22 de mayo de 2014 20:47 hs

El Ministerio de Economía (MEF) sugirió a las cooperativas dejar de mirar el pasado y adecuarse a la nueva realidad que les impondrá la instrumentación de la ley de inclusión financiera. En tanto, los bancos privados ven como una amenaza que se reedite (como lo fue con las AFAP en su momento) una “guerra” entre las instituciones para apoderarse de la nuevas cuentas de nómina (para el pago de salarios y pasividades) que impondrá la nueva normativa.

En el marco de una conferencia que organizó Cade denominado “Actualidad 2014” realizada en la Torre de las Telecomunicaciones de Antel, la ley de inclusión financiera ofreció ayer un nuevo capítulo de debate que despertó cuestionamientos, dudas y amenazas que ven los agentes del sistema financiero, aunque también recibió elogios.

La especialista en cooperativas, Graciela Fernández, cuestionó la poca consideración que tuvo el gobierno con el movimiento cooperativista a la hora de redactar este proyecto. “Sabemos que no somos el objetivo central de esta ley, pero hay algunos artículos que nos afectan y que debilitan al movimiento cooperativo”, alertó Fernández.

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La experta criticó especialmente el artículo 32 del proyecto que estable el orden de prelación para los descuentos de nómina de los créditos de salarios y pasividades. “Ese artículo da prioridad a los bancos sobre las cooperativas de ahorro y crédito”, afirmó. El Parlamento accedió a incluir en el mismo escalón de prelación a las cooperativas de consumo –junto con los bancos– pero no a las cooperativas de ahorro y crédito. “Le da un instrumento a la banca privada que antes no tenía”, cuestionó Fernández. Denunció que esa situación “ataca el principio de igualdad”.

“El golpe para las cooperativas de ahorro y crédito va a ser fuerte. Los desafíos son muy importantes. (Pero) no vamos a naufragar. Creemos que es una oportunidad para ir para adelante y buscar asociaciones y fusiones”, culminó Fernández.

Precisamente, el asesor del MEF y uno de los impulsores de la ley de inclusión financiera, Martín Vallcorba, sugirió que “buena cosa sería que las cooperativas empezaran a mirar para adelante y no seguir anclados en el pasado. Me consta que ese es el espíritu del movimiento cooperativo porque hemos mantenido una serie de reuniones con cooperativas de ahorro y crédito como (de) consumo, que nos demuestran que los cooperativistas están analizando las oportunidades que la ley les genera”, comentó.

El jerarca indicó que están “convencidos” (en el MEF) de que esta ley “no va a provocar ningún naufragio. No podemos perder de vista el objetivo central de esta ley de inclusión financiera que es el interés general”, le respondió el jerarca ante los cuestionamientos de Fernández. El asesor del MEF puso como ejemplo que en el proceso de discusión de la ley, una de las objeciones de las cooperativas era la reducción de la tasa de interés, ya que éstas pretendían que las mismas no bajaran tanto.

¿Guerra de bancos?

El secretario Ejecutivo de la Asociación de Bancos, Jorge Ottavianelli, resaltó las oportunidades de negocios que tendrán los bancos una vez que la ley entre en vigencia, aunque deslizó algunas amenazas y riesgos que deberán enfrentar las instituciones.

En cuanto a los riesgos, consideró que los nuevos usuarios pueden enfrentar problemas a la hora de cobrar su salario o pasividad con usuarios que no tienen claro cómo usar una tarjeta de débito. Asimismo, indicó que va existir “una mayor oferta de crédito” para una población que no la tenía. “Todo sabemos que esa mayor disponibilidad puede elevar el endeudamiento”, alertó.

Ottavinaelli consideró fundamental realizar un esfuerzo adicional para mejorar la educación financiera tanto del sector público como del privado.

Respecto a las “amenazas”, el secretario ejecutivo de la gremial de los bancos privados dijo que la ley abre la cancha a potenciales nuevos competidores (por los emisores de dinero electrónico). “Esto cambia el esquema actual del sistema financiero”, reconoció. Además recordó que las instituciones van a “perder” el ingreso que cobran a las empresas por pagar los salarios a sus trabajadores.

Respecto al derecho que tendrá el trabajador de escoger en qué institución quiere percibir sus ingresos, Ottavinelli advirtió que “nos puede llevar a una nueva competencia que denomino ‘efecto AFAP’. Una competencia descarnada entre las instituciones financieras, tratandóse de ‘robar’ los potenciales clientes”, alertó. También fijó sus dudas sobre el costo de las nueva cuentas de nómina para la instituciones, y también por el incremento del riesgo en el lavado de activos. El ejecutivo inició y culminó su presentación con una frase de Napoleón Bonaparte para evaluar el éxito futuro de esta ley: “La ejecución es todo”.

Competencia y obligaciones

En su presentación el presidente del Colegio de Contadores del Uruguay, Jorge Bergalli, consideró que la ley de inclusión financiera “es una ley de obligaciones y no de derechos”. Comentó gran cantidad de aspectos de la ley que estarán sujetos a la reglamentación que está terminado de redactar el Ministerio de Economía. En ese sentido, indicó que en los primeros 50 artículos hay no menos de 70 referencias a la reglamentación que tendrá esta iniciativa legal.

Por otro lado, advirtió que muchas de las personas que ingresarán al sistema financiero están operando hoy en instituciones que no están debidamente reguladas. Consideró difícil que pueda elevarse la oferta de productos financieros porque hoy en el mercado solo hay cinco bancos que pagan salarios (Itaú, BBVA, Santander, Scotiabank y República).

Por otro lado, Bergalli cuestionó el negocio que tendrán los posibles emisores de dinero electrónico que deberán ofrecer un servicio gratuito y seguramente afiliar sus trabajadores al gremio de la Asociación de Empleados Bancarios del Uruguay (Aebu) y luego sentarse a negociar un convenio salarial.

A su turno, Vallcorba reconoció que esta ley genera “obligaciones”, aunque precisó que algunos le ponen “su énfasis” en ese punto. “Para nosotros (por el MEF) lo más importante son los derechos. Está claro que esto avanza a un proceso de democratización financiera que no tiene dos lecturas”, respondió.

Al tiempo que coincidió en la falta competencia. “Si tenemos ocho o nueve bancos, no los vamos a regular con una ley. Acá estamos generando competencia desde afuera y adentro para que mejoren los servicios”, explicó Vallcorba.

Por otro lado, rechazó las críticas sobre la falta de controles del sistema financiero que deslizó Bergalli. “A diferencia de la crisis de 2002, hoy tenemos un sistema financiero muy bien regulado y supervisado”, resaltó.

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