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Base, dirigente del gremio de los basquetbolistas y futuro profe: Mateo Sarni

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Mateo Sarni, un basquetbolista inclusivo y solidario en fase de explosión

El base se fue a Urupan para ser protagonista y a los 24 años se transformó en líder, capitán y figura del equipo sensación de la Liga: fuera de la cancha su compromiso social navega entre ollas populares y un proyecto que derriba barreras: Larra Plateado

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20 de febrero de 2022 a las 05:03

Jugó al fútbol en Nacional, fue vicecampeón del Mundialito Danone junto a Joaquín Piquerez y Guillermo May, desde los ocho años no se pierde un partido de Larrañaga y ahí empezó su carrera basquetbolística que hoy lo tiene como una de las grandes figuras de la Liga Uruguaya de Básquetbol. Con 24 años, Mateo Sarni es líder y capitán de un Urupan que conmueve a Pando noche a noche con un torneo soñado que disputa por primera vez y donde marcha tercero detrás de Goes y Biguá.  

Sarni nació en La Blanqueada e hizo el baby fútbol en Mirador Rosado donde integró una gran camada de jugadores que despertó el seguimiento de varios captadores de talentos. Por eso lo llevaron a la preséptima de Nacional. En 2011 disputó el Mundialito Danone en Johannesburgo y con la Séptima de Nacional fue campeón aunque después de realizar la pretemporada en Sexta decidió colgar los botines para volver a jugar al básquetbol con sus amigos. 

"Era un volante raspador, bastante táctico, aplicado en defensa, tenía buen pase, pero sobre todo buena visión de juego. Diría que mi paso por el fútbol fue digno. Me desarrollé tarde y eso marcó mi salida. Me fui midiendo 1,60 metros con 15 años y al otro año ya medía 1,85 m. Tenía menos fuerza, menos zancada y no aguanté porque el fútbol tiene un ambiente mucho más competitivo y yo jugaba al básquetbol porque jugaba con mis amigos, no por la aspiración de ser jugador de básquetbol", contó Sarni a Referí.

"El título que ganamos en Séptima no me lo puedo adjudicar, jugué algunos minutos, pero estuve lejos de un rol protagónico", admitió. 

Ahora vive en el barrio Cordón

Gonzalo Fernández, actual técnico de Olivol Mundial, dirigió a Sarni en formativas y le dio la base del equipo con 16 años en la DTA de 2014 en la que Larrañaga terminó campeón: "Todo lo que le pasa a Mateo es exclusivamente mérito de él. Lo único que traté de hacer fue guiarlo y tratar de hacerle ver que el básquetbol podía ser su forma de vida porque en su momento jugaba al fútbol. Se desarrolló tarde, como todos los mejores deportistas. En infantiles, el técnico no lo ponía porque Mateo iba a entrenar con Nacional, pero yo lo subía a cadetes y jugaba 35 minutos porque me hacía ganar y poco me importaba si entrenaba o no entrenaba. Un día le pregunté '¿Qué querés ser?' Me dijo 'basquetbolista'. Entonces le dije que Bruno Fitipaldo se entrenaba con Andrés Barrios en Maldonado y que cuando empezó no tenía un físico para nada atlético y que él era físicamente mejor. Mateo hizo ese trabajo de ir a Maldonado dos o tres veces por semana, además de la rutina que hacía en su club. En aquella DTA ascendimos un 11 de enero en cancha de Tabaré contra Auriblanco en un tercer partido y lo llevé a todos lados donde pude hasta que otros clubes pusieron otra plata y ya no me lo pude llevar. Pero ya nos volveremos a juntar, él como jugador y yo dirigiendo". 

