7 de diciembre de 2015 5:00 hs

Al tiempo que su incidencia en las acciones del gobierno parece bastante escasa, la Mesa Política del Frente Amplio se ha convertido en el ámbito más propicio para que las bases y los distintos grupos se saquen las ganas de protestar por los más diversos asuntos.

Reclamos que no son escuchados por el Poder Ejecutivo, pedidos de reuniones que los jerarcas no atienden y un marcado desinterés en el funcionamiento de las comisiones temáticas forman parte de la realidad de ese órgano colectivo de conducción de la izquierda que tiene representación de todos los sectores.

Por lo pronto, hace más de un mes que la Mesa Política le pidió una reunión al presidente Tabaré Vázquez para hablar sobre los problemas de coordinación entre el Ejecutivo y la fuerza política.

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Finalmente, Vázquez se reunirá hoy con la dirigencia del FA pero para hacerlo eligió el ámbito más restringido del Secretariado Ejecutivo.

El viernes 4 en la reunión de la Mesa, el delegado de la Liga Federal pidió que la próxima reunión con Vázquez tenga como protagonista a ese organismo ya que la integración del Secretariado "está desactualizada".

La Liga Federal sostiene que si hay grupos sin representación parlamentaria que integran el Secretariado, entonces ese grupo liderado por Darío Pérez –que tiene dos diputados– también debería estar presente.

Además, las bases de Montevideo expresaron su preocupación por la repetida ausencia de un coordinador que actúe de enlace entre la Mesa y el Secretariado Ejecutivo.

Por otra parte, la participación de los dirigentes en las comisiones internas de la izquierda se ha resentido.

Por ejemplo, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del FA, Mariana Gulla, planteó su preocupación ante la "debilidad" en la que se encuentra ese grupo de trabajo debido a "la escasa participación de sus integrantes".

"Los expedientes de las causas ya fueron iniciados, pero resulta imprescindible hacer el seguimiento", sostuvo Gulla. También la Comisión de Estrategia ha planteado dificultades de funcionamiento por la falta de participación.

Fuentes del FA dijeron a El Observador que las elecciones todavía lejanas y el accionar de la Justicia en delitos cometidos durante la dictadura (1973-1985) han debilitado el interés de buena parte del Frente en asuntos que en otras circunstancias serían esenciales para la coalición de izquierda.
Desencuentros

Desde que Vázquez asumió su segunda presidencia, la Mesa Política ha sido el escenario preferido por las bases del Frente Amplio y por los grupos minoritarios de la coalición para expresar sus malestares con la marcha del tercer gobierno de izquierda.

Es así que en las últimas semanas en ese ámbito hubo protestas por lo que, según se consideró, son muestras de "inestabilidad" y "falta de rumbo" por parte del gobierno.

Uno de los principales cuestionados fue el canciller Rodolfo Nin Novoa debido a su posición favorable a embarcar a Uruguay en la lucha antiterrorista planeada desde la ONU contra las fuerzas del Estado Islámico.

Y, hablando de descoordinaciones, en la última sesión de la Mesa Política, los integrantes de la Comisión de Organización expresaron su sorpresa por no haber sido enterados previamente acerca de una charla que el martes 24 dio el embajador de Venezuela en Uruguay, Julio Chirino, en el comité Costanera, ubicado en el barrio Lavalleja.

Los responsables de Organización del Frente Amplio se enteraron de la actividad cuando fueron contactados por la embajada para coordinar las tareas de seguridad para el diplomático.

Problemas para cobrar


En la última reunión de la Mesa Política, los encargados de la Comisión de Finanzas volvieron a plantear las dificultades que tienen para cobrar los aportes mensuales a los que están obligados todos aquellos que ocupan cargos de confianza en el gobierno nacional y en los departamentales.

A fines de octubre el encargado de Finanzas de la coalición, Nelson Macedo, había advertido que los distintos sectores del Frente Amplio no le habían entregado la nómina de funcionarios a los que se les hace el descuento de su sueldo.

"Hay situaciones en las que existen dudas acerca del sector por el que cada cual fue electo o nombrado. También puede haber cambiado de grupo.

Hay quienes se identifican con determinado sector pero son solo votantes y, por tanto, no constan como miembros plenos ni tienen responsabilidad directa.

Entonces es necesario ese mutuo control para saber que estamos haciendo las cosas bien", explicó Macedo a El Observador.


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