Hemos dicho en el artículo de la semana pasada que es conveniente ir hacia un sistema de mediciones que incentive a medir toda la oferta genética de las cabañas y no solamente la de las categorías de pedigree.
Es evidente que, midiendo toda la oferta, se diluye el impacto en los DEP promedio de los animales “de pista” que suelen tener un exceso de preparación. Por lo menos en Argentina.
Llegando a ese punto tendríamos el beneficio adicional de poder analizar la verdadera situación genética del rodeo nacional y facilitar que el mercado, en libre juego de la oferta y la demanda, vaya asignando a distintos planteos productivos, en diversas regiones y avance tecnológico, la producción de diversas líneas de sangre que permitan abastecer diferentes mercados.
Es claro que a esta altura, ya con muchos años de ausencia de los mercados internacionales, la genética argentina se ha ido corriendo hacia un animal chico, pensado para consumo interno, cuya primcipal característica es que pueda salir gordo con 320 kilos; una situación lamentable pero que claramente ha ido condicionando la demanda de genética. Es por eso que si hubiera que cambiar de golpe hacia la producción de un novillo pesado, exigiría un enorme cambio de genética.
Vemos entonces que no son las mismas líneas de sangre las que permiten atender diferentes demandas y que es necesario entender las mediciones de otros países antes de incorporar genética importada. Continuará.