"Valoro mucho que en Larrañaga Gonzalo Fernández y Diego Palacios me dejaban seguir jugando en el plantel y eso me facilitó volver. Cuando volví, Gonzalo fue sustantivo en mi primera experiencia en el plantel superior. Confiaba mucho en mí, me dio la chance y desarrollamos una amistad y fraternidad muy profunda. El trayecto profesional creo que no fue justo con Gonzalo. Cuando se fue de Nacional era un técnico para quedarse en la Liga. Hoy con un cuadro del que se decía que no iba a ganar ningún partido (Olivol Mundial) ya lleva siete ganados y va a ganar alguno más. Es la última prueba de lo que es como entrenador y lo va a reposicionar para el próximo año", expresó Sarni. 

"Larrañaga es el cuadro del que soy hincha desde los ocho años y desde entonces no falto a ningún partido como hincha, salvo en la última DTA que se me superpuso con las prácticas con Urupan. Jugué cuatro temporadas, ganamos dos títulos", agregó ya que con Larra también ganó El Metro 2016 aunque posteriormente el club renunció al ascenso por razones económicas. 

Campeón en 2016 de la entonces llamada Liga Uruguaya de Ascenso, con Larrañaga

En su club, Sarni dirige desde 2017 junto a otros entrenadores liderados por Ramiro Mazula un proyecto llamado Larra Plateado donde se le enseña básquetbol a chicos y chicas con discapacidad. 

"Es una actividad espectacular que abre puertas para poder vivenciar el básquetbol y todos los disfrutamos. Estoy terminando la carrera de Educación Física y en la práctica docente di básquetbol con Manuel Romero e hicimos todo un bloque de discapacidad. Vimos la película española Campeones que habla sobre eso y fueron los jugadores de Larra Plateado a hacer una práctica inclusiva. Ellos, al practicarlo hace tantos años juegan mejor que los jugadores de liceo. El aro de liceo es alto y no bajo y los que no saben jugar no la pueden meter nunca y los de Larra Plateado sí la metían. En ese espacio te das cuenta que la realidad está en abrir la oportunidad para que se desarrollen. Eso rompió con paradigmas previos que todos traemos sobre lo que es discapacidad. Existen personas con discapacidad o en situación de discapacidad, esto último responde a que es la sociedad la que debe adaptarse a la persona. Por ejemplo, si sos mudo y yo sé lenguaje de señas, no hay ninguna barrera que impida que nos comuniquemos. La situación depende del contexto y es la sociedad la que debe adaptarse. Y eso abriendo espacios que lo posibiliten. En 2018 se aprobó la Convención sobre personas con discapacidad y se ratificó por ley en Uruguay, pero de esa ley a la realidad hay un montón de pasos que todavía deben darse. Larra Plateado es uno de esos espacios que hace realidad una oportunidad. Empezamos en 2017 con la Asociación Down y el Centro Manos Unidas y hoy ya somos un montón", explicó Sarni.  

"El año pasado se hizo un curso de formación permanente del ISEF, que es para docentes recibidos, sobre esta temática. La idea es seguir con ese espacio que quede para profundizar el conocimiento porque muchas veces es poca la posibilidad de conocimiento y mucho más el abordaje práctico con personas con discapacidad. Y eso genera también algunas barreras que a mí se me rompieron inmediatamente en el Larra Plateado viendo a todos haciendo todo y jugando al básquetbol, que es la filosofía del proyecto. El proyecto surgió de un equipo de básquetbol argentino que dio una clínica y alquiló casualmente la cancha de Larrañaga y había dos o tres padres que lo vieron y lo replicaron. Los argentinos decían que ellos no hacían nada especial, sino que enseñaban básquetbol a jugadores mejores, más altos, más bajos... Y eso hacemos en Larrañaga. Los gurises tienen síndrome de Down, TEA o Asperger, adaptamos al deporte, jugamos con referentes que generan la dinámica colectiva y ya juegan solos y muchas veces son ellos que ayudan a los nuevos generando una dinámica espectacular", agregó el basquetbolista.

Desde hace ocho meses, Sarni lidera en el club Aguada una olla popular donde se sirven alimentos a los vecinos de la zona todos los lunes de cada semana. 

