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Mindfulness

Hay varias técnicas que pueden ayudar a la búsqueda del equilibrio, a salirse del ruido, superar picos de estrés o problemas de concentración. El mindfulness es una de ellas y aquí les contamos de qué se trata

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31 de mayo de 2018 a las 05:00

[Por Gabriela Viera]

En una cultura cada vez más alejada de los vínculos reales, con una vida llena de ruido, mucha carga laboral y emocional, esta práctica oriunda del lejano Oriente ofrece un camino para lograr vivir más tranquilo, encontrar paz, equilibrio, manejar las frustraciones, la tolerancia y conectarse con el presente. El mindfulness está asociado a conceptos como mente, conciencia, atención plena y vivir despierto. Reivindica el presente como el mejor lugar para hacer, para no cargarse con el pasado o con la incertidumbre del futuro. Tiene que ver con la meditación —en el sentido de que es un tipo de ella— pero invita a estar atento a lo que nos pasa y actuar sobre ello de manera positiva. La palabra mindfulness es la traducción al inglés del término sati de lengua pali, empleada por los budistas hace 2500 años. Sati designa la actividad de la conciencia cuando está presente y despierta.

Un lugar para vivir despierto

Majo Lois es instructora certificada en Mindfulness. Su primer contacto con la disciplina fue como participante en el programa clásico que se enseña para manejo del estrés. En ese momento vivía en Perú, era directora general creativa de una agencia de publicidad y no estaba sabiendo manejar sus niveles de estrés. Al volver a Uruguay, decidió certificarse como instructora en Argentina. Actualmente dicta talleres —algunos en su casa, otros en casa de sus alumnos o en otros lugares— y cuenta que para poder comenzar a practicar mindfulness se requiere de un entrenamiento. En una primera etapa hay que trabajar con la respiración, fundamental para llegar a la calma necesaria: ir hacia el silencio, sin mantras ni música. "La respiración es un ancla que se usa para calmar la mente y volver al momento presente, ya que, como siempre digo, no se puede respirar ni en pasado ni en futuro. Solo en presente. Una mente agitada no para de pensar, de saltar de un tema a otro, de hacer listas, de recordar temas, de adelantarse e imaginar escenarios. Cuando te das cuenta de que así está tu mente, poner el foco en una sola cosa —la respiración— es un recurso que permite calmar.

A los principiantes también les sugiero que pongan atención en el ciclo respiratorio y digan internamente 'inhalo, exhalo'", explica la instructora. Cuando ese estado se logra "esos espacios de calma se van haciendo más habituales". El entrenamiento que plantea se estructura en recursos basados en la respiración, ejercicios de conciencia física, conciencia emocional y también con técnicas de narrativa emocional. "Trabajo con la respiración sin modificar. La respiración que tengo hoy, aquí y ahora, es mi ancla. No se modifica ni se cambia para lograr ningún estado de conciencia especial", señala. Cuando la persona está lista, se sugiere que medite todos los días entre 5 y 20 minutos. Ese tiempo es fundamental para lograr la trasformación que brinda la práctica.

A algunas personas ese silencio inicial les aturde porque están acostumbrados a la adrenalina constante; habituarse a él requiere un proceso que implica compromiso, disciplina y coraje, porque transita mucho por la incomodidad. "La incomodidad de quedarse quieto, en silencio, de autoobservarse", explica Lois. El mindfulness tiene que ver con la forma en que se ve la vida, en las palabras que se utilizan para transmitir algo, en cómo transitar un duelo, superar una tristeza o ciertos estados de ánimo. Esta práctica permite a las personas "iluminarse" de alguna forma, en el sentido de que las hace pensar, enfocarse.

Lois utiliza dos tipos de meditaciones: las formales y las activas. Las formales son en quietud y en silencio, y se realizan estando sentados. Las activas, por su parte, sirven "para poner conciencia en cómo está mi cuerpo aquí y ahora", y van desde caminatas a ejercicios de equilibrio o estiramiento. En niveles superiores se hacen lecturas y se indagan temas específicos, como la ecuanimidad o la empatía. "Es un proceso que lleva tiempo y disciplina. Vivir aquí y ahora no significa ni desvalorizar el pasado ni dejar de planificar. Significa estar muy consciente de lo que estoy sintiendo y haciendo en este momento, poniendo toda mi atención. Estamos acostumbrados a vivir en fragmentos y editados. Como quien va a un recital y ve el show a través de la pantalla del celular. Estar aquí y ahora es volver a integrar, a tener un estado de completitud. Todo conspira para que no lo logremos, porque así funciona el mundo. Por eso es una tarea diaria. Aquí y ahora no es más que vivir con intensidad este momento único e irrepetible".

Un entrenamiento para la vida

Esta disciplina une dos vertientes: el aporte de las neurociencias y el del budismo zen. "Una vez que comenzás a practicar el estar atento y presente en el presente (valga la redundancia), se derrama a todos los aspectos de la vida", dice la especialista, que señala que este aprendizaje brinda recursos que enseñan a ser conscientes de los movimientos de la mente, de ese estar en modo multitasking, de estar en todo pero en definitiva, en nada.

"Una vez que puedo ser consciente de mi ruido mental a través de la meditación, el cual genera mucha ansiedad y sufrimiento, puedo abrir un espacio de calma en donde trabajar la aceptación de las cosas como son y la ecuanimidad de decidir acertadamente cómo relacionarme con esa realidad. Una mente en estado de estrés toma decisiones reactivamente. Una mente mindfulness, ante un estímulo, abre un espacio que le permite responder con claridad", agrega.

La forma en que vivimos actualmente pone el foco en el hacer y no en el ser, y esta práctica se enfoca en el ser. "Hoy se habla hasta de burn out parental, es decir, de padres que se pasan de estrés por autoexigirse en la crianza de los hijos en búsqueda de la perfección. La velocidad y la exigencia en la que se vive genera un agotamiento cuerpo-mente, que el mindfulness puede ayudar a aliviar".

La gente se acerca a este tipo de disciplinas para encontrar un balance entre el ser y el hacer. Para Lois, ese balance está además potenciado por la incertidumbre en la que vivimos: "Este mundo líquido, al decir de Bauman, nos deja muy a la intemperie. Los recursos mindfulness nos permiten convivir con esta incertidumbre y todo lo que conlleva desde un lugar más amigable, abriendo un espacio para autocuidarnos y ser más empáticos con el entorno".

Cuando uno logra esa conexión, también se ven modificadas otras acciones de la vida, desde la alimentación hasta el cuidado físico y otras rutinas. A fin de cuentas, el mindfulness es un espacio para encontrarse, para lograr el bienestar y una mejor calidad de vida en todos los aspectos. Una pausa para reinventarnos.

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