años por mi madre., luego de haber sido la segunda taximetrista mujer de Uruguay. Visualizó una forma de trabajo más distinguida y se volcó al área de remises. Luego se acopló mi padre. Trabajaron de forma clásica. Mi padre sufrió un accidente de tránsito de magnitud. Entré para dar un mano. Tenía 32 años y una constructora. Con los años logré revertir la forma clásica de brindar servicio, fundamentalmente mirando a Argentina, donde el remise había tenido una explosión por demás importante.

¿Qué lineamientos impulsó?
Lo primero la popularización del servicio. En Uruguay era para un gran bacán. Totalmente elitista. El porteño es menos discreto del uruguayo. En Uruguay a la gente le daba cosa llegar en remise a la casa, aún cuando lo pudiera pagar. Revertir eso fue una tarea de años. Se conquistó un mercado mucho mayor, que conllevó que fueramos nucleando más microempresas de remises alrededor de la agencia. Nos convertimos en la agencia más grande de Uruguay.

Lo que tenemos es un cluster de microempresas. Nosotros centralizamos y dirigimos la información. Hemos introducido en los últimos tiempos tecnología de punta. Impulsamos un crecimiento del sector tanto en cantidad como en calidad. Este año, ante el advenimiento de hotelería de alta gama, cambiamos nuestras vans a cero kilómetro de alto nivel. Con eso nos distanciamos nuevamente de la competencia.

¿Como está viendo la coyuntura actual en su rubro en cuanto a demanda?
Ahora vamos todos los días a la catedral a rezar (risas). Hablando en serio, los mismos conceptos que volqué para el turismo en general, los aplico aquí. Hay que trabajar el doble para la conquista de nuevos mercados y la generación de nuevos productos. Nuestro mercado no está topeado.

El segmento corporativo es nuestro fuerte de abril a diciembre. Las multinacionales son las más fáciles de conquistar porque tienen claro la ecuación que mandar al cadete en remise es diez veces más barato que en flota propia. El seguro lo pago yo, si choca lo pago yo, el paseo con la novia no se da. A la empresa nacional le cuesta, y el Estado no logra entenderlo, y sigue pagando salarios de $ 50.000 por chofer, que traducido son 140 horas de remise a disposición.

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