"Cuando empezó la pandemia hicimos varias acciones específicas de recolección de alimentos. Yo estaba en Aguada y había una vecina que estaba arrancando la movida. Le llevaba una olla y ella repartía. Aguada nos dio un lugar especial, bajo la tribuna y resguardado. El PIT-CNT nos donó ollas y la cocina y con donaciones de otros sindicatos empezamos. Si bien lidero el proyecto, hay muchas vecinas del barrio que se hacen cargo de la olla. Ahí ves la militancia social en el territorio, cómo la gente ayuda con su tiempo, con su máximo esfuerzo y no desde lo que le sobra", comentó el basquetbolista quien también reivindicó el rol social que cumplen las instituciones deportivas en los barrios. 

Sarni lidera el proyecto de olla popular en Aguada

"Muchas veces se pierde, por el factor mercantil del deporte, la esencia de lo que es un club de barrio, es lo que está pasando con las sociedades anónimas deportivas en el fútbol, por ejemplo. Larrañaga como asociación civil se funda como un club de baile, no era un club de básquetbol. Si tendrá importancia la vida social de los clubes que deben asumir esa importancia social y no solo presentar un plantel en primera; hay otras responsabilidades. En el caso de Aguada, que es un club con un sentido de pertenencia muy grande, la movida ayudó a una gran cantidad de personas migrantes a las que a veces se les dificulta mucho lograr un trabajo estable y la respuesta de la comunidad fue muy grande", destacó. 

Su actual entrenador en Urupan, Esteban Yaquinta, dijo a Referí"Lo que más destaco de Mateo es su compromiso social. Es un tipo extremadamente joven pero por ese compromiso lo pusimos de capitán. Con ese rol hemos ido a escuelas de Pando y también hicimos ollas populares. Es sorprendente para la edad que tiene, esa generosidad que demuestra afuera de la cancha con el próximo y que después la demuestra adentro de la cancha con el compañero. En lo deportivo entró en un andamiaje donde el equipo es muy generoso para pasarse el balón, más que el beneficio o reconocimiento de cada uno está la importancia del equipo y hacer feliz a la ciudad de Pando. Ser capitán con 24 años no es común en mis equipos porque siempre elegí a los más experientes, pero Mateo tiene la madurez de un tipo de 30 años". 

"Me parece importante como deportista estar en esos espacios. Con el gremio donamos dos aros de básquetbol, uno en una escuela especial y otro en una escuela de tiempo completo, hicimos una actividad. Fue en la época de las fiestas donde todo el mundo regala, fue salir del regalar para mi círculo íntimo, juntamos entre todo el plantel para donar los aros, fuimos a la escuela, los gurises nos conocían y generamos una instancia de reflexión para que cada uno piense en eso", dijo Sarni aludiendo al cargo que ejerce en Basquetbolistas Uruguayos Asociados, el gremio de jugadores que se formalizó hace tres años y donde ejerce el rol de secretario. 

"La idea no es simplemente trabajar para generar mejores condiciones sino generar una reflexión entre todos los jugadores de lo que es asociarnos, poder dialogar, generar instancias colectivas en un deporte donde cada uno tiene su contrato y donde no hay un sueldo mínimo", indicó. 

En la presente Liga, Sarni es el segundo mejor en asistencias detrás de Santiago "Pepo" Vidal promediando 8,0 por juego. Además es el que más pelotas recupera (2,6 por partido), es el cuarto jugador con mejor porcentajes de acierto de triples (48,6%), es cuarto en promedio de cantidad de minutos jugados con 35,7, octavo en cantidad de faltas recibidas (3,7 por encuentro) y como si todo eso fuera poco es el octavo anotador de la Liga con 289 puntos (15,2 por juego).  

Su excompañero en Aguada, Federico Pereiras, mira con orgullo de amigo su presente: "Como jugador es súper disciplinado, siempre buscó pulir aspectos del juego. Creo que se ganó como yo un lugar por su rol defensivo y luego empezó a aportar en el armado del juego y ahora sumó muchas cosas más en generación ofensiva y en tiro. Es flor de jugador, como compañero es ultra positivo y siempre le suma al plantel. Como persona siempre me sorprende que tenga tiempo para entrenar, estudiar, formar parte de la BUA y además estar en campañas solidarias". 

Cuando se fue de Larrañaga, Sarni jugó su primera Liga en Urunday Universitario donde Diego Soarez y Shaquille Johnson marcaron su camino. Después pasó por Larre Borges y llegó a Nacional donde se reencontró con Gonzalo Fernández. Ahí destacó la actitud que tuvo Santiago Moglia cuando le tocó salir para que Sarni fuera titular los últimos 10 partidos de la Liga 2017-2018: "No se enojó sino que me dio para adelante y eso me permitió llegar a dónde estoy ahora. Si te pasa eso con un referente y tiene una actitud negativa, eso a un jugador joven le genera desconfianza o lo hace sentir mal. Joaquín Izuibejeres en el segundo año me enseñó muchísimo, es un líder, un ganador". 

Con Nacional jugó dos temporadas y disputó dos semifinales

Tras dos temporadas y dos semifinales jugadas, lo fue a buscar Aguada para defender su título ganado en 2018-2019. "Fue una experiencia muy grande, toda esa sumatoria de experiencias es lo que hoy me permite, más allá del nivel basquetbolístico, estar preparado emocionalmente para asumir una responsabilidad que ya hace varios partidos tengo en Urupan. Es distinto, es verdad que hay todo un fenómeno detrás de Aguada". 

El ejemplo de Federico Bavosi y las charlas con Al Thornton fueron un rico patrimonio que le dejó ese pasaje además del título 2019-2020. 

Con Aguada jugó dos Ligas y ganó una

De aquel jugador de rol que entraba en la rotación para tonificar la defensa del equipo, Sarni pasó a ser en Urupan un jugador con liderazgo, conducción, asistencia y gol. 

"En Urupan logramos mantener una identidad colectiva de juego que no pasa por las individualidades sino por la generosidad del equipo. Y también por la jerarquía que mostramos en una Liga muy pareja como la que tenemos y en la que es muy importante cerrar los partidos. De ocho partidos con finales cerrados que tuvimos, ganamos siete y eso para un equipo joven es muy importante, habla del nivel y la confianza que tiene el plantel en este momento. El partido con Peñarol fue muy importante para poder acercarnos al objetivo de meternos entre los cuatro primeros que fue lo que nos planteamos al inicio de la temporada", expresó. 

"Urupan es el único que no es de Montevideo, hay un sentido de pertenencia con la ciudad y la gente que es muy fuerte. La localía nos sorprendió porque se generó un ida y vuelta con la gente que está muy bueno. El club está marcando por dónde tiene que ir la Liga Uruguaya para ser realmente una Liga Uruguaya. No son cosas fáciles de gestionar, pero Urupan muestra por dónde hay que ir que es algo que sirve para masificar nuestro deporte", agregó. 

"Quería dar el paso de asumir un rol más importante y encontré en el plantel y el cuerpo técnico un espacio para poder hacerlo. Sabía que el grupo iba a estar muy bien y decidí dar ese paso. Creo que la experiencia previa, más allá de los minutos que tenía en cancha con un rol distinto, me permitió estar con otra madurez y otra experiencia y otro conocimiento del deporte que me han permitido alcanzar este nivel y mantenerlo en la Liga. Sabía que el trabajo de estos años, que a veces no podía plasmarlo en la cancha, cuando tuviera la oportunidad, lo iba a poder demostrar, lo hice y hoy disfruto de cada partido para seguir mejorando", comentó. 

Mateo Sarni hoy es símbolo de la entrega del Urupan sensación. Y al mismo tiempo es un joven socialmente comprometido con el mundo que lo rodea. 

 

 

 

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